Así es la parrilla argentina de París elegida por Lavezzi, Ibrahimovic, Di María y Mbappé para realizar las peñas – GENTE Online
 

Así es la parrilla argentina de París elegida por Lavezzi, Ibrahimovic, Di María y Mbappé para realizar las peñas

La parrilla argentina de Carlos Mugurunza en Francia es un centro neurálgico de reunión de las estrellas argentinas y europeas del fútbol.
Gustavo Mendez y Milca Gili
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Gustavo Mendez y Milca Gili
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“Hola Carlos. Cerrame el local que ahora voy con los muchachos”. Carlos Mugurunza recibía –casi siempre- el llamado de improvisto de Ezequiel ‘Pocho’ Lavezzi tras disputar un nuevo partido con el club Paris Saint Germain. Automáticamente, Carlos bajaba la persiana de su parrilla argentina ‘Volver’ de París, colgaba el cartel “cerrado” y esperaba la llegada del Pocho con los muchachos que eran nada menos que las estrellas del PSG: el sueco Zlatan Ibraimovic, los italianos Marco Verrati y Sirigu, los uruguayos Edinson Cavani y Diego Lugano, y los brasileños Thiago Silva y Maxwell.

Hoy, el bodegón 100% argentino del barrio Saint Germain de Pres, atiende a las actuales figuras argentinas del plantel: Ángel Di María, Leo Paredes, y hasta Mauro Icardi y Wanda Nara. Pero Carlos aún espera la llegada de Lionel Messi, el astro del fútbol que llegó al club parisino en octubre del año pasado. “Quiero agasajarlo a Lio y a todos los jugadores por haber obtenido la Copa América”, confiesa Carlos a GENTE.    

Ibrahimovic, Di María, Verrati, Luiz, Sirigu y algunas ex figuras del PSG en la parrilla Volver de París.

-¿Cuántos amigos del mundo futbolísitco te dio Volver?

-Muchos amigos que amo: el Pocho Lavezzi, el flaco Pastore, Edinson Cavani.  Al Pocho lo conocí por Diego Lugano. Diego fue el primer jugador que conocí acá en París, fue uno de los primeros que cerró con los qataríes cuando compraron el club en el 2011.

-¿Cómo era aquel Paris Saint Germain en el que estaba Lavezzi y quienes te copaban el restaurante para celebraciones o peñas?

-Era otra historia, ése era el verdadero PSG. La banda era Ibraimovich, Maxwell,  Marco Verratti, Sirigu, El Pocho. Los vi crecer. Después también estaban Thiago Silva, Cavani. Carlo Ancellotti en esa época era el entrenador. Fue otra historia porque el Pocho armaba los grupos y decía: “vamos a comer”. Juntaba todo el equipo, venían acá al restaurante a comer carne argentina. El Pocho no dejaba pagar a nadie. Se peleaban por pagar, pero pagaba él. Mirá que se peleaban de verdad y no había manera, pagaba el Pocho a todos. Me enviaba mensaje antes o a mi hijo Kevin (31 años), diciendo: “no dejes pagar a nadie”.

-¿Cómo empezaste con esta parrilla en París?

