El nombre de Joselyn Sandoval Calderón, una joven estudiante de Derecho de 21 años, resuena con fuerza en Teotihuacán y sus alrededores. Tras tres días de intensa búsqueda y esperanza, su historia terminó de manera trágica la mañana del 23 de septiembre, cuando su cuerpo fue hallado a un costado de la autopista México-Tulancingo, en los límites del municipio de Otumba.
La desaparición de Joselyn no solo movilizó a su familia y amigos, sino que también encendió las alarmas en la comunidad universitaria y en toda la región. Su caso, lamentablemente, se suma a una larga lista de desapariciones y homicidios que mantienen en vilo al Estado de México, una de las entidades con mayor número de personas no localizadas en el país.
Una rutina interrumpida
El 21 de septiembre, Joselyn fue vista por última vez en la colonia Centro de Teotihuacán. Aquella mañana, como era habitual, ayudó a sus padres a instalar un puesto de frutas y verduras, antes de dirigirse a la universidad. Más tarde, según reportes, se reunió a comer con su pareja. Horas después, su rastro se perdió.
La angustia creció rápidamente. Familiares, compañeros y docentes del Centro Universitario del Valle de Teotihuacán difundieron su ficha de búsqueda en redes sociales, pidiendo a la comunidad cualquier información que ayudara a localizarla. "Pedimos a nuestra comunidad universitaria y a la sociedad en general que nos ayuden a compartir esta información para ampliar su difusión y contribuir a su pronta localización", expresaba el comunicado universitario.
El hallazgo que rompió el silencio
La mañana del 23 de septiembre, automovilistas y peatones que transitaban por el kilómetro 32 de la autopista México-Tulancingo notaron la presencia de un cuerpo junto a un señalamiento vial. El hallazgo fue reportado de inmediato a las autoridades. Policías y paramédicos confirmaron que la joven había fallecido, y que presentaba un disparo en la cabeza, señalada como posible causa de muerte.
La identificación fue rápida: se trataba de Joselyn, la joven que toda una comunidad buscaba con desesperación. La noticia fue devastadora para sus familiares, quienes acudieron al lugar para confirmar la identidad. La Fiscalía de Feminicidios del Estado de México tomó el caso y ordenó el levantamiento del cuerpo para realizar la necropsia correspondiente.
Una tragedia que no es aislada
El crimen de Joselyn ocurrió en un contexto de creciente violencia en la zona norte del Estado de México. El mismo día de su hallazgo, se reportaron otros homicidios en la región, incluyendo el de un joven identificado como Juan Carlos Ortiz Bravo, egresado de la misma universidad y, según reportes, pareja de Joselyn. Las autoridades investigan la posible relación entre ambos casos, aunque hasta el momento no se han dado a conocer detalles oficiales ni hay personas detenidas.
La Comisión Nacional de Búsqueda señala que, desde 1952, el Estado de México ha registrado más de 13,500 casos de personas desaparecidas y no localizadas, una cifra que refleja la gravedad de la problemática.
El eco de una comunidad herida
El caso de Joselyn Sandoval ha dejado una huella profunda en su familia, en la universidad y en la sociedad mexiquense. Su historia es un recordatorio doloroso de los riesgos que enfrentan las mujeres en el país y de la urgencia de fortalecer los mecanismos de prevención, búsqueda y justicia.
Mientras la investigación continúa y la comunidad exige respuestas, el nombre de Joselyn se suma a la larga lista de víctimas que no deben ser olvidadas. Su memoria impulsa el reclamo de un entorno más seguro y justo para todas y todos.




















































