La escalofriante frase de la adolescente que apuñaló a un compañero en San Martín y el plan secreto tras el ataque – GENTE Online
 

La escalofriante frase de la adolescente que apuñaló a un compañero en San Martín y el plan secreto tras el ataque

Lo que parecía un romance adolescente de apenas dos semanas escondía un trasfondo de violencia y control absoluto. Los detalles de una obsesión que podría haber terminado de la peor manera.

La pregunta que desvelaba a toda la comunidad educativa de San Martín finalmente encontró sus respuestas, y son más oscuras de lo que cualquiera hubiera imaginado. Detrás de la brutal agresión que sufrió Luciano, el adolescente de 15 años que terminó con cuatro puntazos en la nuca y cortes en sus manos, se esconde una red de celos enfermizos, manipulación y una premeditación escalofriante que quedó registrada en los teléfonos de un grupo de amigas.

Lo que para el resto del mundo era una relación incipiente de apenas dos semanas, para la agresora —una joven de 14 años— era un territorio de posesión absoluta. Según el relato de la propia víctima, el motivo central del ataque fue una combinación explosiva de control y despecho. Lucho rompió el silencio y detalló cómo el hostigamiento había empezado mucho antes de que el cúter rozara su cuello.

El detonante: una charla con una amiga

El mediodía del jueves no fue un rapto de locura momentáneo. El eje del ataque fue, según sospecha el propio Luciano, un ataque de celos al verlo caminar con otra persona. “Yo en ese momento venía hablando con mi amiga y capaz ella se puso celosa por eso, porque venía atrás y me vio”, relató el joven al aire de Telefe y América TV sobre los segundos previos a sentir que le tironeaban el pelo para cortarlo.

Este no fue el primer episodio violento que Lucho tuvo que soportar en los escasos quince días de vínculo. El adolescente recordó un antecedente que marcó el inicio de la pesadilla: “Una vez me fue a buscar a la casa de mi papá y me dio dos cachetazos al enterarse que yo estaba hablando con una piba”. La agresora, lejos de ocultar su carácter, le reclamaba constantemente sus interacciones sociales. “Yo no le hablaba porque se había puesto muy agresiva. No quería que hable con nadie”, confesó Luciano, dejando al descubierto el régimen de aislamiento al que pretendían someterlo.

Un ataque planeado por WhatsApp

Lo más perturbador de la investigación es que el ataque no fue un impulso solitario. Luciano descubrió, a través de su entorno, que la violencia estaba siendo "anunciada" en el mundo digital. “Me contó mi prima que estaban hablando en un grupo que tenía con las amigas de lo que me iban a hacer”, reveló el joven.

Incluso, se sospecha que hubo complicidad directa en el momento del hecho: alguien le habría facilitado el arma blanca justo antes de la agresión. “Me dijeron que le pasaron el cúter y si ahí aprovechó”, detalló Lucho con la voz entrecortada.

La frialdad de la joven quedó de manifiesto no solo en el momento del ataque —donde se alejó riéndose— sino en sus declaraciones posteriores a través de las redes sociales.

Al ser consultada por una familiar de la víctima, la agresora no mostró remordimiento alguno. Según relató Leila, la madre de Lucho, la chica respondió de manera desafiante: “Ella le contestó que le había hecho lo que le hizo porque él se lo merecía, que él la hizo enojar por eso se merecía lo que ella le había hecho”.

Luciano fue atacado a la salida de la escuela mientras caminaba por la calle hablando con una amiga.

Un pasado marcado por la navaja

Al salir a la luz los motivos, también emergieron historias del pasado que pintan un perfil sumamente violento de la adolescente. No era la primera vez que utilizaba un arma cortante para "marcar" a una pareja. “Con su ex había sido violenta. Había sacado una navaja y le había marcado el cuello”, recordó Lucho sobre una historia que la propia joven había contado en un grupo del colegio como si fuera una anécdota más.

Hoy, Lucho se recupera en su casa, pero el daño psicológico de saber que su vida fue objeto de una "planificación" entre compañeras es una herida que no cierra con puntos de sutura. Mientras la justicia debate la inimputabilidad de la menor, la frase “él se lo merecía” resuena en San Martín como un recordatorio brutal de una violencia juvenil que no parece tener límites.



 
 

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