-Con Volver inauguramos en Octubre de 2010 con mi socio Quique Tirigall que es el chef de cocina, en el barrio de La Bastilla, esa fue la primera parrilla. Era chico, para 30 personas. Los qataríes todavía no habían comprado el PSG. Después llegan los jugadores y ahí empieza a venir el Pocho. Cuando venía él con los amigos jugadores cerrábamos la cortina, bajábamos la persiana y nos quedábamos con los chicos. Éramos solo nosotros. Después abrimos en el barrio Saint Germain de Pres en Febrero de 2013. Una semana después de abrir me dice el Pocho que acababan de perder el partido y “cerrá que no quiero que vaya nadie”. Los esperamos con Kevin, mi hijo mayor, y habíamos abierto hace poco. Esa noche jugaba Milán - Barcelona,  instalamos el proyector para verlo en el restaurante y mientras poníamos todo a punto. Frena una limousine y entra el primer invitado. Era David Beckham con una clase, un inglés, una presencia, una altura, realmente impecable. Llegó con dos guardaespaldas. Todos los papparazzi´s estaban en el Hotel Royal Monceau, porque era el cumpleaños de la hermana de Beckham. Victoria Beckham y la familia estaban allá. Entonces David dijo: “yo me voy al restaurante Volver a ver el partido con el Pocho y antes de las 12 llegó al cumpleaños de mi hermana”. Ese día, cosas de la inauguración, se nos corta la luz. Pudimos hacer volver la luz, teníamos el sonido, pero no la imagen. El Pocho me da su tarjeta de crédito y me dice: “paga de acá, no seas rata”. Pero no era eso, no podíamos conectar el decodificador para ver el partido. Ibrahimovic me dice: “pásame el control remoto”. Yo lo miro a Pastore con desconfianza y Pastore me dice: “dáselo que ‘Ibra’ juega todos los días a la Play Station y anda con esas cosas”. Ibrahimovic se dio cuenta que estaba en baja resolución y lo arregló. Estaba todo el equipo, jugadores franceses también y empezaron todos a aplaudir.

El día que Beckham visitó la parrilla.

-¿Beckham comió una parrillada?

-Beckham comió de todo, pero le encanta las empanadas y la carne argentina. Tomo vino argentino también. Su hijo es hincha de Argentina, va a los Mundiales con la celeste y blanca. Acá somos Argentinos 100x100, podríamos hacer algo chic, porque estamos en París, pero mantenemos la atmósfera de bodegón. Vendemos solo cerveza Quilmes para quienes no toman vino. No hay ningún plato francés. La música que pasamos es variada: tango, solemos poner más cachengue y mucho rock nacional. Hay una sala vip arriba que ahí los chicos del PSG ponen lo que quieren. Ellos son los DJ. El Pocho se traía su parlante a veces y poníamos música a todo volumen. Fue otra época, hoy al estar estrellas como Mbappé, Neymar, es distinto. Estuvo hace poco también Maxi López vino con la mujer, la mujer es bellísima y Maxi. un señor.

Mbappé tiene su camiseta en la pared tras ganar el Mundial 2018.

-¿Mauro Icardi y Wanda Nara?

-Por supuesto. Mauro ha venido con Wanda y los hijos que son hermosos, nos regaló la camiseta y la tenemos ahí colgada –señala la pared-. Yo le hice el asado a Mauro el día de su cumpleaños en su casa porque  Wanda me llamó y me pidió que lleve la carne y haga el asado. Tengo la mejor con ellos. Vamos a jugar al polo, porque a ellos les gusta mucho el polo Dourdan lo del Topo Braun otro amigo del polo. Wanda tiene empleadas pero ella cocina y hace tortas, mete mano en la cocina y se ocupa ella misma de todo. Y los nenes, lo adoran a Mauro.

-¿Te piden canje los jugadores que son millonarios?

-Lucas Moura, a través de su asistente, pedía descuentos siempre. Yo le decía: “vos me tenés que decir: gracias. Agradecé que te dejamos entrar acá, esto es Argentina, brasuca”.

El ojo de bife es la especialidad de la casa. Cuesta 26 euros.

-¿Y cómo es este Paris Saint Germain de Messi?

-Soy amigo de Di Maria, un pibe bárbaro. Messi durante la semana no sale, jugada cada 3 días. Adaptarse al clima de Paris no es fácil, yo hace 40 años que vivo acá y no me adapto. Leo Paredes también está acá, quería invitarlos a ellos para agradecerles por la Copa América y cerrar el restaurante solo para ellos. No pudimos coordinar todavía, pero lo tenemos pendiente. Hacer un festejo, eso es regalo mío por lo que hicieron por Argentina en la Copa América. Estos chicos salen menos y creo que Antonela (Roccuzzo) maneja bastante la organización de Lio, ella es una número uno y tiene razón, tiene un perfil bajo y una forma de ser de líder. Messi es impecable, no se mete en ningún lío, está siempre con la familia, Messi es el número uno. A Messi sé que le gustan las milanesas y la sangría. Pero el ojo de bife es lo que lo vuelve loco. Acá el lomo lo cortamos con cuchara y hacemos show y a la gente le encanta que lo cortemos así.

