La mañana en que Jasmin Bugarín salió del Consulado Americano en Guadalajara, lo hizo con una convicción que iba más allá de un simple trámite. La aspirante de Morena al gobierno de Nayarit y senadora con licencia del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) anunció públicamente que había iniciado el proceso para renunciar a la ciudadanía estadounidense que ostenta desde su nacimiento. “La soberanía de México es un principio irrenunciable que debemos proteger y defender. Para mí, esta decisión va más allá de un trámite jurídico. Responde a mis convicciones y a mi lealtad con México. México es mi patria y Nayarit mi compromiso y la razón de mi servicio público”, expresó en un videomensaje difundido en sus redes sociales.
La decisión de Bugarín no es aislada ni casual. Llega en un momento en el que el debate sobre la doble nacionalidad de quienes aspiran a cargos públicos de alto nivel ocupa el centro de la agenda política nacional. La reciente iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que ya fue aprobada en ambas Cámaras y avanza en los Congresos estatales, busca impedir que quienes aspiren a la presidencia o a una gubernatura tengan doble nacionalidad. En este contexto, la renuncia de Bugarín adquiere un significado político y simbólico: es una respuesta directa a la nueva exigencia de exclusividad en la nacionalidad mexicana para quienes buscan liderar los destinos del país.
Un origen marcado por la migración
Jasmin Bugarín nació en Estados Unidos, hija de padres nayaritas que migraron en busca de oportunidades laborales. Su historia personal refleja la de miles de familias mexicanas que han construido puentes entre dos países, pero que mantienen un arraigo profundo con su tierra de origen. Aunque su pasaporte estadounidense sigue vigente mientras se formaliza el trámite, Bugarín asegura no tener dudas sobre su decisión y recalca que más que un requisito legal, es un acto de convicción y lealtad.
La senadora con licencia ha sido objeto de críticas por haber participado en el proceso interno de Morena para la coordinación de la llamada “Cuarta Transformación” en Nayarit sin contar exclusivamente con la nacionalidad mexicana. Sin embargo, ella insiste en que su compromiso con México y con el pueblo de Nayarit es absoluto y que está dispuesta a cumplir con todos los requisitos legales y éticos que exige su partido y la nueva legislación en ciernes.
El debate sobre la doble nacionalidad y la política mexicana
La polémica sobre la doble nacionalidad en la vida pública mexicana no es nueva, pero ha cobrado fuerza ante la inminente reforma constitucional. La propuesta de Sheinbaum modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, y de aprobarse en al menos 17 entidades federativas, entraría en vigor para los procesos electorales de 2028. En este escenario, figuras como Jasmin Bugarín se ven obligadas a tomar decisiones que trascienden lo administrativo y tocan fibras personales y familiares.
En medio de versiones encontradas —como la declaración de la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, quien aseguró que Bugarín ya había renunciado a su doble nacionalidad desde 2018—, la propia aspirante decidió hacer público el inicio formal del trámite, transparentando así su situación y despejando dudas sobre su elegibilidad.
“México es mi patria”: la frase que define una postura
Para Jasmin Bugarín, la renuncia a la ciudadanía estadounidense no es solo una exigencia legal, sino una declaración de principios. “México es mi patria”, repite, subrayando que su lealtad y su servicio público están dedicados a su país y, en particular, a Nayarit. En un contexto donde la identidad y la pertenencia se debaten en el terreno de la política, su decisión marca un precedente y lanza un mensaje claro sobre la importancia de la soberanía y el compromiso con la nación.
Mientras el proceso avanza y la reforma constitucional sigue su curso, la historia de Jasmin Bugarín pone rostro humano a un debate nacional y deja abierta la pregunta sobre el futuro de quienes, como ella, han crecido entre dos mundos, pero eligen uno solo para servir.




















































