Justin Trudeau y la caída del turismo canadiense en Estados Unidos: «No es cuestión de precios, sino de sentirse bienvenido» – Revista GENTE
 

Justin Trudeau y la caída del turismo canadiense en Estados Unidos: "No es cuestión de precios, sino de sentirse bienvenido"

El ex primer ministro canadiense señala que la reputación y el trato al viajero pesan más que las ofertas económicas, y advierte sobre el impacto de las políticas migratorias en la confianza de los turistas.
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En la reciente Cumbre del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), Justin Trudeau, ex primer ministro de Canadá, puso sobre la mesa una verdad incómoda para la industria turística estadounidense: la hospitalidad y la reputación de un destino pueden valer mucho más que cualquier descuento. Y, según sus palabras, Estados Unidos está pagando el precio de haber descuidado ese capital intangible.

Trudeau no se anduvo con rodeos. Frente a un auditorio internacional, atribuyó la notable caída del turismo canadiense en Estados Unidos a las políticas y el clima político impulsados durante la administración de Donald Trump. “En los últimos años, Estados Unidos no ha sido muy bueno a la hora de hacer que los viajeros se sientan bienvenidos”, sentenció, reflejando una preocupación que, según él, es inédita entre los ciudadanos de su país.

Un cambio en la frontera más larga del mundo

Durante generaciones, cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos —la más extensa del mundo sin presencia militar— fue casi un acto cotidiano y sin sobresaltos. Sin embargo, el endurecimiento de los controles fronterizos y un discurso político más hostil han sembrado inquietud entre los canadienses. Trudeau destacó que, por primera vez, muchos compatriotas suyos sienten ansiedad o temor al pensar en viajar al país vecino, preocupados incluso por la posibilidad de ser arrestados o de no recibir un trato respetuoso.

Las cifras respaldan su percepción. Según datos oficiales, las visitas de residentes canadienses a Estados Unidos cayeron de 30.2 millones en 2024 a 23.1 millones en 2025, lo que representa una disminución del 23.5%. Los viajes por vacaciones, ocio y recreación también sufrieron una contracción del 21.5% en el mismo periodo. El impacto se siente especialmente en destinos tradicionalmente populares para los canadienses, como Hawai, Maine o Las Vegas, donde los negocios locales han notado la merma en el flujo de visitantes.

Más allá de los precios: la reputación como motor del turismo

Lo más llamativo es que esta caída en el turismo no se explica por los precios. Aerolíneas, hoteles y operadores turísticos estadounidenses han intentado revertir la tendencia con ofertas y descuentos, pero el efecto ha sido limitado. “El trato al viajero y la reputación han demostrado ser más relevantes que los costos en un destino”, remarcó Trudeau, poniendo como ejemplo la experiencia canadiense. Para él, la percepción de hospitalidad y respeto pesa más que cualquier tarifa promocional a la hora de elegir dónde viajar.

El exmandatario advirtió que las decisiones políticas pueden tener consecuencias directas y duraderas sobre la actividad turística, especialmente cuando afectan la confianza de los visitantes. Recordó que, antes del Mundial de Futbol de 2026 —organizado conjuntamente por Canadá, Estados Unidos y México—, existía preocupación por la baja en las reservaciones hacia territorio estadounidense, reflejo de la incertidumbre que sentían muchos viajeros. Aunque el evento resultó exitoso, Trudeau subrayó que la consistencia en políticas de apertura y hospitalidad es clave para aprovechar el potencial económico del turismo internacional.

El ejemplo canadiense y el valor de la apertura

Como muestra de la importancia de las políticas migratorias para el turismo, Trudeau recordó una decisión tomada durante su gestión: la eliminación del requisito de visa para los mexicanos. Según él, esta medida no solo facilitó el flujo de visitantes, sino que también mejoró la relación bilateral y allanó el camino para futuras negociaciones comerciales en América del Norte.

Mientras tanto, desde el entorno de la administración Trump, la respuesta oficial ha sido mantener un discurso de puertas abiertas, aunque en la práctica los controles fronterizos se han vuelto más estrictos. Nick Adams, enviado especial de Trump para el turismo, reconoció que la caída en la llegada de viajeros canadienses está afectando a los negocios locales, pero insistió en que Estados Unidos sigue recibiendo a todos los turistas.

La lección, según Trudeau, es clara: la hospitalidad y el respeto no se pueden suplir con ofertas. En un mundo donde los destinos compiten por la atención y el cariño de los viajeros, la reputación y el trato humano son el verdadero pasaporte hacia el éxito turístico.


 
 

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