Cuando se piensa en una escapada cerca de Buenos Aires, suelen aparecer nombres como Carlos Keen o Tomás Jofré, conocidos por sus restaurantes y su ambiente rural. Sin embargo, a unos 100 kilómetros de CABA existe otro destino que suma un atractivo diferente: la posibilidad de pasar el día junto al río Paraná.
Se trata de Lima, una localidad del partido de Zárate que combina gastronomía, espacios verdes y rincones vinculados con la historia del interior bonaerense.
A poco más de una hora de la Capital, dependiendo del tránsito, este pueblo permite organizar un plan sencillo: recorrer sus calles, almorzar en una parrilla y acercarse a la costa para disfrutar del paisaje ribereño.

Un pueblo que nació junto a las vías del tren
La historia de Lima comenzó a tomar forma en 1885, cuando el ferrocarril impulsó el desarrollo de una estación intermedia entre Zárate y Baradero.
Su nombre no tiene relación con la capital peruana. Es un homenaje a Justa Lima de Atucha, una propietaria de tierras del siglo XIX que, junto con su esposo José Segundo Atucha, estuvo vinculada con el crecimiento de la zona.
Con el paso de los años, el asentamiento ferroviario se transformó en una localidad cuya economía estuvo relacionada con la agricultura, la ganadería y otras actividades rurales.
Actualmente, Lima tiene más de 17.000 habitantes y conserva un centro de escala tranquila, con comercios, construcciones tradicionales y espacios de encuentro.
La Plaza Mitre es uno de sus puntos principales. En sus alrededores se encuentran la Delegación Municipal y la Parroquia San Isidro Labrador, un edificio religioso que forma parte de la identidad local.
El rincón junto al Paraná que invita a pasar el día
Uno de los grandes atractivos de Lima está fuera de su casco urbano. La cercanía con el Paraná de las Palmas permite sumar una jornada de descanso junto al agua, algo que diferencia a este destino de otras escapadas rurales.

Entre los espacios más conocidos aparece el Club de Pesca Lima, fundado en 1958, al que se accede por un camino que conecta con la zona de Atucha.
El lugar cuenta con sectores recreativos, instalaciones para acampar y propuestas vinculadas con la pesca y las actividades náuticas.
Desde la costa se puede contemplar el movimiento del río, descansar al aire libre y disfrutar de un paisaje marcado por la vegetación y la llanura bonaerense.
Los espacios ribereños también permiten acercarse a sectores de arena, aunque conviene consultar previamente las condiciones de acceso y los servicios disponibles. No todos funcionan como balnearios públicos habilitados para bañarse.
Parrillas, caminos rurales y una escapada diferente
La gastronomía es otro de los motivos para visitar Lima. Las parrillas, los restaurantes y las propuestas de cocina tradicional permiten organizar un almuerzo de fin de semana sin alejarse demasiado de la ciudad.
El asado y las empanadas forman parte de los clásicos que pueden encontrarse en la zona, mientras que los caminos rurales ofrecen la posibilidad de continuar el paseo entre campos y paisajes abiertos.
Otro rasgo particular de la localidad es su cercanía con las centrales nucleares Atucha I y II, ubicadas a pocos kilómetros del centro.
Estas instalaciones forman parte de la historia energética argentina. En determinadas ocasiones se organizan visitas institucionales, aunque no constituyen una actividad turística permanente y requieren confirmación previa.
Cómo llegar a Lima desde CABA
Lima se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, dentro del partido de Zárate.
Para llegar en auto, hay que tomar Panamericana por el ramal Campana de la Ruta Nacional 9 y continuar hasta el acceso a la localidad, cerca del kilómetro 100.
El viaje puede realizarse en poco más de una hora, aunque depende del punto de partida y del tránsito. También existen alternativas de transporte público para quienes no viajan en vehículo propio.
Con historia ferroviaria, parrillas, caminos rurales y acceso al paisaje del Paraná, Lima ofrece una alternativa para quienes quieren cambiar de aire durante el fin de semana sin recorrer cientos de kilómetros.





















































