La inspiradora historia Lyna Vallejos: de su "infancia marcada por el bullying" al consejo que cambió su vida para siempre y la convirtió en un fenómeno infantil – GENTE Online
 

La inspiradora historia Lyna Vallejos: de su "infancia marcada por el bullying" al consejo que cambió su vida para siempre y la convirtió en un fenómeno infantil

Creció en Castelar y estudió Comunicación Social en La Matanza. Hasta que un día se animó a jugársela y siguió una corazonada. Hoy es la youtuber más famosa del país entre los niños y cuenta su vida en GENTE.
Entretenimiento
Entretenimiento

Evelyn Vallejos, conocida por millones de chicos como Lyna, nació y creció en Castelar, en el Oeste del conurbano bonaerense, sin imaginar que los videojuegos que disfrutaba durante su infancia terminarían convirtiéndose en el punto de partida de una carrera extraordinaria. Hoy acumula más de 30 millones de seguidores en sus distintas plataformas, pero su historia está atravesada por mucho más que números: hubo sueños que cambiaron, una carrera universitaria, bullying, miedo a exponerse y una decisión que terminó modificando para siempre su vida.

Antes de convertirse en una de las creadoras de contenido argentinas más populares entre niños y adolescentes, Lyna soñaba con ser veterinaria, astrónoma o profesora. En charla con GENTE, cuenta que estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Matanza y fue justamente mientras cursaba la carrera cuando una persona cercana la incentivó a abrir un canal de YouTube para perder el miedo a estar frente a una cámara.

En 2014 comenzó grabándose mientras jugaba a Los Sims, con videos que al principio apenas alcanzaban unas pocas reproducciones. El crecimiento llegó después, cuando descubrió Roblox y encontró allí una herramienta para crear historias, personajes y desafíos que conectaron con una enorme comunidad. A partir de entonces amplió sus contenidos hacia Minecraft, los vlogs, la música y el entretenimiento, y convirtió aquel proyecto que había comenzado como una prueba en una profesión.

Lyna Vallejos, la creadora argentina que comenzó en YouTube y hoy triunfa con sus libros y espectáculos para toda la familia.

La infancia de Lyna y cómo decidió apostar a Youtube

— ¿Con qué soñabas cuando eras chica?

— Crecí en Castelar, en Morón, y siempre que vuelvo a casa vuelvo a la casa que me vio crecer. Amo el barrio, siempre estoy dando vueltas por ahí. Mi crianza fue en una familia de clase trabajadora. Vivíamos con mi mamá, mi abuela y mi hermana. Mi papá vivió con nosotras hasta aproximadamente mis 12 años. Después mis papás se separaron y lo veíamos, pero ya no vivía con nosotras.

¿Cómo definirías tu infancia?

— Fue una infancia linda en la que soñaba con muchas cosas, nada que ver con lo que me dedico ahora (risas). Soñaba mucho con ser al principio veterinaria, después quise ser astrónoma. Cuando me enteré de que la astronomía llevaba números dije: “Esto no es lo mío”. Quise ser profesora, quise ser de todo. Y al final terminé estudiando Comunicación Social en la Universidad de La Matanza.

— ¿En qué momento de estudiar Comunicación Social decidís ser youtuber?

— No me desperté un día y quise ser youtuber, sino que tuve alguien que me impulsó a ser youtuber. Yo estaba estudiando Comunicación y me encantaba la rama de televisión. Quería especializarme en televisión, pero me daba mucha vergüenza ponerme frente a la cámara. Entonces, alguien que era cercano a mí en ese momento me dijo: “¿Por qué no te hacés un canal de YouTube y practicás estar frente a la cámara?”. Yo dije: “¿Qué voy a hacer en YouTube?”. Estábamos en 2014. En ese momento YouTube se consumía y era algo muy grande, pero no era lo que es hoy.

Lyna Vallejos nació y creció en Castelar, donde todavía conserva sus raíces y vuelve cada vez que visita la Argentina.

— Claro, no era tan común.

