“C-3PO cambió mi vida… y sigue sorprendiéndome”, deslizó Anthony Daniels (80) con una mixtura justa de emoción y asombro, tras enterarse de la impactante noticia según las cual acababa de subastarse en Londres la cabeza original de su mítico robot -una de las piezas más icónicas del universo Star Wars-, utilizada durante el rodaje de El Imperio contraataca (1980), desatando una feroz puja entre coleccionistas, quienes entre uno y otro "¿Alguien ofrece más?", determinó la venta de dicha reliquia en la friolera de 1.058.400 dólares, cuatriplicando con holgura las estimaciones iniciales.

La subasta, organizada por Propstore Auction, volvió a confirmar que el mercado de objetos cinematográficos atraviesa un momento de ebullición, ya que cada pieza con historia propia se transforma en irrepetible, convirtiendo en este caso a la dorada extremidad que ayer fuera de utilería en un símbolo, legado y pieza de museo. En tal cruce entre cine, cultura pop y deseo, C-3PO volvió a brillar y a revivir, pero esta vez, lejos de la pantalla y más cerca que nunca del mito.
Por ello -ya que de brillo y revival hablamos- decidimos acudir al archivo de GENTE para recuperar la entrevista que le realizamos en 2019 a Anthony Daniels, el hombre dentro de un disfraz que, ahora convertido en tesoro, marcó y sigue marcando época en la historia del cine.
"MI AGENTE DEBIÓ CONVENCERME FUERTE PARA QUE ACEPTARA SER UN ROBOT"

Se quedó sin palabras (iniciábamos aquella entrevista para nuestra revista). Jura que el 28 de enero de 2019, por primera vez en cuarenta y dos años, el androide parlanchín capaz de hablar seis millones de idiomas no pudo emitir sonido. “Acababa de rodar mi última escena, y terminé ahí sentado, introspectivo, conmovido, sin hacer nada –memora el inglés nacido el 21 de febrero del ‘46 en Salisbury, Wilthshire, pretendiendo disimular, con un tenue reír, su emoción–. No era en el final de Episodio IX: El ascenso de Skywalker, estaba al medio, pero J. J. (Jeffrey Jacob Abrams, el director) de pronto desplegó un speach impresionante hacia mí y mi personaje que me dejó mudo. ¡Algo impensado justamente en mí y, en especial, cuando de mi alter ego hablamos!”, lanza Anthony Daniels después de extender su mano a GENTE dentro de la habitación 212 del Montage Hotel de Beverly Hills, Los Ángeles, antes de presentar a su esposa –Christine Savage, que saluda a dos metros de distancia– y sentarse.
–Cuentan las malas lenguas (que en general son las que saben) que a mediados de los Setenta, cuando lo contactaron para el casting de Star Wars, usted no quiso saber nada. ¿Verdad o truco?
–¡It´s true! Si bien de entrada no me interesaba formar parte, y en alguna etapa hasta quise alejarme, hoy me enorgullece haber participado en los nueve filmes.
–Tampoco le atraía la ciencia ficción…
–Ser un robot, como actor, me resultaba extraño. Mi agente debió trabajar fuerte para convencerme. Entonces conocí a George (Lucas), que no se parecía en nada a lo que yo imaginaba de un americano –¡era tan tranquilito!–, y cambió mi cabeza. Pronto leí el guion, y lo sentí brillante.

–¿Como la carcaza de C-3PO?
–Exacto. Fue idea de George incluir un rol que permaneciera en todas las películas. A mí me gusta Tripio. Primero, porque me hace feliz que su cara no envejezca al ritmo de la mía. Y segundo porque, aun molesto, simboliza a los humanos en las innumerables ocasiones en las que no podemos hacer lo que quisiéramos: frente a los bancos, los gobiernos que actúan mal, los que mandan..., que en los filmes serian el Imperio Galáctico y la Primera Orden.
–Seguro coincide en que la forma actual de dar a conocer una producción de Star Wars cambió de manera abrupta respecto a aquellos inicios. ¿Cómo recibe usted a la nueva generación de fanáticos?
–Abrazándola. Y pensar que cuando se estrenó la primera no estaba disponible ni en VHS: había que sacar un ticket y verla sí o sí en el cine. La nueva tecnología te brinda la posibilidad de abordar la saga sin parar, atrasarla, continuar. En mi caso, suelo adelantar las partes en que no aparezco, jajajá. Ahora los seguidores poseen más elementos para analizar. Se trata de una audiencia que, al tiempo que creció de manera exponencial, maneja mayor cantidad de información. En la actualidad, cualquiera, calificado o no, puede decir lo que quiera en Internet, o encuentra cuestiones que no le gustan y las reprochan. Y bueno, cuando hay amor suceden cosas así.
"INTERPRETAR TANTO TIEMPO UN PERSONAJE A VECES PUEDE PARECER UNA MALDICIÓN, PERO..."

