La madrugada en las comunidades de Los Becos, Laguna Colorada y Costa Rica, en Culiacán, Sinaloa, fue distinta. Un operativo coordinado por autoridades federales irrumpió en estos puntos, señalados como centros neurálgicos de operaciones para la célula criminal conocida como “Los Rugrats”, vinculada a la organización “Mayiza”. La misión: debilitar el entorno más cercano de Carlos Alberto Páez Pereda, alias “Carlitos Rugrats”, considerado una amenaza crítica por Estados Unidos y uno de los fugitivos más buscados de la región.
El resultado fue contundente: siete personas detenidas, entre ellas cuatro familiares directos del líder prófugo. El golpe, aunque no logró la captura de Carlitos Rugrats, sí impactó de lleno en la estructura logística y familiar que lo rodea, enviando un mensaje claro sobre la presión creciente de las autoridades mexicanas y estadounidenses para desarticular su red.
La red familiar: quiénes son los detenidos
Entre los arrestados figuran Leslie Dennise Pereda García y Aglaee Ramírez Páez, primas de Páez Pereda, señaladas como operadoras logísticas clave dentro de la organización. Junto a ellas, fueron capturados Claudia Selene García Ontiveros y Francisco Javier Ramírez Agüero, tía y tío del líder, además de Carlota Murillo Avendaño, María Alejandrina Páez Sainz y Ana Cristina Ramírez Páez, quienes también están vinculadas a las operaciones del grupo.
De acuerdo con los reportes oficiales, estas personas formaban parte del círculo de confianza y del andamiaje operativo de “Los Rugrats”, responsables del tráfico de fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia la frontera con Estados Unidos. La detención de sus familiares representa un golpe sensible para la organización, que desde hace años ha logrado evadir los cercos policiales gracias a su estructura familiar y su capacidad de adaptación.
El operativo: inteligencia, tensión y resistencia comunitaria
La acción fue resultado de una investigación conjunta entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, la Fiscalía General de la República y el Centro Nacional de Inteligencia. Tras labores de vigilancia y la obtención de pruebas, un juez de control otorgó cinco órdenes de cateo para intervenir en domicilios utilizados como centros de reunión y logística criminal.
Durante el operativo, los agentes aseguraron tres armas largas, un arma corta, cargadores, cartuchos, dos paquetes con cocaína, dosis de otros narcóticos, dinero en efectivo, tres vehículos, un Razer y una motocicleta. Los inmuebles quedaron bajo resguardo ministerial, mientras que los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público para determinar su situación jurídica.
La intervención no estuvo exenta de tensión. En Laguna Colorada, habitantes de la comunidad se enfrentaron a los agentes para evitar la detención de dos mujeres, logrando que fueran liberadas tras la presión vecinal. El episodio fue acompañado por la presencia del presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Oscar Loza Ochoa, quien intervino para mediar entre las autoridades y la comunidad. Incluso, se reportó la agresión a un periodista durante la cobertura.
Un líder prófugo y la presión internacional
Carlitos Rugrats, cuyo nombre real es Carlos Alberto Páez Pereda, permanece prófugo y es considerado altamente armado y peligroso. Tanto México como Estados Unidos lo tienen en la mira como generador de violencia y responsable de actividades clasificadas como narcoterrorismo. La reciente ofensiva contra su círculo familiar y operativo busca debilitar su capacidad de acción y enviar una señal de que el cerco se estrecha.
Este operativo no solo representa un avance en la lucha contra el crimen organizado en Sinaloa, sino que también expone la compleja red de vínculos familiares y comunitarios que sostienen a las organizaciones criminales. Mientras la búsqueda internacional de Carlitos Rugrats continúa, la captura de sus familiares marca un nuevo capítulo en la estrategia para desmantelar su entorno y restar fuerza a una de las células más peligrosas de la región.




















































