Zlatan Ibrahimović pronunció una picante advertencia dirigida directamente al seleccionado de Inglaterra. El icónico exdelantero sueco utilizó la frase "el pie de Dios" para definir su propio talento frente al arco rival. Este juego de palabras evoca de inmediato el histórico partido de cuartos de final de México 1986.
Diego Armando Maradona convirtió el gol más famoso de la historia con el puño izquierdo en aquel mundial y, para más, el astro argentino bautizó ese gol ante los ingleses como "La Mano de Dios", hito del que se cumplen 40 años. Ahora Ibrahimović parece querer reescribir ese mito popular con su habitual arrogancia escandinava. El histórico goleador de Suecia pretendió instalar su propia marca registrada en el folclore del fútbol internacional.
La obsesión de los ingleses con las heridas del pasado mundialista
La prensa británica reaccionó de inmediato ante las provocaciones del exatacante del Milan. El combinado de Inglaterra arrastra un trauma histórico con las genialidades de los futbolistas rioplatenses. El diario chileno La Tercera rememoró este cruce dialéctico que mezcla la mitología deportiva con la geopolítica del fútbol. Los suecos eliminaron a los ingleses en reiteradas ocasiones de las citas continentales.
Zlatan anotó cuatro goles en un recordado partido amistoso contra Inglaterra en el año 2012. Aquella chilena suya desde treinta metros de distancia quedó grabada como una de las mayores obras de arte del siglo XXI. Sin embargo, ningún recurso estético con el balón iguala el peso político de la jugada maradoneana del 22 de junio de 1986.

De Diego a Zlatan: la enorme distancia entre el juego y la mística nacional
La diferencia fundamental entre ambos futbolistas radica en la trascendencia de sus contextos históricos. Mientras Ibrahimović construyó una carrera extraordinaria cosechando títulos en los clubes más importantes de Europa, Maradona transformó un partido de fútbol en una reivindicación emocional para todo el pueblo argentino.
El gol con la mano en el Estadio Azteca ocurrió apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, es por eso que en el himno La cuarta estrella que se canta en los vestuarios, en las canchas y en las calles los "vencedores vencidos" se reivindican con la magia con la pelota al son de "Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo…".
Ningún gol de chilena en un partido posee la carga dramática de aquella tarde mexicana. Por eso, el intento del sueco de patentar "el pie de Dios" suena más a una estrategia publicitaria o a querer llamar la atención que a una verdad histórica. Nosotros sabemos muy bien que los altares del fútbol no se compran con frases picantes para los diarios.
Según los expertos en el arte del fútbol, Zlatan seguirá siendo un rey sin corona mundial, mientras Diego descansa en el olimpo de los mitos eternos.
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