Durante décadas, la Toyota Hilux construyó una reputación difícil de igualar. Trabajo pesado, caminos complicados, viajes interminables y hasta célebres pruebas en programas de televisión que intentaron destruir una unidad, terminaron convirtiéndola en una camioneta sinónimo de resistencia. Ahora llega su novena generación y Toyota enfrenta un desafío particular: modernizarla sin perder justamente aquello que la hizo famosa.

La nueva Hilux cambia mucho por fuera y por dentro, aunque conserva su tradicional estructura de chasis de largueros y el enfoque todoterreno que la acompañó durante casi seis décadas. La gran novedad está debajo de la carrocería.
Por primera vez habrá una Toyota Hilux completamente eléctrica, con dos motores, tracción integral y una batería de 59,2 kWh. La marca anuncia alrededor de 257 kilómetros de autonomía combinada, una cifra pensada principalmente para flotas y trabajos con recorridos previsibles antes que para grandes viajes.
Toyota insiste, sin embargo, en que sigue siendo una Hilux. La versión eléctrica mantiene una capacidad de vadeo de 700 milímetros y fue diseñada para seguir trabajando en condiciones exigentes.
Incluso la marca decidió jugar nuevamente con su fama de “indestructible”: durante una demostración dejó caer una casa rodante de unos 760 kilos sobre una Hilux eléctrica. Después del golpe, la camioneta volvió a moverse por sus propios medios.

La electricidad, de todos modos, no reemplazará inmediatamente al diésel. La gama continuará ofreciendo el conocido motor 2.8 turbodiésel, ahora acompañado en algunas versiones por un sistema híbrido ligero de 48 voltios. Mantiene 204 CV, puede cargar más de una tonelada y remolcar hasta 3.500 kilos.
Además, Toyota ya confirmó otro paso inesperado: en 2028 llegará una Hilux impulsada por hidrógeno.
El cambio también se nota en el diseño. La nueva generación adopta un frente más moderno y recto, con algunas referencias al Land Cruiser, mientras que el interior suma instrumental digital, una pantalla multimedia de hasta 12,3 pulgadas y más sistemas de seguridad y asistencia.

Hay, además, un dato especialmente relevante para la Argentina. La Hilux se fabrica en Zárate desde 1997 y se convirtió en uno de los pilares industriales de Toyota en la región. La nueva generación también está prevista para nuestro mercado, aunque todavía falta conocer cómo quedará conformada la gama local.
La Hilux lleva vendidas más de 27 millones de unidades en el mundo. Y quizás esa cifra explique por qué Toyota eligió una evolución antes que una ruptura.
La nueva generación puede tener baterías, asistencia electrónica, pantallas y hasta hidrógeno en el horizonte. Pero la promesa sigue siendo la misma de siempre: que cuando el camino se ponga complicado, la Hilux siga avanzando.























