— Yo le pregunté: "¿cuál podría ser mi lugar en YouTube?", y me dijo: “Jugá videojuegos, a vos te encantan Los Sims”. Entonces me animé a probar. Y así empecé a subir videos de videojuegos. Empecé con Los Sims y después fui abriéndome a más juegos. Me empezó a gustar muchísimo la experiencia de YouTube, que es súper distinta a lo que yo estaba estudiando en Comunicación, pero sigue siendo una forma de comunicar. Me enamoré de eso y a día de hoy sigo con eso y muy agradecida por todo lo que estoy viviendo.

El bullying y el miedo a la exposición

— Decías que te daba vergüenza pararte frente a cámara, ¿tiene que ver con el bullying que sufriste de chica?

— Sí, mi infancia estuvo muy marcada por bullying. No creo que yo haya sido una persona tímida en sí, pero sí es verdad que me costaba un poco más abrirme a gente nueva porque me daba miedo cómo podían reaccionar, justamente por haber sufrido bullying. Siempre me consideré muy extrovertida, pero con miedo a la exposición porque las veces que había quedado expuesta de más chica generalmente no eran muy positivas.

— ¿Cómo fue esa etapa de bullying? ¿A qué situaciones tuviste que enfrentarte?

— Desde muy chica siempre tuve mucho pelo en los brazos, me decían “mono”. Tenía que usar anteojos porque no veía nada, tenía miopía desde muy chica y me decían también “cuatro ojos”. Entonces siempre hubo muchos episodios de burlas. El episodio más fuerte que sufrí fue que, a los 16 años aproximadamente, un compañero de clase me rompió mis anteojos. Estuve una semana sin poder ver y fue hecho a propósito. No fue un accidente. Me los pisaron a propósito.

Durante su infancia, Lyna soñó con ser veterinaria, astrónoma y profesora antes de encontrar su camino en la comunicación.

— Tremendo.

— Ese fue el episodio de bullying más fuerte, pero siempre fui una persona artística. Entonces estuvo como este choque entre “me da vergüenza”, pero a la vez “quiero hacer arte”. Bailé tango, bailé danzas españolas, tuve un tiempo de todo lo que era artístico y, sobre todo, de expresión corporal siempre lo intenté. A los 17 años empecé con tango, que fue como la primera vez que me empecé a abrir un poco más, pero el hecho de estar frente a una cámara me daba un poquito de miedo.

— ¿Cómo trabajó esa niña internamente para dejar ese capítulo del bullying atrás y verte hoy así de segura frente a cámara?

— Creo que es un proceso que no es lineal. No es como: “Ay, bueno, fui sanando y un día estuve bien”. Siempre hay altibajos. Sobre todo estar expuesto a día de hoy también: uno está expuesto a otro tipo de críticas, a otro tipo de exposición que puede también ser negativa. Creo que en ese momento no fue una cuestión de fortaleza y de mucha fuerza de voluntad de decir: “Bueno, no importa, intentemos que esto no nos afecte”. Pero obviamente cada uno lo vive de manera distinta.

— Se traslada a otros escenarios de la vida.

— Claro. Para mí, terminar la escuela fue un impulso muy grande para poder dejar el bullying atrás porque estaba muy asociado a ese ámbito. Pero el bullying existe en todos los ámbitos. Existe en el ámbito académico, en el universitario en general, también en el trabajo, existe en todos lados. Entonces, tampoco puedo decir: “Bueno, terminé la escuela y terminó el bullying”. En la universidad me pasó que se burlaran de mí por ser youtuber también. No es que las cosas quedaron atrás y ya, pero sí es verdad que empecé a tomármelo de otra manera. Aunque tampoco puedo decir que los comentarios negativos a día de hoy no afectan, porque sería mentira.

La creadora recordó el bullying que sufrió durante su etapa escolar y cómo esas experiencias influyeron en su relación con la exposición.

El momento en que descubrió que YouTube podía ser más que una pasión

— Decías que una persona que te conocía te impulsó a hacer videos. ¿En qué momento tomaste dimensión de que, además de divertirte, podías vivir de eso?

