El regreso de “Pequeño J” a la Argentina ya tiene hoja de ruta. Tony Janzen Valverde Victoriano, señalado como uno de los principales acusados por el triple crimen de Florencio Varela, será trasladado el lunes 4 de mayo desde Perú y quedará a disposición del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°2 de Morón, que conduce el juez Jorge Ernesto Rodríguez.
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La agenda judicial prevé que el imputado sea indagado al día siguiente, el martes 5, un movimiento que puede redefinir el expediente por el asesinato de Lara Gutiérrez (15), Morena Verdi (20) y Brenda del Castillo (20), ocurrido en septiembre del año pasado.
El traslado no será un trámite menor: se espera un operativo estricto y, según la información publicada en las últimas horas, habrá custodia de personal de Interpol durante todo el trayecto, desde su salida de territorio peruano hasta su puesta a disposición de las autoridades argentinas.
En paralelo, desde el entorno judicial se habla de una coordinación logística que incluye itinerarios, diligencias y documentación vinculada al estado del detenido, un punto habitual en estos procesos internacionales.

Que “Pequeño J” vuelva al país ahora —y con fecha— es el resultado de una cadena de decisiones que empezó a cerrarse a comienzos de 2026. El Gobierno de Perú autorizó la extradición pasiva del imputado mediante una resolución y con condiciones típicas del procedimiento: verificar que no tenga causas pendientes en Perú y computar el tiempo de detención cumplido allí para el proceso en Argentina.
Ese aval, que destrabó la etapa política y administrativa, permitió que la Justicia argentina avanzara hacia la fase final: traerlo para que enfrente cara a cara a los investigadores y al juez que encabeza la causa en Morón.
“Pequeño J” aparece vinculado a un expediente con imputaciones gravísimas por el triple crimen: la investigación lo ubica conectado a una estructura criminal ligada al narcotráfico y a un plan que derivó en el secuestro y asesinato de las tres jóvenes. El mismo expediente describe que las víctimas fueron captadas bajo engaños y trasladadas hasta una vivienda de Florencio Varela, donde —según la reconstrucción judicial— fueron retenidas y asesinadas, y luego sus cuerpos fueron hallados enterrados en el lugar.
En la mirada de la Justicia federal, además, el trasfondo tiene un elemento que aparece repetido: la hipótesis de una represalia narco vinculada a la recuperación de droga presuntamente sustraída a la organización.
En ese marco, la llegada de Valverde Victoriano puede tener un doble impacto. Por un lado, la indagatoria será el primer gran momento formal para escuchar su versión en sede argentina ante el juez Rodríguez, que encabeza el juzgado donde se concentra el expediente. Por otro, su presencia puede servir para tensar una causa que, aun con detenciones, sigue buscando precisión en jerarquías, roles y órdenes dentro de una presunta organización criminal.
De hecho, el caso no se agota en “Pequeño J”. Hoy ya hay múltiples imputados por distintos grados de participación, y una de las novedades más resonantes de los últimos días fue el giro alrededor de “Señor J” (Joseph Freyser Cubas Zavaleta), señalado en un tramo de la investigación como posible autor intelectual. La Cámara Federal de San Martín le dictó la falta de mérito, una medida que no implica su desvinculación definitiva, pero sí que —con la evidencia actual— no se puede sostener su responsabilidad penal tal como estaba planteada; aun así, el imputado continúa detenido por otra causa federal. En ese contexto, el regreso de “Pequeño J” aparece como una pieza central: su declaración puede confirmar, refutar o reordenar las hipótesis que fueron creciendo alrededor del entramado y de quiénes tomaban las decisiones.
También hay un dato que suma tensión al operativo: en Perú, “Pequeño J” permaneció alojado en el Penal Nuevo Imperial, un establecimiento complejo y conflictivo, mientras se completaban los pasos de extradición. Por eso, el traslado se prepara con protocolos de custodia reforzados: Interpol aparece como actor clave en el dispositivo que lo escoltará hasta que se defina su lugar de alojamiento en Argentina, antes de presentarlo en Morón.
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