Así fue la llegada de Xi Jinping a Washington: una tregua comercial renovada y gestos que marcan época – Revista GENTE
 

Así fue la llegada de Xi Jinping a Washington: una tregua comercial renovada y gestos que marcan época

El presidente chino fue recibido por Donald Trump con una ceremonia fuera de lo común, en un encuentro que extiende la tregua comercial hasta 2027 y busca mantener el diálogo pese a profundas tensiones en inteligencia artificial, Irán y comercio.
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La tarde caía sobre Washington cuando el avión presidencial chino aterrizó en la Base Conjunta Andrews. Xi Jinping, acompañado de su esposa Peng Liyuan, descendió la escalerilla para encontrarse con una escena reservada a contadas figuras en la historia diplomática de Estados Unidos: Donald Trump, presidente anfitrión, lo esperaba al pie del avión. El apretón de manos, captado por las cámaras, fue mucho más que un gesto protocolar; marcó el inicio de una visita de Estado que, desde el primer minuto, prometía dejar huella.

La última vez que un presidente estadounidense recibió a un líder extranjero en Andrews, sin contar las visitas papales, fue en 1962. El mensaje era claro: la relación entre Washington y Pekín atraviesa un momento crucial, y la diplomacia debía desplegarse en toda su magnitud. Así comenzó la primera visita de Xi Jinping a Estados Unidos en más de una década, envuelta en honores militares, una cena de Estado y una agenda cargada de desafíos globales.

Una tregua renovada en medio de tensiones

El primer anuncio no tardó en llegar: Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero de 2027 la tregua comercial que habían pactado el año anterior. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó la prórroga tras reunirse con el viceprimer ministro chino, He Lifeng. La extensión, aunque limitada a dos meses adicionales, fue recibida como un signo positivo para los mercados y un punto de partida para las negociaciones futuras.

La tregua mantiene suspendidos varios aranceles y restricciones impuestas durante la guerra comercial, incluyendo medidas sobre tierras raras y tasas elevadas para buques chinos en puertos estadounidenses. Sin embargo, Bessent advirtió que persisten diferencias importantes, especialmente en compromisos agrícolas y el acceso a sectores estratégicos. "No sé si se podrá llegar a un acuerdo mayor", reconoció el funcionario, reflejando la cautela que domina ambos lados de la mesa.

El trasfondo: inteligencia artificial, Irán y rivalidad estratégica

Detrás de los gestos de cordialidad, la relación bilateral sigue marcada por profundas tensiones. La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación: Washington y Pekín negocian la creación de un mecanismo de notificación ante amenazas comunes, conscientes de los riesgos que implica el desarrollo no regulado de esta tecnología, desde ciberataques hasta posibles usos en armas biológicas.

El dossier iraní y la competencia comercial completan una agenda compleja. Estados Unidos busca que China aumente sus compras de productos agrícolas y aeronaves, y explora acuerdos en servicios financieros. Por su parte, Pekín exige garantías sobre el acceso a tecnologías clave y la eliminación de ciertas restricciones. Las diferencias en torno a Taiwán, las tierras raras y la competencia geopolítica añaden tensión a cada conversación.

Una visita cargada de símbolos y expectativas

El despliegue protocolario en Washington fue inédito: espectáculo aéreo militar, saludo con 21 cañonazos y una cena de Estado en la Casa Blanca. Más allá del boato, la visita de Xi Jinping busca mantener abierto el diálogo en un momento en que la rivalidad entre ambas potencias parece tan intensa como inevitable.

La extensión de la tregua comercial abarca, además, dos encuentros internacionales previstos para finales de año en Shenzhen y Miami, donde Trump y Xi volverán a verse las caras. El plazo breve de la prórroga sugiere que las negociaciones seguirán siendo arduas y que las diferencias de fondo no se resolverán fácilmente.

Mientras tanto, la imagen de Trump recibiendo personalmente a Xi en la pista de aterrizaje queda como símbolo de una diplomacia que, entre gestos y acuerdos parciales, intenta evitar que la competencia se convierta en confrontación abierta. El futuro de la relación entre Estados Unidos y China sigue escribiéndose, paso a paso, en cada encuentro y cada decisión.


 
 

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