La señora se abanica con un diario: la sensación térmica supera los 30 grados. Del travesaño de su carpa cuelga una camiseta de River. La señora está sola; sin embargo, se queja en voz alta:
"Qué macana, se vino un olor a bosta…", dice. En la carpa vecina, Mauricio Macri acusa recibo y devuelve el comentario con una sonrisa.
El B-12 de Punta Mogotes recrea un estadio. En sus carpas y pasillos se mezclan viejas glorias del fútbol criollo y jóvenes consagrados. Incluso, en sus canchas de fútbol cinco es posible ver al
Chango Cárdenas haciendo goles en colores. Seguramente, el B-12 no tiene el glamour de Punta, pero sí la pasión de los tablones. Además del comentario irónico de su vecina de carpa, Macri recibió palmadas en la espalda, firmó autógrafos, posó para sus fans, y cosechó algunos aplausos. Hasta hubo quienes al saludarlo lo llamaron
"futuro presidente de los argentinos".
-¿Exageran, Mauricio?
-Yo no creo en las brujas que hacen futurología ni tengo candidaturas, pero sí estoy trabajando intensamente para buscar soluciones en los distintos problemas de la ciudad de Buenos Aires y de la Argentina. Pretendo tener todo previsto para, llegado el momento, ver cómo puedo colaborar.
-Hace tiempo que habla de su desembarco en la política. Hoy, cuando la dirigencia argentina está tan desprestigiada, ¿no sería el momento oportuno?
-Estos son tiempos de cambios, donde una generación más joven tiene que dar un paso al frente. Los que tenemos entre 30 y 40 años debemos refundar la República. Hoy estoy armando un equipo para el 2003 y elaborando proyectos. Todo lo bueno -mucho o poco- construido en la década pasada fue destruido en los últimos dos años. Ahora hay que volver a empezar, es el momento de los más jóvenes.
-¿Usted responsabiliza sólo al gobierno de De la Rúa de los males que hoy aquejan al país?
-Menem tuvo un gran acierto: poner a la Argentina de moda. Pasó a ser el país donde todo el mundo quería invertir y todos querían darle crédito. El problema fue que en lugar de usar ese crédito para diseñar un país del Primer Mundo, lo único que se hizo fue despilfarrar y dejar crecer a la corruptela. Terminamos acá: en un país sin crédito, sin sistema, sin moneda, sin depósitos, sin seguridad jurídica…
-¿Su desembarco en la política va a ser a través del peronismo o de una corriente externa?
-Soy un independiente que siempre tuvo propuestas desde el PJ. Pero como este no es momento de candidaturas, no tengo apuro en definir desde dónde voy a colaborar.
-¿Cómo repercute la crisis económica en el fútbol?
-El fútbol argentino está herido desde hace tiempo, y esta crisis empeora las cosas. Sabemos que este año la gente irá menos a la cancha, con lo cual los ingresos van a bajar sustancialmente. Eso, sumado a las deudas del pasado por pérdidas acumuladas, hace que el horizonte se dibuje muy complicado. Así, el fútbol tiene que hacer ajustes.

Macri convirtió un gol con el 10 en la espalda. Estoico, se bancó las cargadas de algunos hinchas de River y cosechó también aplausos.

Luego, el presidente de Boca posó para las cámaras de sus admiradoras.