El rugido del huracán Simón ha puesto en vilo a las comunidades costeras de Colima y Jalisco. Convertido en un fenómeno de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, el ciclón avanza paralelo al litoral mexicano, desatando vientos de hasta 150 kilómetros por hora y un oleaje que alcanza los 9 metros de altura. Las autoridades han declarado alerta de emergencia, mientras la población se prepara para enfrentar lluvias torrenciales, inundaciones y marejadas nunca vistas en la región.
La tarde del domingo 11 de octubre, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió un Protocolo de Alerta Común (CAP) para Colima y Jalisco, advirtiendo sobre los riesgos inminentes. El huracán Simón, aunque comenzó a degradarse, mantenía aún vientos sostenidos de 100 a 120 kilómetros por hora, con rachas que superaban los 130 kilómetros en las costas de Jalisco. En Colima, las ráfagas alcanzaban los 100 kilómetros por hora, acompañadas de mareas de tormenta de hasta 2.5 metros.
Un frente de fenómenos: lluvias, viento y mar embravecido
Simón no llega solo. Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el huracán se suma a una conjunción de fenómenos meteorológicos: el frente frío número 2, la onda tropical 43, canales de baja presión y una divergencia en altura. Esta combinación ha intensificado las precipitaciones en el occidente del país y elevado el riesgo de deslaves e inundaciones, especialmente en zonas montañosas y comunidades cercanas a ríos y arroyos.
Las lluvias extraordinarias ya se sienten en Cabo Corrientes, Jalisco, donde el ciclón se ubicó a tan solo 50 kilómetros de la costa, y en Manzanillo, Colima, a poco más de 170 kilómetros. Se prevé que las condiciones extremas persistan hasta el jueves 15 de octubre, con el mayor impacto esperado en Sinaloa a mitad de semana, cuando el centro del huracán podría tocar tierra.
El llamado de las autoridades: prevención y solidaridad
Ante el avance de Simón, las autoridades federales y estatales han pedido a la población mantenerse informada y seguir las recomendaciones de Protección Civil. El Protocolo de Alerta Común, adoptado por organismos internacionales, permite difundir avisos claros y coordinados a través de todos los medios disponibles. El objetivo: que cada persona en riesgo conozca las acciones necesarias para protegerse.
Entre las recomendaciones destacan evitar salir de casa durante las tormentas, resguardar objetos que puedan ser arrastrados por el viento, y estar atentos a posibles evacuaciones en zonas vulnerables. Las escuelas y comercios cercanos a la costa han reforzado sus medidas de seguridad, mientras brigadas de emergencia permanecen en alerta máxima.
Una semana decisiva para el occidente mexicano
El paso de Simón marca un nuevo desafío para las comunidades de Colima, Jalisco y otras regiones del occidente mexicano, acostumbradas a la fuerza del Pacífico pero no a la intensidad que ahora se pronostica. A la amenaza de vientos y lluvias se suma el temor a deslaves y cortes de energía, así como la preocupación por el bienestar de quienes viven en zonas de difícil acceso.
En medio de la incertidumbre, la solidaridad y la preparación se convierten en las mejores aliadas. Las autoridades insisten: la prevención salva vidas. Y mientras el huracán Simón sigue su curso, México entero observa, atento y esperanzado, el desarrollo de una de las tormentas más intensas de la temporada.



















































