Brayan Alexis “Tato” Torres tenía 27 años, era de un pequeño pueblo de San Luis y había logrado abrirse camino en el mundo del pádel internacional. Su muerte, tras un violento accidente en Honduras, generó conmoción tanto en el ambiente deportivo como en su comunidad de origen.
Nacido en Naschel, a unos 115 kilómetros de la capital, Torres comenzó su vínculo con el deporte a través del fútbol. Sin embargo, con el tiempo encontró en el pádel su verdadera vocación. Allí no solo se consolidó, sino que también logró destacarse fuera del país.
Fue campeón en México y alcanzó el número uno del ranking en Panamá, hitos que marcaron su crecimiento dentro del circuito profesional. “He jugado en primera categoría en Argentina. He jugado torneos como el A1 Pádel y actualmente me encuentro como número uno en Panamá”, contaba el propio Torres en un video difundido por el Pro Pádel Club de Tegucigalpa.

En 2025 había decidido instalarse en Honduras para continuar su carrera. Allí competía activamente y participaba de torneos, en un proceso que lo tenía enfocado en seguir creciendo dentro de la disciplina.
Cómo fue el accidente en el que murió
El accidente ocurrió en el Anillo Periférico de Tegucigalpa. Según el informe de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT), Torres viajaba como acompañante en un vehículo que circulaba a alta velocidad.
La conductora manejaba bajo los efectos del alcohol y perdió el control del auto. El vehículo impactó contra la parte trasera de un tractor que estaba detenido sobre la ruta. El choque fue de gran violencia.

El jugador quedó atrapado entre los hierros del auto y debió ser rescatado por los Bomberos. Las heridas eran de extrema gravedad y murió en el acto, de acuerdo con el reporte oficial.
La conductora, identificada por medios locales como Jisil Lissette Rishmawi Massead, sobrevivió y fue trasladada a un centro de salud. Las autoridades indicaron que será imputada por homicidio con dolo eventual.
El impacto y las despedidas
La noticia golpeó fuerte en Naschel, donde Torres era ampliamente conocido. Desde el Club Deportivo Naschel Unidos, donde dio sus primeros pasos en el fútbol, lo despidieron con un mensaje cargado de emoción.
“Supo vestir y defender nuestros colores con compromiso, respeto y una gran pasión por el fútbol”, señalaron. Y agregaron: “Dejó una huella imborrable no solo por su desempeño dentro del campo de juego, sino también por su calidad humana”.
También el Club Atlético Concarán lo recordó en redes sociales: “Gracias por todo, Tato. ¡Siempre serás parte de nuestra historia!”.
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