El señol Caselo y su banda oriental – GENTE Online
 

El señol Caselo y su banda oriental

Alfredo Casero ga hit saseta kyoku, Shimauta no uraniwa storyga atta, o mejor dicho, Detrás de Shimauta, la canción japonesa que Alfredo Casero transformó en un éxito sor
prendente, hay una historia (siempre la hay cuando un artista propone algo verdaderamente nuevo).

Hace poco menos de un año, Alfredo Casero degustaba su habitual porción de sushi en el comedor Nikkai, de la Asociación Japonesa en la Argentina. Promediaba la cena cuando Gustavo Agarie, encargado del restaurante, cambió el CD que había estado sonando hasta ese momento y puso el último disco de The Boom, que había comprado en uno de sus viajes a Okinawa. No había gran cosa en este hecho, apenas un cambio de música de fondo en un restaurante de comida japonesa una noche cualquiera. Entre bocado y bocado, Casero se topó con la voz de Miyazawa Kazufumi, líder de The Boom y autor de esa extraña y dulce canción que había comenzado a sonar en el Nikkai. "Shimautá, se llama", le dijo Agarie a Casero luego de que el actor, a medio hipnotizar por la canción, se la pidiera prestada. "Una semana después le traje una copia y no supe más nada hasta que un día vino y me dijo que la había grabado, que había quedado fenómena y que la escuchara mañana en las radios. La verdad
es que yo no entendía muy bien lo que estaba pasando, pero me puso contento, además de sorprenderme,

claro", dice Agarie, 33 años, argentino, hijo de okinawenses y uno de los cinco mil integrantes de la comunidad nipona en nuestro país.

En el medio, la canción pasó de ser un éxito del pop de la lejana Okinawa a un hit criollo en esta tierra de crisis crónica y futuro incierto que es Buenos Aires. Grabaciones, arreglos, contrato con la Sony Music y una convocatoria capital: la de Sayuri Oshiro, Claudia de este lado del mundo, una joven cantante de 22 años, japonesa, que hizo los coros de Shimautá y también los de su versión remix. Esa chica, pequeña y menuda, morocha, de sonrisa fácil, es la voz y la cara que aparecen en el video de Shimautá y es también la que ahora dice:
"Juan Blas Caballero, el productor del disco, llamó a la Asociación preguntando por una voz femenina que cantara en japonés y pudiera hacer coros. Aquí le dieron mi nombre". Claudia trabaja en la empresa Hitachi y aunque no vive del canto, integra dos bandas, una con la que canta una suerte de pop alternativo y otra llamada Sedai Band, con la que hace temas populares del Japón. "Llegué al estudio, nadie me había dicho que ese mismo día Alfredo iba a estar allí, listo para grabar. Cuando lo vi… bueno, me puse un poco nerviosa, pero él me saludó como si me conociera de toda la vida. Grabamos y salió bárbaro", dice Oshiro.

El tema <i>Shimautá</i> -una exquisita rareza en el panorama de la música local- ya está nominada a los premios <i>Carlos Cardel</i> como <i>Mejor Canción del Año</i>.

El tema Shimautá -una exquisita rareza en el panorama de la música local- ya está nominada a los premios Carlos Cardel como Mejor Canción del Año.

Gustavo Agarie es el responsable de que Casero se topara con <i>Shimautá</i>, una noche, en Nikkai, el restaurante japonés del que es encargado. Claudia Oshiro, por su parte, le puso coros a la versión caseriana".">

Gustavo Agarie es el responsable de que Casero se topara con Shimautá, una noche, en Nikkai, el restaurante japonés del que es encargado. Claudia Oshiro, por su parte, le puso coros a la versión "caseriana".



 
 

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