Enviada especial a Estados Unidos
Mientras miles de hinchas llegaron al Mundial en avión, auto o micro, Miguel Silio (56), Yamandú Martínez (49) y Vicente Conculini (29) eligieron un camino completamente distinto. Los tres amigos oriundos de Gualeguaychú, integrantes del proyecto Enbiciando al Mundo, emprendieron una travesía que los llevó a recorrer 17 países y pedalear 17.000 kilómetros para llegar a Kansas City y acompañar a la Selección Argentina.
En la previa del debut argentino ante Argelia, los aventureros recibieron a revista GENTE y se animaron a repasar una experiencia que definieron como una de las más extremas y transformadoras de sus vidas.

“Esta aventura inició el 16 de agosto del año pasado desde la puerta de la municipalidad de nuestra ciudad Gualeguaychú acompañados de nuestros amigos, familia, el intendente de la Ciudad. Hicimos a lo largo de 9 meses y medio el viaje. Transitamos 17,000 km a lo largo de 17 países para llegar a Kansas City el 2 de junio de este año para la fiesta mundialista”, explicó Miguel, el mayor y más experimentado del grupo.
La Copa del Mundo fue la motivación inicial, pero rápidamente se convirtió en algo mucho más profundo. “El plan de venir al Mundial fue la excusa perfecta para poder conocer y transitar y recorrer toda nuestra América Latina a lo largo de todos los países de Sudamérica y de Centroamérica. Fue la excusa perfecta que nos dio el Mundial para haber disfrutado y conocido todo nuestro continente”, agregó.

Las historias humanas que los marcaron en el camino
A lo largo de casi diez meses de viaje, los tres ciclistas atravesaron paisajes imponentes, culturas distintas y desafíos permanentes. Sin embargo, aseguran que el mayor tesoro de la experiencia fueron las personas que conocieron.
Consultado por GENTE sobre cuál fue el recuerdo más valioso además del viaje en sí mismo, Yamandú respondió: “Lo más lindo que nos pasó fue ir conociendo en este viaje un montón de personas, como un sacerdote que conocimos en el Chaco Paraguayo y se internó en la selva chaqueña a conocer la parte indígena. Luego tuvimos contacto con un chico venezolano que pasó por El Tapón del Darién (una remota y densa región selvática y pantanosa en la frontera entre Panamá y Colombia) que nos contó toda su experiencia y así un sin número de gente que nos dejó cosas muy lindas para recordar”.
El famoso Tapón del Darién también apareció en su recorrido, aunque finalmente debieron modificar los planes. “Nosotros intentamos cruzar en barco, pero no era posible por la temporada alta que era en Cartagena de Indias en ese momento, en diciembre. Así que volamos desde allí hasta la Ciudad de Panamá en un vuelo de 50 minutos”, contó Vicente.

El recibimiento soñado en Kansas y la invitación de la AFA
Después de meses de esfuerzo, el arribo a Kansas City se transformó en una fiesta inesperada. Miguel recordó que decidieron replicar la despedida que habían tenido en Gualeguaychú y contactaron a ciclistas locales para que los acompañaran en los últimos kilómetros del recorrido.
“Nosotros nos pusimos en contacto con un grupo de ciclistas de la ciudad de Kansas, a quienes los invitamos a que nos acompañen los últimos kilómetros, así como habíamos salido acompañados los primeros de nuestra ciudad", empezó diciendo.
Y añadió: "Ellos se autoconvocaron, nos armaron un circuito y además llamaron a los argentinos que viven en Kansas para que pusieran una camioneta con música y nos recibieran con banderas y con una celebración".

