El femicidio de Romina María de los Ángeles Calvo, la mujer de 40 años asesinada a puñaladas por su marido en Villa Devoto, no fue un hecho aislado en la historia de la pareja. Su esposo, Walter Humberto Verón (56), ya tenía en su historial una condena por violencia de género contra la misma víctima, ocurrida casi una década antes del crimen.
La condena de 2018 que no impidió la tragedia
El 23 de abril de 2018, Verón fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por el delito de lesiones leves. La denuncia se había radicado un año antes, en 2017, en una comisaría de La Tablada, partido de La Matanza, donde la pareja residía en ese entonces. Tras un juicio abreviado, un tribunal del Departamento Judicial de La Matanza dictó la sentencia.
La causa estuvo a cargo de la Unidad Funcional Temática de Violencia Familiar, Género y Delitos contra la Integridad Sexual N° 2 de La Matanza, a cargo de la fiscal Roxana Castelli.

Cómo fue el episodio que motivó la denuncia
Según reconstruyeron fuentes judiciales lo sucedido, Verón volvió de trabajar y comenzó una discusión con Calvo en el baño de la vivienda que compartían en la calle Miranda al 2600, La Tablada.
Ella le había planteado que la relación, de 16 años, ya no daba para más, y que pensaba mudarse con sus dos hijos a la casa de su abuelo. Fue entonces cuando Verón la tomó del cuello y la asfixió hasta hacerla desvanecer, además de herirla con un cuchillo en el pulgar.
Al declarar ante la Justicia, Calvo también relató un patrón sostenido de maltrato: agresiones verbales, insultos, daños a la vivienda y objetos, y episodios de cachetazos y empujones que se repitieron "en algunas oportunidades", según su propio testimonio judicial.
El brutal desenlace, nueve años después
Ese antecedente no impidió que la pareja continuara conviviendo. El jueves pasado, en la madrugada, Calvo fue asesinada tras un ataque con un cuchillo de carnicero que duró cuatro minutos –46 puñaladas, una de ellas mortal– dentro de su casa de Villa Devoto.
Fue el hijo mayor de la pareja, de 21 años, quien llamó al 911 después de que su hermana menor lo despertara para contarle lo que estaba pasando: la nena, de 8 años, había visto por las cámaras de seguridad cómo su padre atacaba a su madre.

Los efectivos encontraron a Verón dos cuadras de la vivienda, con el arma blanca y heridas autoinfligidas en el cuello, fémur y abdomen. El femicida permanece internado y con pronóstico reservado, bajo custodia en el Hospital Vélez Sarsfield.
Durante el operativo, los investigadores hallaron una carta escrita por Verón días antes del crimen, en la que hacía referencia a conflictos familiares y económicos y mencionaba a Romina en términos que remiten a un patrón de control ya conocido en la causa de 2018.
La carta de despedida: "No la aguanto más porque me re cag.. siempre en todo"
En su carta de despedida el femicida acusó a Pitty La Numeróloga de haber cambiado "toda la personalidad" de su esposa y de "querer" que él quedara "fuera de la casa". También reclamó no haber visto un peso del dinero que, según su relato, había puesto en la propiedad de Devoto y en la venta de la casa de La Tablada.
Para comenzar el escrito, Verón eligió estas palabras, según reconstruyeron fuentes de la investigación: “Quiero decir lo que siento. Estoy muy cansado de esta injusticia que estoy pasando. Trabajé tanto por ella y mis hijos. No la aguanto más porque me re cagó siempre en todo”.

En el manuscrito el femicida también se refiere a que Romina había podido alquilar el local que es franquicia de Pitty gracias a él: "Todo lo puse yo con la venta de La Tablada y ahora quiere vivir la vida sin mí, hdp. Me re cagó lpm". Además, dijo: "Vamos a ver si esta gente nueva se calienta...".
En el cierre, dejó asentado: "Lo lamento. Los amo. Hasta siempre, papá. Hice todo lo posible por tener una familia y no se pudo. Los amo mucho".

