Andrés Mountbatten-Windsor volvió a captar la atención pública, esta vez tras protagonizar un nuevo episodio de seguridad que sacudió a la familia real británica.
Es que el hermano del rey Carlos III vivió momentos de enorme tensión mientras paseaba a los corgis que pertenecieron a su madre, la reina Isabel II, en las inmediaciones de su actual residencia en Sandringham.
Todo lo que se sabe del dramático episodio que vivió el príncipe Andrés
El hecho ocurrió este miércoles 6 de mayo en la zona de Wolferton, Norfolk, cerca de Marsh Farm, la propiedad privada donde reside actualmente el exduque de York. Según trascendió en medios británicos, Andrés caminaba acompañado por un integrante de su equipo de seguridad privada cuando un hombre salió repentinamente de un vehículo estacionado y comenzó a dirigirse hacia él de forma agresiva.

De acuerdo con el relato difundido por The Telegraph, el individuo permanecía dentro del automóvil esperando el paso del royal y, cuando este se encontraba a unos 50 metros de distancia, descendió del vehículo usando un pasamontañas mientras gritaba e intentaba acercarse peligrosamente.
En ese sentido, los reportes consignan que la reacción fue inmediata. Andrés y su custodio corrieron hacia el automóvil oficial para abandonar el lugar rápidamente. Sobre esa línea, según se detalla, mientras escapaban, el sospechoso continuó persiguiéndolos durante algunos metros, aumentando aún más la tensión de la escena.

Tras el alerta, la policía de Norfolk acudió al lugar y detuvo al hombre. Las autoridades confirmaron posteriormente que recibieron una denuncia por el comportamiento intimidatorio de un individuo en el área poco después de las 19:30 horas.
“Los agentes fueron llamados a Wolferton poco después de las 19:30 de ayer (miércoles 6 de mayo de 2026) tras un informe de que un hombre se estaba comportando de manera intimidante en el pueblo”, declaró un portavoz a medios británicos.

El episodio volvió a poner el foco sobre la delicada situación de seguridad que atraviesa el hijo de Isabel II desde su salida definitiva de la vida institucional de la monarquía.
Es que, desde que el royal perdió la protección policial financiada por el Estado, depende exclusivamente de un sistema de seguridad privado costeado por él mismo.
Cabe mencionar que la preocupación no es nueva. Apenas un mes atrás, un grupo de manifestantes logró aproximarse a su residencia tras vulnerar parte del perímetro de seguridad. Aunque aquella situación no escaló a mayores, reforzó las dudas sobre la vulnerabilidad del entorno donde vive actualmente.
De duque de York a Andrés Mountbatten-Windsor: el drástico cambio de vida del hermano del Rey Carlos III
El deterioro de la posición pública del exduque de York dentro de la monarquía británica fue progresivo, aunque irreversible. Después de años marcados por las controversias derivadas de su vínculo con Jeffrey Epstein, el hermano del rey fue perdiendo títulos, funciones y privilegios reales.

Primero dejó de contar con protección oficial, luego perdió sus cargos militares y patrocinios institucionales, y finalmente terminó renunciando a sus títulos nobiliarios. A finales de 2025, Buckingham confirmó que dejaría de utilizar incluso el tratamiento de “príncipe”, pasando oficialmente a llamarse Andrés Mountbatten-Windsor.
La decisión se produjo en medio de una creciente presión pública y política por los escándalos que rodeaban al royal. Aunque él negó reiteradamente cualquier irregularidad vinculada al caso Epstein, la difusión de documentos judiciales y nuevas investigaciones profundizaron el distanciamiento con la Corona.

La situación alcanzó otro punto crítico en febrero de 2026, cuando fue detenido bajo sospecha de “mala conducta en un cargo público” por presuntamente haber compartido información confidencial durante su etapa como representante comercial británico.
Si bien todavía no se presentaron cargos formales, el caso continúa abierto y mantiene a Andrés bajo una enorme presión mediática y judicial. En paralelo, los recientes episodios de intimidación y ataques vuelven a exponer la compleja realidad que atraviesa el otrora influyente hijo favorito de Isabel II, hoy completamente apartado del núcleo central de la monarquía británica.