Di María, una de las figuras del PSG, con Mugurunza.

Veinticinco empleados con sueldo promedio de 1500 euros

-¿Cómo llegaste a París?

-Yo jugaba al tenis y a los 20 años me vine. Era malo, así que daba clases y en Francia jugaba torneos por plata. Seguí dando clases y la madre de mis hijos bailaba en el Teatro Colón. La invitan a bailar en la Ópera de París y dijimos: “vamos”. Fuimos a ver qué pasaba, no pensábamos quedarnos. Yo ya frecuentaba la banda del fútbol y el Coco Basile me decía: “para qué vas a ir a Francia, quédate acá. Los franceses son un desastre”. Hasta que la madre de mis hijos me dio un ultimátum y fui. Nos instalamos allá, nos casamos, tuvimos a los nenes, hicimos nuestra vida allá. Ella dejó la danza y se puso a estudiar, yo dejé el tenis y me puse a estudiar comercio y a trabajar. Osvaldo Piazza (ex DT) me ayudó, una gran persona del fútbol. Yo trabajaba en una empresa hacía 20 años y era cliente de un restaurante que era una Taberna Vasca, que me terminé comprando y lo hice argentino. Siempre quise tener un restaurante argentino. Con la indemnización de la empresa invertí en el restaurante y arranqué con el papá de un compañerito de mi hijo, que también es Argentino. Nos fue bárbaro. Tenemos 25/30 empleados, que son casi todos argentinos, tratamos de que sean todos argentinos.

-¿Tenías pasaporte francés cuando llegaste a París?

-No, me hice la nacionalidad italiana para ingresar y después cuando nacieron los nenes nos hicimos la nacionalidad francesa.

Esta semana así estaba el local.

-¿Te costó el idioma?

-Me llevó unos tres meses entender y poder expresarme. Estábamos en Brujas con mi mujer en el hotel. Empiezan a hablar franceses al lado mío y me dí cuenta de que entendía.

-¿Cuánto es un sueldo de empleado de comercio en Francia?:

-Un sueldo promedio es de 1500 euros netos, más propinas. Por 39 horas de trabajo a la semana, 5 días a la semana. Si pago 1.500 euros al empleado a mi me cuesta 3.000 euros tenerlos en blanco cuesta mucho y no hay nadie en negro. El argentino es más amable y más atento que el francés. El único problema es que tiene que tener doble nacionalidad, sino es complicado contratarlos.

Zlatan Ibrahimovic solucionó un problema con el decodificador cuando se reunieron a ver Milán vs. Barcelona.

-¿Cuánto sale un plato en Volver?

-El ojo de bife cuesta 26 euros. Comes muy bien por 50 euros.  Los impuestos acá son muy caros, pero la comida no es tan cara. Pagas impuestos pero el dinero está repartido, lo ves en medio de transporte, en hospitales, en las calles. En Buenos Aires es muy diferente. Acá en Paris nadie trabaja en negro y todo funciona.

-¿Cómo son los franceses?

-No son tan abiertos como los italianos pero me han ayudado mucho y son muy buena gente, una vez que entras con la gente, vivir acá es muy lindo.

Pocho Lavezzi es el gestor de las peñas de aquellas épocas del PSG. "No dejaba pagar a nadie. Pagaba él", reveló Carlos.

-¿Maradona estuvo en tu restaurante?

- Diego estuvo en París con David Trezeguet, me llamaron que iban a venir pero se quedaron tomando champagne en el hotel con Rocío (Oliva). Me dejó una bandera firmada y la tengo en mi casa. Igual que la camiseta de Leo Messi, esas no las tengo en el restaurante.

-Se te filtró una camiseta francesa en ‘Volver’…

-Sí, una de Mbappé: Tuve que poner una camiseta porque vinieron los padres a comer y me preguntaron por qué no había ninguna de Francia. Les dije que porque era un restaurante argentino. Y me dijo que pusiera una de Francia. Le dije que si ganaban el Mundial la ponía. Y bueno, lo ganaron, y lamentablemente tuve que poner la camiseta de Mbappé, no la del PSG, sino la de la Selección Francesa.

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