"Fue una enorme emoción para nosotros, nunca lo imaginamos. Muy grata nuestra llegada a la ciudad y nuestra llegada hasta la puerta misma del hotel de la Selección Argentina. Estuvimos ahí. Bueno, la prensa también tomó nuestro arribo y al otro día la AFA nos invitó a que fuéramos al hotel de la Selección", dijo el ciclista.
En ese sentido, Silio contó: "Nos citaron a través de nuestra cuenta de Instagram y nos recibió el presidente Tapia con los demás miembros de la Asociación de Fútbol Argentino y se hizo presente también donde estábamos todo el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni con Ayala, Samuel y Aimar, con quienes compartimos unos mates y además nos vincula una pasión en común porque ellos son ciclistas, les gusta, Scaloni es un entusiasta del ciclismo, se lo ha contagiado a los demás chicos, así que compartimos una charla muy linda y unos mates sobre nuestro viaje”.
La emoción también atravesó a Vicente cuando recibió el mensaje de la AFA: “El mensaje lo recibimos el día después que llegamos para ver si podíamos acercarnos al hotel y en mi caso particular, cuando nos salieron a buscar para ingresar sentí un pequeño nerviosismo, pero una vez que estuvimos adentro nos sentíamos natural, porque te hacían sentir natural. Era tomar mate, charlar, fotos, video y la verdad que compartimos lindo momento y le agradecemos mucho por eso”.
El sueño pendiente: conocer a Messi
Después de compartir una tarde con el cuerpo técnico campeón del mundo, todavía les queda una ilusión por cumplir: conocer a Messi. “Es la figurita que nos falta para completar el álbum, la figurita más difícil. Anhelamos y soñamos con conocer a Leo y a los demás chicos de la Scaloneta, de la selección, compartir unos mates, darles un abrazo y poder conocerlos”, precisó Miguel.
El cicilista entrerriano también destacó los valores humanos que percibe en el plantel argentino: “Lo que tienen de grande como deportistas lo tienen también de humildes y de ser personas sencillas, muy llanas. La verdad que es un grupo humano que uno lo percibe, lo ves desde la distancia como un grupo humano espectacular, verdaderamente nos representa muy bien y nos sentimos orgullosos de ellos”.

Las renuncias detrás de una aventura extraordinaria
Detrás de semejante viaje hubo decisiones difíciles. Yamandú, por ejemplo, reveló que para embarcarse en la travesía tuvo que resignar aspectos importantes de su vida cotidiana.
“Bueno, yo particularmente tuve que tomar decisiones complicadas, tuve que dejar mi empleo porque tomarme un año sabático, como se dice, es imposible que en una empresa privada te den un año. Así que obviamente por esa decisión y por otras más te dicen que estás loco, que no lo haga. Pero bueno, lo que siempre decimos con ello, es la vida es una, se finaliza y no tenés tiempo para decidir. Como renuncié a mi empleo, también renuncié a mi novia. Así que son cosas que van pasando y vas para adelante nomás”, contó el hombre.

Cómo financiaron 17.000 kilómetros sobre dos ruedas
Una de las preguntas más repetidas durante el recorrido fue cómo lograron sostener económicamente una aventura de semejante magnitud. Miguel explicó que el cicloturismo tiene una lógica muy diferente a la de los viajes tradicionales.
“Bueno, viajar en bicicleta es un viaje austero, no se gasta en comer. Yo no cuento el gasto en comer porque si me quedo sentado en mi casa 9 meses y medio igual tengo que comer. Lo que uno tiene que pagar a veces, no siempre, es por dormir, cosa que en mi casa yo no tengo que pagar por dormir, pero dejé durante todo este tiempo de gastar luz, gas, combustible y todos los gastos que uno tiene la vida cotidiana", contó Miguel.
Y siguió: "Es decir, que es un viaje austero. Lo más difícil y lo que es imprescindible que hay que tener para hacer esto es tener tiempo y salud. El tiempo creo que es la moneda que nos transforma en millonario o en pobre. Y saber uno tenerlo, administrarlo o tomarlo o tomarlo es una gran decisión y es la verdadera clave para poder hacerlo y que la salud acompañe sabiendo que estamos de paso y el tiempo se nos va como agua entre los dedos y tener conciencia de eso para poder disfrutar y animarse a este tipo de aventuras”.

El final de una travesía inolvidable
Aunque el Mundial continúa, la expedición sobre ruedas ya llegó a su fin. “Sí. Bueno, la idea principal era y es acompañar a la Selección Argentina hasta donde llegue. Los tres primeros partidos, por supuesto, y la idea es volver desde Miami. Tal vez nos vayamos, tal vez continuemos apoyando a la Argentina. Veremos a ver qué qué pasa. La vuelta es en avión. Ya el viaje en bicicleta finalizó”, cerró Vicente.
Después de 9 meses y medio de ruta, miles de kilómetros acumulados y decenas de historias para contar, los tres amigos entrerrianos consiguieron mucho más que llegar a un Mundial. Descubrieron rincones de América Latina, construyeron vínculos inolvidables y demostraron que, cuando hay tiempo, salud y decisión, los sueños más ambiciosos pueden empezar con una simple pedaleada.
Contenido audiovisual: Martina Cretella


