Dos días antes de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, en el comedor presidencial, un testigo privilegiado asegura haber presenciado el
último acto del grupo sushi. El narrador no era un extraño para el ex mandatario; por apenas horas no habían compartido una banca en el Senado y, como tantos delarruistas de pura cepa, había quedado a un costado del camino cuando llegó la hora del poder. Con él, aquella bochornosa jornada estaban dos radicales históricos. "Serían las cinco de la tarde del 18, Antonio, Aíto, Darío Richarte, Lautaro García Batallán, Darío Lopérfido y Andrés Delich compartían una mesa -comienza-.
Aíto preguntó: '¿Qué hacemos?'. La respuesta, palabras más, palabras menos, fue 'lanzar un mensaje de unidad nacional, asumir que el PJ tiene mayoría en Diputados y Senadores, convocar a un peronista como Jefe de Gabinete y cambiar a los ministros'.
Antonio, que iba y venía con una pequeña computadora, saltó: '¡Esa es la teoría conspirativa de Alfonsín para que el viejo no tenga poder!
¿No te das cuenta? La protesta es contra Cavallo, no contra él'. Siguió
Lopérfido: '¡Ustedes lo quieren convertir en un Luis XVI!'. Santibañes, que andaba por ahí, también opinó: 'Hay que negociar para imponer condiciones'. Había que hablar directamente con De la Rúa. Antonio había desaparecido rumbo al despacho. Cuando Fernando recibió a uno, casi le gritó: '¡Ustedes me quieren llenar de pólvora el gobierno!'.
Su hijo ya le había llenado la cabeza".
El veterano radical hace silencio un instante. Y completa: "Al día siguiente, De la Rúa leyó el discurso que le preparó Antonio, donde quiso imponer el estado de sitio, y la protesta se volvió contra él. Y el 20, cuando pidió ayuda, lo hizo tarde, mal, y para trasladarle la culpa de su renuncia al peronismo".
Para los sushis, esa tarde parece ser tabú. García Batallán se limita a señalar: "No estábamos reunidos. Ese día íbamos y veníamos". Y uno de ellos desmiente que el infeliz discurso del 19 de diciembre haya salido de la laptop de Antonio: "Había dos discursos. Uno, es verdad, escrito por Antonio. Pero el que eligió De la Rúa lo habían preparado los equipos de Nicolás Gallo. Eso te lo aseguro porque lo vi". Para otro, miembro de la rama "política" del grupo, los discursos eran cuatro, y coincide en que Gallo fue el autor del leído. "Aunque De la Rúa era siempre el que daba los toques finales...".
por Hugo Martin
informe: Ricardo Ragendorfer
fotos: Matías Campaya, Alejandro Carra, Diego García, Archivo Atlántida y Diario Clarín

Antonio de la Rúa se dedica a acompañar a su novia, Shakira, durante sus giras y, ahora, hasta en sus videos. Se comunica vía mails con algunos sushis.

El menor de los De la Rúa se reunió con su hermano en Miami. Pero sólo está de vacaciones. Tras la renuncia de su padre, fue su principal apoyo.