Durante años, Valentín Yankelevich guardó silencio sobre uno de los períodos más dolorosos de su infancia. Tenía apenas 7 años cuando murió su mamá, Romina Yan, y, según contó ahora por primera vez, poco tiempo después comenzó una etapa marcada por la violencia física y psicológica que harbía sufrido de parte de su padre, Darío Giordano.
Valentín recordó que alrededor de los 9 o 10 años comenzaron los golpes, los gritos y el maltrato cotidiano. Llegó a definir la convivencia como “un infierno” y contó que el colegio terminó convirtiéndose en uno de los pocos lugares en los que sentía alivio, justamente porque significaba pasar varias horas lejos de su casa.
La situación —según reveló en una nota con Infobae— llegó a un límite cuando, junto a su hermano Franco, comenzó a pedir ayuda. Después de no sentirse escuchados por sus abuelos paternos, ambos empezaron a contarle por separado lo que ocurría a Gustavo Yankelevich, quien solía sacarlos del colegio para compartir un almuerzo con cada uno. Según Valentín, fue allí donde su abuelo comprendió que algo grave estaba pasando.
A los 12 años, Valentín y Franco tomaron finalmente la decisión de no regresar a aquella casa. Un viernes fueron al colegio sabiendo que, después de clases, iniciarían un proceso judicial. Valentín llevaba apenas algo de ropa dentro de su mochila. Luego de declarar, pidieron expresamente no volver y ese mismo día comenzaron una nueva vida junto a Gustavo.

Pero Gustavo no fue el único integrante de la familia materna que se convirtió en sostén durante aquel proceso. En su relato, Valentín también se detuvo especialmente en la presencia de Cris Morena.
Cómo acompañó Cris Morena a Valentín y Franco Yankelevich
Valentín fue contundente sobre el lugar que ocupó Cris Morena durante aquellos primeros meses de reconstrucción. “Mi abuela (Cris Morena) nos acompañó mucho también. Mucho. Fue una pata importante cuando nos fuimos a vivir con mi abuelo. Nos acompañó y estuvo presente”, contó el joven.
La frase adquiere una dimensión especial dentro de su historia. Valentín había perdido a su mamá siendo un niño y, años más tarde, decidió alejarse también de su padre. De acuerdo con su testimonio, fue entonces cuando sus abuelos maternos asumieron un lugar central en su vida: Gustavo como la persona que lo escuchó, impulsó la salida de la casa y terminó obteniendo su tenencia, y Cris desde el acompañamiento y la presencia familiar durante aquella transición.
El proceso no fue inmediato. Valentín contó que la situación se judicializó durante varios años y que existieron instancias de evaluación, declaraciones e incluso una orden de alejamiento. También reveló que durante mucho tiempo tuvo miedo de volver a cruzarse con Giordano.
Ya instalado con Gustavo, comenzó además un nuevo tratamiento psicológico que continúa hasta hoy. El joven explicó que recuperar la confianza y poder hablar sobre lo vivido llevó tiempo, pero que el amor y la contención de su entorno fueron fundamentales para volver a sentirse seguro.
A los 18 años dio otro paso cargado de significado: dejó legalmente el apellido Giordano y pasó a llamarse Valentín Yankelevich, una decisión que definió como un homenaje tanto a su mamá como a Gustavo, a quien considera su verdadera figura paterna.
En esa reconstrucción, Cris Morena aparece ahora en un lugar que hasta hoy había permanecido prácticamente puertas adentro: el de una abuela que estuvo cerca cuando sus nietos intentaban empezar de nuevo después de una infancia atravesada por la muerte de su madre y, según Valentín, por años de violencia dentro de su propio hogar.





















































