Es una diosa, sin aires de estrella. Abre la puerta de su casa en jeans y
zapatillas. Invita a pasar con una sonrisa y hace una visita guiada por su "loft
privado", como lo llama ella. En realidad, no es más -ni menos- que
el departamento que comparte con sus tres hijos Juan (10), Julián (12) y Malena
(18), pero totalmente renovado. Mariquita cuenta que hace unos meses
decidió dividir el piso de Rodríguez Peña en dos: en la parte de atrás
quedaron los cuartos de sus hijos, la cocina y un estar. Y el sector del frente
-antiguamente living y comedor- es su refugio. Allí, en un ambiente
amplio, tiene todo lo que necesita para su bienestar: cama king size
frente a un enorme televisor, escritorio con computadora y un pequeño living
con un sillón y dos puffs para recibir amigos. Lo más espectacular de
todo es un baño con yacuzzi, tal vez su único touch de divismo. Dice
que hoy no tiene mucho tiempo para disfrutarlo: durante el día graba la tira PH
y tres noches a la semana hace teatro. "Y a todo esto hay que sumarle el
cuidado de los chicos, todo un placer -aclara-. Pero entonces no
queda tiempo ni para ir al gimnasio."
-¿Y cómo se hace, entonces, para estar tan bien?
-Trato de comer sanito, y lo único que hago, cuando puedo, es visitarlo a mi
amigo, el doctor Carlos Pisanú, para hacerme endermologie (un tratamiento que
incluye distintas técnicas reductoras y anticelulitis). Pero nada más, salvo
cuidarme la cara con cremitas y esas cosas de la edad. A la peluquería voy una
vez por mes, porque tampoco me da el tiempo para más. El resto se lo debo a la
madre naturaleza.
-¿Al cirujano plástico nada?
-También. Hace dos años me hice las lolas. Yo ya tenía tres operaciones que
no me habían quedado bien, y con la tercera, una de las prótesis se había
desplazado. Un día, Osvaldo Laport me recomendó que fuera a verlo a Horacio López
Carlone. Fui, me dio confianza y dije: "Si la tercera no es la vencida, la
cuarta lo será". Me hice los análisis en dos días y enseguida me operé.
Es lo mejor que podría haber hecho. Te diría que me levantó la autoestima.
Y hasta cambié la forma de vestirme: volví a usar escotes y a verme mejor.
-¿Te harías algún otro retoque?
-Yo nunca le tuve miedo al bisturí, pero mi temor siempre era el rostro
porque no quería perder mis facciones. Hasta que un día la situación no se
sostuvo más, todo decayó. Entonces volví a lo de López Carlone y le dije:
"¿Qué hacemos con estos músculos de la cara que no hay gimnasia ni
aparatos que los mejoren?". Me dijo: "Vamos a hacer una refrescada".
Terminé de grabar Primicias y a las dos semanas, el 24 de noviembre de 2000, me
interné y me hice un lifting, una refrescada, mejor dicho. Y no me
cambiaron las facciones. Es más, tengo defectitos que siguen estando y que me
encantan.
A los 20 años era una pobre desgraciada, tenía menos cintura que una heladera. Ahora me veo mejor y me acepto".">
A lo largo de su trayectoria, la actriz adoptó los looks más diversos. Dice que se ve bien: "A los 20 años era una pobre desgraciada, tenía menos cintura que una heladera. Ahora me veo mejor y me acepto".
Soy feliz con mi cuerpo", dice.">
Aunque hoy el trabajo le quita mucho tiempo para cuidarse el cuerpo, María se siente plena y sin complejos: "Soy feliz con mi cuerpo", dice.