Faltan pocas semanas para que se estrene Misery en el Teatro Metropolitan y Juan Gil Navarro ya se encuentra completamente inmerso en el universo opresivo y psicológico de la obra basada en la célebre novela de Stephen King.
La nueva versión teatral, dirigida por Manuel González Gil y protagonizada junto a Julia Calvo, marcará el regreso del clásico a la cartelera porteña más de dos décadas después de su recordado estreno argentino con Alicia Bruzzo y Rodolfo Bebán.
En charla con revista GENTE, el actor cuenta cómo vive este momento y revela que el trabajo comenzó mucho antes de pisar la sala para los ensayos.
“En este momento es releer y releer la obra una y otra vez”, explica sobre el proceso de preparación. “Las obras tienen un ritmo y una de las cosas que más aprendí en estos años es encontrarle la respiración al texto. Hay que entender en qué partes uno va a estar más descansado y en cuáles más exigido”.

En esta nueva adaptación, Gil Navarro interpretará a Paul Sheldon, el escritor que queda atrapado por Annie Wilkes, una enfermera obsesionada con sus novelas románticas. Un personaje atravesado por el dolor físico, la desesperación y una tensión constante que también supone una fuerte demanda corporal para el actor.
“De la mitad de la obra hacia el final hay mucha tensión. También tiene mucha exigencia vocal, física y psíquica”, adelanta. “Pensá que tengo las piernas paralizadas… Hay muchos trucos de magia, por así decirlo, para lograr ciertas cosas en las funciones. Voy a estar recostado, pero en varios momentos tengo que bajar al piso, subirme a una silla de ruedas… Estoy entrenando mucho todo el tren superior porque va a ser mi hogar durante muchos meses”, relata con entusiasmo sobre el desafío que tendrá cada noche en escena.

Sobre su reencuentro laboral con Julia Calvo, con quien ya había trabajado años atrás, Juan no duda en destacar su admiración personal y profesional. “Julia es una actriz y una persona maravillosa. Tiene un nivel de sensibilidad enorme y un instrumento increíble”, asegura. Y agrega: “Su trayectoria es el resultado de la comprensión que tiene de su oficio. Es una persona muy comprometida y eso la convierte en una actriz comprometida”.
Lejos de buscar comodidad a esta altura de su carrera, Gil Navarro admite que sigue disfrutando especialmente de los desafíos complejos. “Prefiero que la vara esté altísima porque me divierte”, reconoce entre risas. “Soy de aburrirme rápido. Me ha pasado de hacer cosas que no tenía muchas ganas de hacer y ahí sí aparece el aburrimiento”.
Aunque Misery cuenta con una de las adaptaciones cinematográficas más emblemáticas del thriller psicológico —la película de 1990 protagonizada por Kathy Bates y James Caan— el actor tomó una decisión muy particular para construir su personaje: no volver a verla.

“La vi hace muchos años y no la quiero volver a ver”, revela. “No quiero recordar nada porque me va a influir en lo que quiero armar. Prefiero estar lo más amnésico posible y crear nuestra propia versión”, dijo en tono explicativo.
Con décadas de experiencia sobre los escenarios, el reconocido actor también reflexiona sobre cómo cambió su relación con el teatro y los nervios previos a salir a escena. “Antes tenía más rituales, pero después entendí que cuanto más me manijeaba antes de entrar, menos contento estaba”, cuenta. “Ahora trato de estar relajado y presente”.
Eso sí, todavía hay algo que puede ponerlo nervioso antes de una función. “Si sé que hay alguien que conozco y me importa mucho en la platea, ahí sí me pongo nervioso”, admite. “Por eso prefiero no saber demasiado”, cierra el actor de cara a uno de los estrenos más resonantes del año.
Fotos: Gentileza Agencia Coral.

