La tragedia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra sumó detalles estremecedores a medida que los rescatistas avanzaron entre los escombros del edificio en el que vivían junto a sus padres. Es que cada integrante de la familia fue encontrado en un sector diferente y las circunstancias de los hallazgos, gracias al testimonio de la única sobreviviente, permitieron reconstruir parte de lo que había ocurrido durante el terremoto en Colombia.
Ana María, de 23 años, fue la única persona del edificio, y de su familia en particular, que pudo ser rescatada con vida. La joven había conseguido protegerse debajo de una mesa de madera maciza y, pese a las considerables heridas que sufrió, pudo aportar una información fundamental antes de ser trasladada para recibir atención médica.

Según contó una familiar en diálogo con Telemundo, “fue ella quien dijo dónde estaba cada uno de los miembros de la familia” al momento del temblor. Ese detalle de su relato ayudó a orientar una búsqueda que mantuvo movilizados durante días a rescatistas, familiares, vecinos y amigos.
Cómo encontraron los cuerpos de la familia de las trillizas
Otro de los datos más impactantes de los hallazgos es el de cómo fueron hallados los restos de los padres de las jóvenes. Sucede que Jairo Saavedra, de 63 años, y Victoria Caycedo, de 61, fueron encontrados muertos, juntos y abrazados dentro de una habitación.
La escena marcó uno de los momentos más dolorosos del operativo. Quienes conocían a la pareja los recordaron por su espíritu festivo: eran fanáticos de la salsa y compartían también su pasión por Deportivo Cali.

Desde las primeras horas posteriores al derrumbe, el entorno de la familia había participado activamente de la búsqueda. Carlos Augusto Saavedra, primo de las trillizas, habló con la agencia AFP sobre la cantidad de personas que se acercaron para colaborar y acompañar.
Se había producido una “movilización de gente impresionante, de amigos de las niñas, de amigos de ellos, de la familia”, relató.
La situación de Sofía fue diferente. Una de las trillizas fue encontrada sin vida debajo de los escombros de lo que había sido la escalera del edificio. El lugar coincidía con la información que Ana María había podido aportar después de ser rescatada.
Las señales de Isabella que mantuvieron viva la esperanza
Con Isabella, en cambio, la búsqueda se prolongó. Durante las primeras horas posteriores al terremoto se habían detectado señales que alimentaron la esperanza de encontrarla con vida entre los restos del edificio.
Esas señales dejaron de registrarse cuando habían transcurrido aproximadamente 72 horas desde el terremoto. Finalmente, durante la noche del jueves, los familiares confirmaron que Isabella también había muerto.
La noticia terminó de cerrar el dramático recorrido de las tres hermanas: Ana María había sobrevivido, mientras que Sofía e Isabella habían muerto entre los escombros. Sus padres, Jairo y Victoria, tampoco consiguieron salir con vida. Además, un tío de las jóvenes se encontraba entre las víctimas.

El rescate de Ana María había comenzado pocas horas después del derrumbe. “Dicen los vecinos que empezaron a escuchar gritos de Ana María y llegaron al rescate inmediato (...) y la enviaron para la clínica”, explicó Carlos Augusto Saavedra a AFP.
Desde allí comenzó otra parte de la historia. Mientras era atendida por sus propias lesiones, la única sobreviviente pudo reconstruir dónde había visto por última vez a cada miembro de su familia, un dato que colaboró con el trabajo de quienes seguían buscando entre las ruinas.
Los sucesivos hallazgos terminaron mostrando la dimensión de la tragedia que había atravesado a la familia Saavedra: los padres juntos en una habitación, Sofía bajo los restos de una escalera e Isabella buscada durante días. Ana María, que había logrado refugiarse debajo de una mesa, quedó como la única sobreviviente de una familia cuya búsqueda movilizó a todo su entorno.
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