Benjamín Vicuña y José María Muscari reflexionan sobre la fama, los medios y los límites de la vida privada – Revista GENTE
 

Benjamín Vicuña y José María Muscari reflexionan sobre la fama, los medios y los límites de la vida privada

Durante una pausa en la filmación de la película Pancake, el actor chileno sorprendió al hablar del miedo a que "se caigan las caretas" y la angustia que genera la falta de continuidad laboral. Junto al productor teatral, reflexionaron sobre las crisis vocacionales en la industria y la necesidad de apostar a proyectos propios para no quedar fuera del sistema.
Entretenimiento
Google Logo

Seguí a Gente en
Google

José María Muscari debuta como protagonista en el cine y lo hace acompañado por dos figuras con amplia trayectoria en la pantalla: Benjamín Vicuña y Andrea Frigerio. Los tres son parte de Pancake, la nueva película que comenzó su rodaje bajo la dirección de Caco Delpiano y que propone una historia de encierro, poder, televisión y crisis existenciales. En plena filmación, los actores hacen una pausa para conversar con GENTE sobre este nuevo desafío y sobre los distintos aspectos de una industria que atraviesa un momento de profundos cambios.

En la charla, Muscari cuenta cómo vive su primera experiencia al frente de un largometraje y revela la particular dinámica que se generó con Vicuña durante el rodaje. El actor chileno, por su parte, habla sobre su personaje —un poderoso dueño de un canal de televisión vinculado con las altas esferas políticas— y reflexiona sobre su relación con los medios, el temor a quedarse sin trabajo y el tan mentado síndrome del impostor. Junto a Muscari, además, reivindica la autogestión como una herramienta que ambos incorporaron desde muy jóvenes para construir sus propias carreras.

—Contame, José, ¿cómo lo estás viviendo en este rol acompañado con Vicuña y con Andrea Frigerio?

Muscari: —Muy contento y muy feliz: es todo un desafío. Había hecho algunas participaciones en el cine, pero nunca de protagonista.

Vicuña: —(Interrumpe) ¡Dígalo, dígalo! Está de protagonista y se está luciendo. Tenemos un problema: nos empieza a dirigir mucho a los compañeros. ¡Un pesado! Tiene una idea de arrancar, se le ocurrió algo... "¡Basta, ponete de actor!", le digo. Sáquese el rol de director.

Muscari: —La verdad que la estoy pasando rebien desde otro lugar. Cuando me llegó la película me vino con los nombres de ellos incluidos, entonces sentía ahí un sello de garantía. Son dos personas que, independientemente de que me gusta cómo actúan, saben elegir muy bien lo que hacen y eso es súper importante en esta profesión; te ordena mucho. Hay actores o actrices que dicen sí y están en todo, y hay otros que dicen sí a muchas cosas que están buenas. Creo que en eso Andrea y Benja son muy rigurosos, muy certeros, y eso me alentó a leer la película muy ilusionado. Por suerte el guion estaba buenísimo, así que acá estamos.

—¿Cómo reaccionaste vos, Benja, cuando te enteraste que estaba Muscari, que tiene una historia grandísima como director y creador, con una cabeza muy volada en cuanto a los productos que hace y un perfil a descubrir como actor?

Vicuña: —Más allá de su persona y su carrera, me parece que el casting es muy importante en la película, y él era el personaje. Tenía todas las condiciones para explotar este personaje que es hermoso, dulce, potente, perverso, y que puede ser cruel también. Es un personaje desafiante. ¿Viste que pasan esas cosas en nuestras carreras cuando te llega el personaje justo a la hora? Es un superdesafío, tiene todo para hacerlo y lo está haciendo muy bien. La película tiene humor, es una película bien política que puede inquietar, una especie de thriller. Es una película muy potente que habla del encierro de un personaje que se atrinchera de forma extorsiva. Mi personaje es el dueño de un canal de televisión que tiene que estar vinculado con altas esferas políticas y con el poder. Ya estamos en la mitad del rodaje, y felices de seguir haciendo cine.

—Y que siga girando la rueda de la industria.

Vicuña: —Sí, por supuesto. Filmar hoy es un privilegio, y más con películas así de bien hechas. Con los productores hicimos muchas superproducciones, y hay un elenco y un director que tienen sensibilidad, que escuchan, que tienen una linda propuesta y un guion sólido.

Benjamín Vicuña advierte que el síndrome del impostor afecta a muchas personas, pero para enfrentarlo, es necesario "descansar en la fe, el cariño y el compromiso con nuestro trabajo".

—En la ficción sos el dueño de un canal de televisión, pero a lo largo de tu carrera y en tu vida personal también fuiste noticiado. ¿Cómo te amigaste con los medios?

Vicuña: —No sé si me amigué, porque me quedo siempre con el vaso medio lleno: entiendo cómo funciona el negocio. Hay ciertas cosas que no permito o trato directamente de poner mis límites, que son personales, pero en general me quedo siempre con el cariño de la gente por lo lindo, positivo y luminoso, y también porque decido creer. En ese sentido, con los medios hay un lado en el que para nosotros ustedes son fundamentales. Una vez que uno sabe por qué estás acá, que es comunicar tu trabajo, llegar a la gente y hacer un puente...

—A la protagonista de esta película, tiene un quiebre en su vida personal el cumplir una nueva década, y eso hace que cambie la perspectiva sobre la vida y tenga una crisis existencial. ¿Eso también te pasó a vos?

