Después de casi una década de proceso judicial, la Justicia de Mendoza condenó a 20 años de prisión a la monja japonesa Kumiko Kosaka por abusos sexuales contra exalumnos y exalumnas hipoacúsicos del ex Instituto Próvolo, que funcionaba en Luján de Cuyo. El fallo también la inhabilitó por 10 años –el máximo previsto por la ley– para desempeñar tareas de cuidado, guarda o educación de menores.
La condena llega un mes después de que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza revocara la absolución que Kosaka había obtenido en octubre de 2023, al entender que aquel fallo había analizado las pruebas de forma fragmentada en lugar de considerar el conjunto de los elementos reunidos durante el debate.
El aberrante caso Próvolo se destapó el 25 de noviembre de 2016, cuando Daiana, la primera víctima en romper el silencio, denunció los abusos que había sufrido durante su paso por el internado. La investigación terminó reuniendo los testimonios de cerca de 20 niños y niñas sordos que habían estudiado y, en muchos casos, también pernoctado en el establecimiento religioso.

Una pena por debajo de lo pedido, pero sin detención inmediata
El fiscal Alejandro Iturbide y los abogados querellantes Sergio Salinas y Lucas Lecour habían solicitado 22 años de prisión y la detención inmediata de la acusada.
Los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel Pina resolvieron dos años menos y no ordenaron el encarcelamiento hasta que la sentencia quede firme, aunque sí fijaron restricciones: entrega del pasaporte, prohibición de salir de Mendoza y una fianza de $15 millones. La defensa, integrada por Carlos Varela Álvarez y Enoc Ortiz, ya anticipó que apelará.
Iturbide explicó que la decisión de no ordenar la detención inmediata responde a que la sentencia todavía no está firme, aunque remarcó que Kosaka ya había estado detenida durante una parte relevante del proceso. Según precisó, la Corte la declaró culpable de siete delitos –cuatro como autora y tres como partícipe– que alcanzaron a cinco víctimas del internado, algunos vinculados al cura Horacio Corbacho.
El antecedente del megajuicio de 2019 contra el personal religioso del Próvolo
Corbacho había sido condenado a 45 años de prisión en el primer megajuicio por el caso Próvolo. En esa misma causa también fueron condenados el sacerdote italiano Nicola Corradi (a 42 años, murió en 2021), el exjardinero Armando Gómez (18 años) y el exmonaguillo Jorge Bordón (10 años, en 2018).
La Corte, en este último tramo del expediente, confirmó además las absoluciones de otras ocho mujeres que habían sido juzgadas junto a Kosaka, entre ellas la monja Asunción Martínez y la exrepresentante legal Graciela Pascual, al considerar que no se había acreditado que hubieran omitido denunciar los hechos.

"Se hizo justicia", dijo un familiar de una de las víctimas
Tras conocerse el fallo, el padre de una de las víctimas –que no asistió a la audiencia por el desgaste emocional que implica revivir lo ocurrido en el instituto– habló con la prensa mendocina: "Se hizo justicia por mi hija y por todas las víctimas del caso Próvolo. Hemos luchado durante diez años, pero hemos logrado la justicia que veníamos buscando tanto tiempo".
El querellante Sergio Salinas fue en la misma línea al remarcar que el fallo "reivindica los testimonios de quienes denunciaron los abusos": "Quedó claro que las víctimas dicen la verdad, que Kumiko Kosaka mintió".

Quién es Kumiko Kosaka: la monja japonesa que llegó a la Argentina en 1977
Kosaka, hoy de 60 años, llegó al país junto a su familia en 1977 y con el correr de los años se integró a la congregación que administraba el Instituto Próvolo, donde durante años cumplió tareas como guía y cuidadora de las alumnas que pernoctaban en el albergue de mujeres de Luján de Cuyo, conocido puertas adentro como "la Casita de Dios".
Como autora, se la encontró culpable de cometer abusos sexuales simples, puntualmente tocamientos denunciados por alumnas y alumnos en distintos momentos durante su paso por el instituto. Además, fue declarada culpable de participar en abusos cometidos por Corbacho: intentó ocultar pruebas de una violación poniéndole un pañal a una menor, y a otra, la envió a llevar tortitas a la habitación del mencionado sacerdote, donde finalmente fue abusada.
Fue detenida por primera vez en mayo de 2017, luego de permanecer prófuga más de un mes y entregarse en una comisaría bonaerense. En ese entonces se convirtió en la sexta persona arrestada por la causa, que ya sumaba a los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho, al exjardinero Armando Gómez y al exmonaguillo Jorge Bordón.
A lo largo del proceso alternó entre prisión preventiva en el penal de Agua de las Avispas, en Cacheuta, y distintos regímenes de prisión domiciliaria. Con la nueva condena de 20 años, Kosaka pasa a sumarse a la nómina de exautoridades del Próvolo que ya pagan sentencia por los abusos cometidos.
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