Hay días en los que el orgullo también duele. Cuando las calles celebran este sábado la diversidad, la libertad y las conquistas de la comunidad LGBTQ+, una nueva agresión vuelve a recordar que todavía hay quienes deben enfrentarse a la violencia por el simple hecho de ser quienes son. El ataque a un grupo de mujeres trans en los Bosques de Palermo, que conmocionó a la comunidad durante esta semana, expuso una realidad que está lejos de haber quedado en el pasado. Porque detrás de cada derecho conquistado todavía existe una batalla por librar: la de poder vivir sin miedo, sin discriminación y sin tener que justificar la propia identidad. Y porque, como advierte Flor de la V, cuando el odio se legitima desde los espacios de poder, también se habilitan nuevas formas de violencia.
"Esto pasó porque el odio dejó de disimularse y empezó a legitimarse desde los espacios de poder", sentencia a GENTE. Hablar de esta realidad con la condcutora de Los profesionales de siempre es hablar de una historia que atravesó buena parte de las transformaciones sociales de la Argentina. Durante años fue una de las pocas mujeres trans con presencia cotidiana en la televisión, en una época en la que la diversidad era muchas veces motivo de burla antes que de respeto.
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Su visibilidad, su trabajo y su decisión de ocupar espacios que históricamente les fueron negados a las personas trans la convirtieron en una referente mucho más allá del espectáculo. También desafió prejuicios desde su maternidad y la construcción de su familia, demostrando que el amor no entiende de etiquetas ni de identidades.
En el marco de la fiesta +GENTE, que como todos los años reúne a la comunidad, la artista vuelve a ponerle voz a una lucha que conoce en primera persona. Habla de los derechos conquistados —como la Ley de Identidad de Género y el matrimonio igualitario—, de las deudas que todavía persisten, del avance de los discursos de odio y del temor a que algunas conquistas puedan retroceder.


Pero también de las heridas que deja la discriminación y de la responsabilidad de transmitir la memoria de quienes lucharon antes. "Nos quisieron enseñar a vivir con vergüenza, pero aprendimos a vivir con orgullo. Y no vamos a retroceder", dice Flor. Una frase que, en este contexto, trasciende la entrevista y se convierte en una declaración de principios.
—¿Te preocupa que haya personas que hoy sientan que tienen legitimidad para discriminar, hostigar o agredir públicamente a alguien por ser quien es?
—Muchísimo. Porque cuando el odio se legitima desde el poder, la violencia deja de tener límites. Hoy hay personas que sienten que pueden humillar, discriminar y agredir con total impunidad. Y lo más peligroso es que una parte de la sociedad lo está naturalizando.

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—¿Qué mensaje te gustaría hacerles llegar a las mujeres que fueron víctimas de esta agresión?
—Quiero decirles que no están solas. Que su dolor también es el nuestro y que no vamos a mirar para otro lado. Nadie merece vivir con miedo por ser quien es. Nos quisieron enseñar a vivir con vergüenza, pero aprendimos a vivir con orgullo. Y no vamos a retroceder.
—¿Hablaste del hecho con tus hijos?
—En casa siempre hablamos de respeto, diversidad y empatía. Mis hijos crecieron entendiendo que nadie debe ser discriminado por ser quien es. Para mí es fundamental educar desde el amor, porque el odio también se aprende.

—¿Sentís que tu experiencia como madre también rompió prejuicios sobre las familias diversas?
—Absolutamente. Mi maternidad ayudó a derribar muchos prejuicios. Demostré que una mujer trans puede construir una familia llena de amor, valores y felicidad. Porque lo que define a una familia no es su composición, sino el amor con el que se construye.
—¿Creés que las conquistas de derechos de los últimos años están en riesgo?
—Sí. Los derechos que conquistamos después de décadas de lucha hoy están siendo cuestionados. Lo preocupante es que se intenta presentar la igualdad como un privilegio. Y los derechos humanos no son privilegios ni concesiones de un gobierno. Son conquistas que debemos defender.

—Durante muchos años fuiste una de las pocas mujeres trans con presencia cotidiana en la televisión argentina. ¿Sos consciente de lo que significó esa visibilidad para toda una generación?
—Sí, con los años tomé conciencia de lo que significó. Mi presencia en televisión fue mucho más que una conquista personal. Fue abrir una puerta en una sociedad que durante décadas nos quiso invisibles. Si mi historia ayudó a que otras personas pudieran vivir con menos miedo y más libertad, entonces valió la pena cada batalla.
—¿Qué derechos sentís que se conquistaron verdaderamente y cuáles todavía están pendientes?
-Conquistamos derechos fundamentales como la Ley de Identidad de Género y el matrimonio igualitario, ESI, Cupo Trans. Pero una cosa es la igualdad ante la ley y otra muy distinta es la igualdad en la vida cotidiana. Todavía nos deben acceso al trabajo, a la salud, a una vivienda digna y, sobre todo, el derecho a vivir sin miedo.


—¿Hay algo de la lucha histórica del colectivo LGBTQ+ que sentís que las nuevas generaciones no conocen lo suficiente?
—Creo que muchas veces no se dimensiona cuánto costaron los derechos que hoy tenemos. Hubo generaciones que sufrimos persecución, cárcel, violencia y muerte para que otras pudieran vivir con libertad. Es fundamental conocer nuestra historia, porque los derechos que no se defienden también se pueden perder.
—¿Hay alguna parte de tu historia que todavía te cueste procesar?
—Las heridas que deja la discriminación no desaparecen fácilmente. Durante muchos años tuve que luchar para que se respetara algo tan básico como mi identidad. Y lamentablemente hoy en el 2026 lo sigo haciendo. Pero también aprendí a transformar ese dolor en fortaleza, pero hay cosas que dejan marcas para siempre.

Así fue la fiesta +GENTE 2026
Fotos tapa: Christian Beliera
Aftermovie: Rocío Bustos
Fotos generales fiesta: Martina Cretella y Candela Petech
Fotos back de prensa: Diego García
Video entrevistas: Candela Casares



















