"Amor", nos mencionaba hace seis años y medio el caballeroso actor británico, trasladando el toque sentimental y melancólico que estas maravillosas historias universales adoptadas por los terráqueos siempre inspiraron y el coleccionismo galáctico viene intentando ratificar inmortalizándolas de manera material. Más aún cuando comenzamos a transitar la cuenta regresiva al medio siglo del estreno de la saga soñada, pensada e ideada por George Lucas.
¿Pruebas del suceso que generan las subastas en cuestión? Varias. Para el caso, si bien la cabeza de C-3PO acaba de superar el millón de dólares, el podio sigue dominado por el sable láser de Darth Vader -utilizado en El Imperio contraataca y El retorno del Jedi, que el año pasado alcanzó la impactante cifra de 3,6 millones de dólares, marcando un récord absoluto en el mercado de la memorabilia cinematográfica. Porque en la galaxia del coleccionismo, la Fuerza también cotiza.
La lista continúa en un R2-D2 armado con piezas originales que se vendió por 2,76 millones, hasta llegar a la mencionada cabeza de C-3PO que nos convoca, seguida por el bláster de Han Solo, que superó el medio millón, aparte de varios de los cascos de stormtroopers, que suelen rozar los 250 mil dólares si tuvieron presencia en escenas clave. La lógica resulta clara: cuanto más cerca estuvo el objeto del corazón narrativo de la saga, mayor es su valor.
Dicho ello, volvemos al bueno de Antonhy Daniels, para retomar el término que empezaba a deslizar durante el primer tramo del reportaje con GENTE...

–¡Suena fuerte la palabra “amor”! -le exclamábamos.
–Admito que nunca fui un apasionado de esta clase de filmes de ciencia ficción. Sin embargo, unos pocos años atrás descubrí, observando los rostros de los fans, su tremendo amor por SW. Si rebobino el tiempo surgirán cosas maravillosas y malas, unas arriba y unas abajo, como en toda aventura de verdad, pero no puedo menos que celebrar ser la única persona que experimento desde adentro la historia completa.
-¿En serio durante una época pensó en parar?
-Cierto. Transité por momentos en que pensé parar, porque también me involucré por ejemplo, en la serie animada Droids (1985/6), que R2-D2 y Tripio protagonizábamos, y en diversas actividades relacionadas al universo de Star Wars. No obstante, cuando dudé, ¡me di cuenta de que no poseía otro trabajo! (carcajada), y por fortuna seguí adelante. Interpretar tanto tiempo a un personaje a veces puede parecer una maldición, pero no es el caso.
–¿C-3PO lo hizo una persona feliz?
–Sí, sí. A la hora del adiós, él está triste y yo también. Tristes, agradecidos y reconfortados por el mágico camino que compartimos con el mundo.
–¿Y que le diría como saludo de despedida, desde el fondo de sus circuitos, Tripio a su inseparable R2-D2?
–“Gracias por haber sido un muy buen amigo (recrea la voz entre mecánica y humana de su dorada criatura). Aunque éste es el final de la aventura, Artu, siempre te querré cerca”… Fue una notable idea pensar en una figura alta y una pequeña.



–En su Twitter comento que durante 2018 paso por Bolivia, Chile y ¡Argentina! ¿Volverá para presentar su libro I am C-3PO (The inside story), del que nos acaba de obsequiar un volante?
–Espero que sí. Si se traduce al español, allí viajaremos. Con mi mujer adoramos Buenos Aires, la Patagonia, el Glaciar Perito Moreno y Bariloche.
–¿Aprendió alguna frase en castellano?
–“Dos cervezas, por favor”. Ah, y otra mejor…
–¿Cuál?
–“¡Que la fuerza este con vos!”.

Fotos: Gentileza Disney, Lucasfilm y Anthonydaniels.com y Archivo Atlántida
Agradecemos a Isabella Garcia y a Lola Ibáñez Ocampo
Mirá También

El día que Revista GENTE entrevistó a Luke Skywalker: “Que la Fuerza esté con toda… ¡Argentina!”
Mirá También


