El casamiento los obligó a bajar varios kilos para estar espléndidos ese día, y lo consiguieron. A él, además, le normalizó la presión. Pero eso fue todo lo que cambió entre ello
s. El resto sigue igual: peleas por el control remoto, pelotazos que caen sobre una revista en la hora de lectura o sorpresivos chapuzones en la piscina de la casona de Belgrano, con ropa incluida.
Jorge Guinzburg (52) y Andrea Stivel (38) legalizaron después de 15 años de divertida convivencia y dos hijos, Ian (12) y Sasha (13), que no paran de consumir energía con varios amigos, ante la mirada resignada (a veces no tanto) de sus padres. "¿Estas son las pequeñas delicias de la vida conyugal?", ironiza él.
-Parece que tan mal no les fue, porque se casaron.
Jorge: -¿Viste que cada cosa tiene su premio? Pero en realidad todo empezó en la casa de unos amigos: Raúl y Nora Risso.
Andrea: -Nora, que es abogada, nos planteó el tema de formalizar legalmente. Más allá de que estuviéramos bien…
Jorge: -Tuvimos deseos intermitentes de casarnos. Pero teníamos la cábala de que si estamos tan bien, para qué cambiar. Era, en realidad, temor al cambio. Ahora estoy feliz de haberlo hecho.
Andrea: -Revalorizó cosas que yo no tenía presente: una ceremonia religiosa, un vestido lindo, cosas que yo no sabía que tenía adentro como ilusión. Más allá de lo legal, la boda fue profundamente conmovedora, y también fue importante por los hijos.
Jorge: -Cuando a la gente le decíamos que nos casábamos, se sorprendía: "¿Qué? ¿No están casados?". Para los judíos, existe el divorcio religioso, así que nos casamos por civil y por la religión.
-¿Por qué Sicilia para la luna de miel?
Jorge: -Andrea quería ir a una playa, y yo tenía ganas de conocer Sicilia. Ahí cedió ella. Yo tenía ganas de estar diez días y Andrea quería una semana, por los chicos y el colegio. Ahí cedí yo.
-¿Quién decide qué películas ver, qué vacaciones…?
Andrea: -Yo cedo todo (risas).
Jorge: -¡He visto cada plomazo por vos!
Andrea: -Mirá. Yo era una mina intelectual, que amaba el cine europeo. De pronto pasé a ver a Clint Eastwood (risas).
Jorge: -Pero Los puentes de Madison te gustó. Y si viste Los puentes de Madison, ¿por qué no vas a ver Harry, el sucio?
-¿Quién es el más intelectual y el más inteligente de los dos?
Andrea: -El.
Jorge: -Ella.
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Los gritos de Andrea no pudieron evitar el chapuzón de Jorge, su "flamante marido". Sasha e Ian lucen sus genes las 24 horas del día. Las bromas sorpresivas: una constante en la familia.

Jorge: Teníamos la cábala de que si estamos tan bien, para que cambiar. Andrea: Pero el casamiento era una forma de cerrar algo. Más allá de lo legal, fue importante por los hijos.