La noche del sábado 10 de octubre, la tranquilidad habitual en la portada norte de la refinería Lázaro Cárdenas, en Minatitlán, Veracruz, se vio interrumpida por un ataque armado que dejó una huella imborrable en la comunidad petrolera. Dos trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) fueron sorprendidos por un hombre armado mientras desempeñaban sus funciones en la caseta de vigilancia, en el cruce de las avenidas Díaz Mirón y Primero de Mayo, en la colonia Obrera.
El incidente, que ocurrió cerca de las 22:00 horas, terminó con la vida de Eduardo “N”, de 30 años, quien falleció en el lugar. Su compañero, identificado como Óscar “N”, fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de Pemex, donde permanece bajo atención médica debido a la gravedad de sus heridas. La noticia, confirmada por la propia empresa petrolera a través de sus canales oficiales, generó consternación entre los empleados y la sociedad local, acostumbrados a la rutina y el esfuerzo cotidiano en una de las instalaciones más emblemáticas de la región.
Un ataque directo en plena vigilancia
De acuerdo con los primeros reportes, el agresor llegó a pie hasta la caseta de vigilancia donde se encontraban los dos trabajadores y, sin mediar palabra, abrió fuego de manera directa contra ellos. Tras la agresión, el atacante huyó en dirección a la avenida Primero de Mayo, dejando tras de sí más de diez casquillos percutidos y una escena de alarma y desconcierto.
La reacción de las fuerzas de seguridad fue inmediata. Elementos de la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), así como policías estatales y municipales, acudieron para resguardar la zona y dar inicio a las diligencias. Sin embargo, a pesar del despliegue, hasta el momento el responsable no ha sido localizado.
La comunidad petrolera, en alerta
La refinería Lázaro Cárdenas es un punto neurálgico para la economía y la vida cotidiana de Minatitlán. El ataque no solo representa una tragedia personal para las familias de las víctimas, sino que también pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes trabajan en instalaciones estratégicas del país. Los empleados de Pemex, especialmente quienes forman parte del equipo de seguridad física, han manifestado preocupación ante la violencia que, en esta ocasión, tocó directamente a su entorno laboral.
En un comunicado emitido durante la madrugada del domingo, Pemex informó que colabora con las autoridades competentes para esclarecer los hechos y reiteró su compromiso de mantener informada a la opinión pública conforme se disponga de información verificada. Mientras tanto, la investigación ministerial avanza, y una de las líneas que se exploran es la posibilidad de que el ataque esté vinculado a una venganza, aunque hasta ahora el móvil no ha sido confirmado oficialmente.
Un dolor que trasciende la refinería
La muerte de Eduardo “N” y las heridas de Óscar “N” han dejado una profunda marca en Minatitlán. Más allá de las cifras y los reportes oficiales, la tragedia revela el rostro humano detrás de los uniformes y las rutinas diarias. Los trabajadores de Pemex, símbolo del esfuerzo colectivo en la industria petrolera mexicana, hoy son protagonistas involuntarios de una historia de violencia que exige respuestas y acciones concretas.
La puerta norte de la refinería, escenario habitual de entradas y salidas, se ha convertido en un recordatorio de la fragilidad y el coraje de quienes, día tras día, sostienen el pulso energético del país. Mientras las investigaciones continúan y la comunidad espera justicia, la memoria de Eduardo “N” y la recuperación de Óscar “N” se han transformado en un llamado urgente a la seguridad y al respeto por la vida en el corazón petrolero de Veracruz.



















































