En la comunidad de La Curva, municipio de Xalisco, Nayarit, un hallazgo estremecedor ha sacudido a las autoridades y a los colectivos de búsqueda: un predio convertido en centro de exterminio, incineración y entierros clandestinos, presuntamente operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La escena, descrita por la fiscal estatal Ludmila Heredia Verdugo como “otra versión del rancho Izaguirre”, revela el horror de una violencia sistemática y oculta que marca la vida de la región.
El descubrimiento no es solo un dato más en la estadística de la violencia: es el reflejo de la lucha diaria de familias que buscan a sus desaparecidos y de la crudeza con la que operan los grupos criminales. La fiscal Heredia Verdugo relató que fue una llamada anónima la que condujo a la Fiscalía y a colectivos de madres buscadoras hasta este sitio, donde la realidad superó cualquier temor: hornillas artesanales, tambores llenos de diésel y jabón, y fragmentos óseos esparcidos en un riachuelo, testigos mudos de un proceso de exterminio meticuloso.
La huella del horror: incineración y fosas recientes
Desde el 3 de octubre, autoridades y colectivos trabajan en el predio, donde hallaron prendas, restos calcinados y una fosa clandestina con cuerpos de inhumación reciente. “Se queman los cuerpos, los huesos se carbonizan y se arrojan a un riachuelo”, detalló la fiscal, subrayando la dificultad de la identificación: “Tres fragmentos representan un cuerpo, así de lamentable la situación”.
La escena recuerda inevitablemente al rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, cuyo hallazgo en marzo de 2025 tuvo repercusión internacional por su uso como sitio de entrenamiento y exterminio criminal. Ahora, en Nayarit, la historia parece repetirse, con la diferencia de que el dolor es local y las familias, protagonistas de una búsqueda incansable.
Madres buscadoras: dignidad y esperanza entre cenizas
El Colectivo Familias Unidas por Nayarit (Cofaunnay) acompaña cada paso de la investigación. Integrantes del colectivo participan activamente en las labores de campo, documentando fragmentos óseos, objetos y prendas halladas, y exigiendo que cada indicio sea tratado con respeto y conforme a los protocolos. “Continuaremos acompañando y participando en las acciones de búsqueda, procurando que cada indicio sea tratado con la debida diligencia”, señalaron.
La esperanza de identificar a los restos se sostiene en las pruebas genéticas, pero el proceso es lento y doloroso. Hasta el momento, no es posible establecer la identidad o procedencia de los restos localizados, pero la presencia constante de las familias y su exigencia de justicia mantienen viva la memoria de quienes faltan.
La respuesta oficial y la dimensión del desafío
La Fiscalía estatal confirmó que se han librado órdenes de aprehensión por asociación delictuosa, secuestro agravado, homicidio calificado y profanación de cadáveres. Sin embargo, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, descartó apoyo federal, señalando que la investigación es responsabilidad exclusiva del estado.
El hallazgo en Xalisco es un recordatorio brutal de la magnitud del desafío que enfrenta Nayarit y del papel fundamental que desempeñan los colectivos de búsqueda. Mientras las autoridades procesan la escena y las familias esperan respuestas, el sitio de La Curva se convierte en símbolo de la urgencia por verdad, justicia y memoria en una región marcada por la ausencia y el dolor.




















































