Comprar pan fresco y encontrarlo duro al día siguiente es una situación bastante habitual. Muchas veces, la primera reacción es guardarlo en la heladera para intentar prolongar su duración, pero este método no necesariamente ayuda a conservar su textura.
El problema es que el pan comienza a perder parte de su frescura desde el momento en que sale del horno. Con el paso del tiempo, su miga se vuelve más firme y la corteza pierde sus características originales.
La clave para conservarlo mejor está en elegir el método según cuándo se tenga pensado consumirlo.
Si se va a comer en los próximos días
Para conservar el pan durante uno o dos días, una de las mejores alternativas es mantenerlo a temperatura ambiente, protegido del aire y de la humedad excesiva.
Una bolsa de papel puede ser una buena opción para panes con corteza, ya que permite cierto intercambio de aire y ayuda a evitar que la superficie quede excesivamente húmeda.
También puede utilizarse una bolsa de tela específica para pan.
En cambio, guardar el pan fresco directamente en una bolsa de plástico puede hacer que la corteza pierda rápidamente su textura y quede más blanda.
Esto no significa que el plástico sea siempre incorrecto: puede resultar útil para determinados tipos de pan y, especialmente, cuando se busca evitar que se reseque. La elección depende del tipo de pan y del tiempo de conservación.
El error de guardarlo en la heladera
Uno de los hábitos más extendidos es colocar el pan en la heladera para que dure más.
Sin embargo, las bajas temperaturas del refrigerador pueden acelerar los procesos que hacen que la miga se vuelva firme y pierda su textura.
Por eso, si se sabe que el pan será consumido en los próximos días, la heladera no suele ser la mejor alternativa para conservarlo fresco.
Esto es diferente en el caso de preparaciones que contienen ingredientes que necesitan refrigeración.
El freezer, la mejor opción para conservarlo durante más tiempo
Si se compró una cantidad de pan que no se va a consumir rápidamente, congelarlo puede ser una alternativa mucho más efectiva.
Mirá También

Qué significa cuando tu planta tiene las puntas de las hojas secas y cómo identificar la causa
La mejor estrategia es dividirlo en porciones antes de llevarlo al freezer.
De esta manera, se puede retirar solamente la cantidad necesaria cada vez y evitar descongelar todo el pan.
Congelarlo fresco es fundamental: el freezer conserva el estado en el que se encuentra el alimento, pero no recupera la frescura que ya perdió.
Para evitar que se queme por el frío o absorba olores de otros alimentos, conviene envolverlo bien o colocarlo dentro de una bolsa apta para freezer, retirando la mayor cantidad de aire posible.
También se puede congelar ya cortado en rebanadas, especialmente cuando se trata de pan lactal o panes que se consumen de esa manera.
Cómo descongelarlo
Cuando llegue el momento de consumirlo, no hace falta dejarlo durante horas a temperatura ambiente.
Las rebanadas pueden ir directamente a una tostadora o calentarse brevemente.
En el caso de un pan entero o de una pieza grande, se puede dejar descongelar y luego darle unos minutos de calor en el horno para recuperar parte de su textura.
Un poco de calor puede ayudar a que el pan descongelado vuelva a resultar más agradable al comerlo.
También es importante evitar volver a congelar un pan que ya fue descongelado, especialmente si permaneció varias horas a temperatura ambiente.
En definitiva, no existe una única manera de guardar el pan: si se va a consumir pronto, lo mejor es protegerlo a temperatura ambiente; si se quiere conservar durante varias semanas, el freezer es una alternativa mucho más efectiva que la heladera. Elegir el recipiente adecuado y congelarlo cuando todavía está fresco puede marcar una diferencia importante en su textura.
Mirá También

Qué dice el parte médico oficial sobre la muerte de Jorge Messi, el papá de Lionel Messi
Mirá También


