México y Estados Unidos, a un paso de reducir aranceles en autos, acero y aluminio – Revista GENTE
 

México y Estados Unidos, a un paso de reducir aranceles en autos, acero y aluminio

Las negociaciones avanzan con el objetivo de proteger la economía bilateral y garantizar empleos, sin ceder principios constitucionales ni soberanía.
Economía
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En un momento clave para la economía regional, México y Estados Unidos se encuentran muy cerca de sellar un acuerdo comercial que podría transformar el intercambio de automóviles, acero y aluminio entre ambos países. La prioridad: reducir al máximo los aranceles que hoy pesan sobre estas industrias y evitar la imposición de nuevos gravámenes.

El impulso a estas negociaciones fue confirmado tanto por la presidenta Claudia Sheinbaum como por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quienes subrayaron que el objetivo es proteger la actividad económica y los empleos, en un contexto de crecientes desafíos globales. "Ya estamos muy cerca. Todavía hay algunos temas. ¿Cuál es nuestro objetivo? Reducir al máximo las tarifas que tenemos hoy, por los aranceles que pesan hoy sobre vehículos y acero y aluminio y que no haya más aranceles. Ese es nuestro objetivo", afirmó Sheinbaum en conferencia de prensa, dejando claro que el diálogo avanza, aunque persisten diferencias por resolver.

El corazón industrial bajo la lupa

La industria automotriz y la siderurgia mexicanas han sido motores del crecimiento en los últimos años, generando millones de empleos y consolidando a México como uno de los principales exportadores hacia Estados Unidos. Sin embargo, los aranceles impuestos bajo la sección 232 de la legislación estadounidense han representado un desafío constante, encareciendo productos y restando competitividad a las empresas mexicanas.

Marcelo Ebrard, tras comparecer ante el Senado, enfatizó que la reducción de estos aranceles es una de las prioridades de la relación bilateral. "Lo que México está buscando es la reducción de aranceles derivados de la sección 232. Específicamente para la industria automotriz, acero y aluminio", explicó. Además, destacó que las conversaciones comerciales se mantienen independientes de los temas de seguridad, que se abordan en mesas separadas.

Un diálogo con límites claros

La presidenta Sheinbaum fue enfática: ningún acuerdo se negociará fuera del marco constitucional ni se aceptarán compromisos que perjudiquen el empleo o vulneren la soberanía nacional. "La defensa de los mexicanos en Estados Unidos es una prioridad, junto con la protección de la actividad económica, las fuentes de trabajo y el desarrollo dentro del territorio nacional", sostuvo.

El gobierno mexicano ha insistido en que la relación bilateral debe basarse en el respeto mutuo, la coordinación y la integridad territorial, sin subordinación. Estos principios también guían otros acuerdos, como los operativos espejo en la frontera para reforzar la seguridad sin comprometer la soberanía.

Estados Unidos busca equilibrar la balanza

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha presentado el eventual acuerdo como una vía para reducir el déficit comercial de su país con México, que, según sus declaraciones, alcanza hasta 150 mil millones de dólares. Para Washington, la reducción de aranceles también representa una oportunidad para reequilibrar el intercambio bilateral y fortalecer la industria local.

A pesar de las críticas de la oposición, Ebrard defendió la posición mexicana, señalando que México paga actualmente los aranceles más bajos entre los principales exportadores a Estados Unidos y que las exportaciones nacionales continúan en crecimiento. "México tiene hoy el mejor trato objetivamente, porque paga el arancel más bajo y es el exportador más grande a EU", afirmó, citando una tasa efectiva de entre 3.2 y 3.3 por ciento, frente al 22 por ciento que enfrenta China.

La certidumbre como meta

Ambos gobiernos coinciden en la necesidad de ofrecer certidumbre a los inversionistas y proteger la dinámica económica que une a las dos naciones. México busca concluir la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) antes de fin de año, lo que podría consolidar aún más la confianza en la región.

Mientras tanto, las negociaciones continúan, con la expectativa de que un acuerdo final beneficie a trabajadores, empresas y consumidores de ambos lados de la frontera. El resultado de este diálogo podría marcar un nuevo capítulo en la relación comercial más importante del continente.


 
 

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