Quién era Jesús Israel: el reclamo de justicia y memoria que une al CCH Sur a un año de su asesinato – Revista GENTE
 

Quién era Jesús Israel: el reclamo de justicia y memoria que une al CCH Sur a un año de su asesinato

Estudiantes y comunidad recuerdan a Jesús Israel con flores, poemas y exigencias de seguridad, mientras el proceso judicial contra el presunto agresor sigue en marcha.
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La mañana del 22 de septiembre de 2026, el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur se transformó en un espacio de memoria y exigencia. Un año después del asesinato de Jesús Israel, sus compañeros, docentes y familiares se reunieron para recordarlo y exigir justicia, en una jornada marcada por la emoción, la indignación y la esperanza de que hechos como este no se repitan.

Jesús Israel, de apenas 16 años, fue víctima de un ataque dentro del propio plantel a manos de un compañero, Lex Ashton “N”, quien, según las investigaciones, irrumpió vestido de negro, armado y con el rostro cubierto. El ataque no solo terminó con la vida del joven, sino que también dejó herido a un trabajador de 65 años que intentó intervenir. La noticia sacudió a la comunidad educativa y encendió un debate sobre la violencia, la salud mental y la seguridad en las escuelas.

Flores, poemas y un reclamo que no se apaga

Desde las 11 de la mañana y hasta las 5 de la tarde, el acceso principal del CCH Sur y la calle Llanura permanecieron cerrados. Durante esas horas, estudiantes realizaron lecturas de poemas, colocaron ofrendas florales y pancartas, y participaron en talleres de escritura creativa. En las rejas del plantel, las manos de los jóvenes, pintadas de rojo, dejaron huella junto a mensajes contundentes: “la cultura incel mata”, “no quiero morir en la escuela” y “su nombre no se borra con comunicados”.

La memoria de Jesús Israel se hizo presente no solo en los gestos simbólicos, sino también en la voz colectiva que exige justicia y acciones concretas. “La mejor forma de honrarlo no es con discursos ni talleres improvisados, sino con justicia, acciones concretas que garanticen la seguridad y el bienestar real de la comunidad, y sobre todo con el respeto que merece su familia en este día”, expresaron sus compañeros en un mensaje dirigido a las autoridades.

El debate sobre la memoria y la reparación

El aniversario del crimen también estuvo marcado por el contraste entre las actividades organizadas por la institución y el sentir de los estudiantes. El CCH Sur programó cerca de 30 acciones bajo la consigna “En comunidad nos cuidamos mejor”, incluyendo charlas sobre salud mental, prevención de las violencias y ejercicios de reparación simbólica. Según la institución, estas actividades respondieron a la petición de los padres de Jesús Israel de evitar acciones que pudieran revictimizarlo.

Sin embargo, parte del alumnado consideró que abordar el aniversario mediante talleres y pláticas no era suficiente, e incluso lo percibieron como una muestra de insensibilidad ante el dolor persistente de la familia y la comunidad. El reclamo fue claro: la memoria de Jesús Israel merece respeto y justicia, más allá de los gestos institucionales.

Un proceso judicial que avanza lentamente

Mientras tanto, el proceso penal contra Lex Ashton “N” continúa en el Reclusorio Oriente, donde permanece desde octubre de 2025, acusado de homicidio calificado y tentativa de homicidio. La audiencia intermedia del caso, que ha sido diferida en dos ocasiones, está programada para el 30 de septiembre. La Fiscalía de la Ciudad de México informó que se encuentra en la etapa de preparación de pruebas para el juicio oral, aunque la fecha de inicio aún no ha sido establecida.

Durante el proceso, la defensa del acusado ha señalado que Lex Ashton “N” tenía problemas psicológicos al momento de los hechos, aunque la Fiscalía no ha emitido información pública al respecto. La comunidad, por su parte, observa con atención y exige que el caso no quede en el olvido ni la impunidad.

Un llamado a la seguridad y la prevención

El asesinato de Jesús Israel dejó una huella profunda en el CCH Sur. Tras el ataque, se reforzaron los mecanismos de seguridad y se implementaron acciones de atención psicológica y redes de apoyo. Los estudiantes insisten en que estas medidas deben ser permanentes y efectivas, para que la violencia no vuelva a irrumpir en la vida escolar.

Hoy, el nombre de Jesús Israel sigue presente en los pasillos, en las flores y en los poemas. Pero, sobre todo, vive en la exigencia de justicia y en el compromiso de una comunidad que no está dispuesta a olvidar ni a permitir que la tragedia se repita.


 
 

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