Vicuña: —¿La crisis existencial? Todos los días viniendo para acá (risas). Todos tenemos. Y la crisis existencial muchas veces va de la mano de la crisis vocacional: lo que estamos haciendo, cómo y cuándo. Por eso creo que es tan importante, y lo hemos dicho con Andrea, el poder buscar proyectos, tener un lindo entorno y un lindo proceso; al final, casi te digo que es lo que queda.

Muscari: —En algún momento, todos tenemos una crisis, y está bueno que existan, que te replantees y te preguntes cosas. En ese punto siento que la película va a ser un gran espejo porque capta la condición humana. En algún momento fuiste alguno de esos personajes, aunque no tengas nada que ver con la televisión ni con el mundo del espectáculo. El personaje de Andrea te hace muchas preguntas. Mi personaje le da algunas respuestas, con las que la gente se va a identificar un montón. Y el personaje que hace Benjamín es como un miedo muy presente que tenemos todos en nuestra vida, que es la continuidad de trabajo, el poder, el crecimiento y la industria; todo lo que él representa con ese personaje que está en un montón de escenas y en otras tantas no está, e igual sigue presente durante toda la película.

Vicuña: —Estamos con miedo de que aparezca como el ojo de Gran Hermano.

Pancake, con José María Muscari, Andrea Frigerio y Benjamín Vicuña.

—Siendo justamente figuras de la talla que son, ¿existen esos miedos de que un día no llegue ese llamado con una propuesta?

Vicuña: —¿Escucharon alguna vez hablar del síndrome del impostor?

Muscari: —No.

Vicuña: —Es este síndrome de personas que creen que en algún momento se van a caer sus caretas y (los demás) van a decir: "Ah, pero si son malísimos dirigiendo, son malísimos como periodistas, y en el fondo te vas a quedar sin laburo de la noche a la mañana". Muchos actores o profesionales cargan con eso: por lo mismo trabajan más de lo que hay que trabajar o están desesperados y agarran todo porque piensan que esto se va a acabar. No digo que sea una estupidez, porque es un síndrome que le pasa a muchas personas, pero uno debería confiar en un camino a más largo plazo y descansar en la fe, el cariño y el compromiso con nuestro trabajo.

—Noto que pasa mucho.

Vicuña: —Lo hablamos justamente hoy a la mañana: es muy doloroso. Todo lo que pasó con la pandemia, el poder lidiar y luchar contra el desempleo, es fuertísimo: no solo en lo económico, sino que daña tu autoestima, tu ego y tu vida. En ese sentido, lo único que yo recomiendo, y este señor es un gran ejemplo, es la autogestión. Muchas veces las personas que están esperando en casa... Uno puede salir a buscar y armar proyectos. Suena fácil, pero es superdifícil.

José María Muscari, entusiasmado con su primer protagónico en el cine.

Muscari: —Hay algo generacional que está bueno: tenemos casi la misma edad. Creo que nuestra generación supo incorporar la autogestión como parte de su funcionamiento. Hay una generación que nos antecede, de la época de oro de la ficción, que estaba en su casa esperando a que les sonara el teléfono para volver a actuar, y si no actuabas, quedabas afuera del sistema. En eso me identifico un montón con Benja: es buen gestor, filma, crea ideas, tiene un teatro en Chile. Independientemente de que es una persona muy solicitada por el medio y por los productores o creadores, hay algo en él que lo va a salvar, al igual que a mí, de ese miedo a que no te llamen.

—¿Cuándo se hizo ese clic en ustedes?

Vicuña: —Afortunadamente, lo tengo desde la universidad. Tenía una compañía donde éramos cinco y eso era nuestra pequeña familia, nuestra tribu y nuestra protección. Nos pasaba que producíamos y entre medio a mí me llamaban para hacer una película, pero yo siempre volvía como a mi casa para tener estabilidad en un espacio seguro. Lo descubrí de muy joven.

Muscari: —En mi caso también. Soy director egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático, empecé a actuar a los 18 años, por lo cual la autogestión fue parte de mi cotidiano. De hecho, en la actualidad me pasa que me siento raro cuando algo de lo que hago no está autogestado. Incluso en lo más mainstream gestiono mis cosas. Hay una fantasía del otro lado de que me llamaron, y no: fui yo, le llevé la obra a tal productor y busqué a tales actores.

Vicuña: —Sí, yo también entiendo cuando a la gente le parece difícil. Pero humildes consejos que podrían darse: apostar. En el caso del teatro, es una escala más chiquita que uno puede llevar adelante siempre, hasta con amigos en la calle o espacios públicos; es más fácil que hacer una película, que requiere financiamiento. Por lo mismo esta película, en estos tiempos que corren, tiene un doble desafío y a la vez mérito: una buena producción con esa fuerza.

Muscari: —Sí, creo que es un gran momento. Se estrenó Cautiva y recontra explotó. Quizás para el gran público la protagonista no es una figura mediática ni recontra conocida, y sin embargo el prestigio y la contundencia de la serie, tan bien hecha en todos los rubros, es un aliento al cine nacional y a la industria. Te dice que si hacés un producto que está bueno, la gente lo va a ver, lo va a comentar y va a tener una respuesta extraordinaria. Por lo cual le pongo mi granito de arena a Pancake, que me parece que tiene la inteligencia que tuvo el director y el equipo de armar una película con los recursos que se pueden hoy en día, con Caco Delpiano detrás y toda esta maravilla. Como decía Benja, es una película de encierro: hace mucho tiempo que no se hacía una de estas características en la Argentina. En este aspecto, tiene algo original: retoma un género que no se hace tanto, y con psicología.


 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig