En una operación que resonó en los círculos de seguridad y política mexicana, Iván Cazarín Molina, conocido como “El Tanque”, fue capturado en Zapopan, Jalisco. La detención de este operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no solo representa un golpe a la estructura criminal más poderosa del país, sino que también expone la compleja red de influencias y alianzas que tejió en los últimos años, abarcando desde el tráfico de drogas y combustible hasta su intervención en proyectos emblemáticos como el Tren Maya.
La historia de “El Tanque” es la de un hombre que supo moverse entre la sombra del crimen organizado y los intereses empresariales. Su nombre, asociado desde hace años a delitos como homicidio, extorsión, privación ilegal de la libertad y lavado de dinero, cobró especial relevancia cuando se reveló su papel como mediador para frenar extorsiones a proveedores del balasto —la piedra fundamental para la construcción ferroviaria— en el sur de Veracruz, pieza clave para el avance del Tren Maya y el Tren Interoceánico.
La llamada que frenó las extorsiones
En 2023, una conversación telefónica entre los hermanos Luis Alberto y Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresarios tabasqueños, evidenció la influencia de Cazarín Molina en el mundo empresarial. Según audios difundidos por Latinus, Luis Alberto relató a su hermano que, gracias a su cercanía con “El Tanque”, el CJNG dejó de extorsionar a un proveedor de balasto. Esta intervención permitió que las obras estratégicas del gobierno federal continuaran sin la presión criminal, aunque también puso en jaque a los propios Olán, al exhibir sus vínculos con operadores del cártel.
La relación entre “El Tanque” y los Olán Aparicio no fue un hecho aislado. En otras conversaciones, se discutía el abastecimiento de combustible —otro rubro en el que el CJNG, bajo la coordinación de Cazarín Molina, tenía fuerte presencia mediante el robo y comercialización ilícita de hidrocarburos— para la maquinaria de las minas que abastecían el balasto. Así, la figura de “El Tanque” se consolidó como un puente entre el crimen organizado y sectores clave de la economía regional.
Un operador de confianza de “El Mencho”
La trayectoria criminal de Iván Cazarín Molina está marcada por su cercanía con Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder máximo del CJNG. Investigaciones federales y sanciones internacionales, como la impuesta por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en septiembre de 2024, lo ubicaron en el círculo más cercano del capo, encargado de operaciones en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla.
Su historial incluye la coordinación de robo de hidrocarburos, lavado de dinero, trasiego internacional de drogas y tráfico de armas. Además, fue uno de los presuntos responsables del ataque a un helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional en mayo de 2015, durante una operación para capturar a “El Mencho”, un hecho que dejó varios militares y policías federales fallecidos y marcó un antes y un después en la estrategia de seguridad nacional.
“El Tanque” también operó bajo las órdenes de Juan Carlos Valencia González, alias “El 03” o “El Bimbo”, hijastro de “El Mencho”, y fue lugarteniente de su propio hermano, César Cazarín Molina, conocido como “El Tornado”. Su nombre aparece vinculado a hechos violentos de alto impacto, como el hallazgo de cuerpos desmembrados en Veracruz y la decapitación de narcomenudistas en Yucatán en 2008, así como a decomisos de droga y combustible en puertos estratégicos.
La captura: inteligencia y coordinación
El 5 de octubre, tras un operativo interinstitucional que involucró a la Secretaría de la Defensa, la Marina, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República, fuerzas especiales lograron ubicar y detener a Cazarín Molina en Zapopan. Durante la acción, se le aseguraron un arma de fuego, dosis de droga y un vehículo. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, destacó que la operación fue resultado de un trabajo de inteligencia y coordinación nacional e internacional, con el apoyo de la DEA y autoridades estatales.
Actualmente, “El Tanque” se encuentra a disposición de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada. Su situación jurídica será determinada conforme a derecho, pero su caída ya representa un duro golpe para la estructura del CJNG y un mensaje claro sobre el alcance de la cooperación entre agencias para combatir el crimen organizado.
Un golpe que sacude alianzas y territorios
La detención de Iván Cazarín Molina no solo debilita a una de las organizaciones criminales más poderosas de México, sino que también deja al descubierto la fragilidad de las fronteras entre el mundo empresarial y el crimen organizado en regiones estratégicas. La figura de “El Tanque” simboliza la capacidad del CJNG para infiltrarse en proyectos de infraestructura y en la economía formal, así como la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y transparencia en obras públicas y privadas.
El futuro de las investigaciones podría arrojar nuevas luces sobre la red de complicidades y la profundidad de la influencia criminal en sectores clave del país. Por ahora, la caída de “El Tanque” marca un capítulo crucial en la lucha contra el crimen organizado y sus tentáculos en la vida pública mexicana.




















































