Era el 19 de mayo de 2018 y Windsor amaneció sitiada por dos millones de personas en las calles y 1.900 millones de espectadores frente a sus televisores en todo el mundo.
La capilla de San Jorge, de piedra gótica y 600 años de historia, albergó 600 invitados que vieron a Meghan Markle –actriz estadounidense, divorciada, mestiza– convertirse en la primera mujer abiertamente de color –su madre, Doria Ragland, es afroamericana y su padre, Thomas Markle, es caucásico– en casarse con un miembro de la familia real británica.
La ceremonia rompió moldes desde el primer acto: el coro góspel Kingdom Choir interpretó Stand By Me dentro de una capilla real, el obispo afroamericano Michael Curry ofreció un sermón apasionado sobre el poder del amor que dejó a la familia Windsor visiblemente incómoda y completamente fuera de protocolo, y Elton John actuó en la recepción privada de Frogmore House.

Un día para celebrar
"Hoy, 8 años atrás", escribió Meghan en su cuenta de Instagram, donde para celebrar el octavo aniversario compartió con sus 4,5 millones de seguidores una serie de postales inéditas de su histórica boda con el príncipe Harry. Para musicalizar el carrusel de fotos, la duquesa de Sussex eligió For ever your girl de Paula Abdul.
Entre las fotos inéditas aparece una toma en el corredor gótico de la capilla de San Jorge, con los arcos de piedra multiplicándose en perspectiva hacia el fondo y la figura de Meghan de espaldas, bouquet en mano, lista para entrar.

En otra toma en blanco y negro, el velo de más de cinco metros diseñado por Clare Waight Keller para Givenchy ocupa casi todo el encuadre. Harry inclina la cabeza hacia ella dentro del propio castillo de Windsor.

Su vestido de Givenchy –de líneas limpias, cuello bote, sin adornos– era la antítesis del exceso romántico de otras novias reales, una declaración estética que los expertos de moda leyeron de inmediato como intencional.
Harry pidió permiso a Isabel II para presentarse con barba, y lo consiguió. Fue, en todos los sentidos, una boda que negoció con la tradición en lugar de rendirse a ella. Dos años después, esa misma pareja anunciaría su salida de la corona. Pero eso, en mayo de 2018, todavía nadie lo veía venir.
El álbum que captura la esencia de la pareja en medio de la tensión del protocolo






"Capturar un sueño": los secretos del icónico vestido nupcial de Meghan, firmado por Givenchy
Tiempo atrás, Clare Waight Keller –directora creativa de Givenchy y responsable del diseño que lució la actriz cuando se casó con el príncipe Harry– contó detalles acerca del proceso de elaboración del look nupcial con el que Meghan impactó en la historia de la realeza.
“Fue una verdadera mezcla de emociones la que me atravesó en aquellos meses de la cuenta regresiva hacia el gran día”, explicó la responsable del vestido de bodas –un diseño que remitió a la simpleza del de Lady Di–, y puntualizó acerca del espíritu con el que fue creada la pieza: “Mi idea, de alguna manera, fue capturar un sueño”.

El Givenchy con el que Meghan se casó el 19 de mayo de 2018 llevó “muchas horas de conversación, reuniones e investigaciones para que de a poco todas las piezas de la historia se unieran”. El gran toque se lo dio la tiara con la que sujetó su velo de cinco metros: databa de 1932 y había sido creada para Mary de Teck, esposa del rey Jorge V y abuela de la reina Isabel II.

¿Cuáles fueron los principios que guiaron la creatividad? “La pureza, la simplicidad y la inspiración en las 53 flores de Commonwealth para capturar la belleza sin tiempo de la Maison”.