— Pasó como un año y medio, creo, aproximadamente. No recuerdo exactamente bien la fecha, pero un año, un año y algo después de empezar a hacer videos, me di cuenta de que estaba... Yo trabajaba también, trabajaba, estudiaba y estaba en YouTube. Me di cuenta de que estaba empezando a ganar algo que, si dejaba mi trabajo, podía convertirse en un trabajo de tiempo completo. En ese momento no lo era, pero dije: “Bueno, me la tengo que jugar, me la juego”. Y me la jugué y me salió bien porque a día de hoy me siento muy privilegiada de poder vivir de esto.

— ¿Recordás qué hiciste con el primer monto grande que cobraste con YouTube?

— Con lo primero que cobré en YouTube me compré una cámara. Tenía una cámara muy antigua que no grababa muy bien. Entonces dije: “Bueno, me voy a comprar otra para poder mejorar el equipo” y así seguir invirtiendo para poder mejorar: primero el equipo y después poder vivir. Esa fue la idea.

Lyna comenzó a grabar videos en 2014 mientras estudiaba Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Matanza.

— Ya tenés varios años haciendo estos videos. ¿Cuál creés que es la clave para mantenerte vigente, sobretodo ahora que hay tantos creadores de contenido?

— Empecé hace 12 años y las cosas cambiaron mucho en 12 años. Las formas de consumo cambiaron mucho. El público al que me dirijo, que son generalmente los niños, también cambió. Mi forma de consumo cambió en 12 años, cambió todo. Entonces, creo que la clave es adaptarse. Adaptarse a los nuevos consumos, a las nuevas infancias, a lo que les interesa a las nuevas infancias, a lo que me interesa a mí como creadora, mostrar lo que me interesa a mí, contar los valores que me gusta transmitir, pero sobre todo adaptarse a las formas de comunicación cambiantes y a la época rápida en la que vivimos, en la que todo es flash.

— Tenés más de 25 millones de seguidores en YouTube nada más, ¿dirías que ese número es tu mayor éxito?

— No, yo el éxito no lo mido en números, sino más en la gente. A mí no hay nada que me llene más el corazón que ir por la calle y ver a los chicos, las caras que ponen cuando me ven y que vengan y te saluden. Eso es más para mí que los números. Ver la reacción que causás en el otro. Eso para mí es el momento en el que digo: “Lo estoy haciendo bien”. Cuando veo a un nene que viene, deja todo y viene corriendo a abrazarme y no le importa nada más en el mundo. Eso para mí es decir: “Estoy haciendo las cosas bien”.

— Además, dicen que el público más difícil de ganarse son los chicos, porque no mienten.

— Sí, son muy sinceros. Entonces, te das cuenta cuando algo les gusta, cuando algo no les gusta y te lo dicen, y está perfecto. A mí me encanta el público infantil por eso, justamente también porque son muy sinceros. Entonces vos sabés que si les está llegando, les está llegando de verdad.

Los videojuegos, especialmente Los Sims, fueron el punto de partida de una carrera que con el tiempo alcanzó a millones de seguidores.

España, Argentina y una vida entre dos países

— ¿En qué momento decidís mudarte a España? ¿Cómo fue esa etapa de transición de migrar?

— Todo empezó por mi pareja. Estoy casada hace ocho años ya con Dani. Hacemos todo juntos, somos un equipo muy consolidado y nos amamos un montón. Cuando empezamos a salir, él vino para Buenos Aires y estuvo viviendo dos años acá en Argentina. El problema fue que, en un momento, él es de Mallorca, en España es una isla, y ama su isla. Entonces, en un momento me dijo: “Necesito volver, necesito estar en la isla”. Entonces yo le dije: “Bueno, mirá, hagamos una cosa, vamos para allá”. Y la idea era, en principio, estar mitad de año en cada lado. Entonces cada uno podía estar en su lugar medio año. Era justo, parecía, y por suerte teníamos la posibilidad de hacerlo.

— ¿Y qué pasó en el medio?

— El problema es que vino la pandemia en el medio y nos cambió los planes. Como pasó la pandemia, nos quedamos primero encerrados acá, después nos fuimos para España y nos quedamos allá y ya no podíamos volver por todas las restricciones. Eso cambió un poco la forma porque en el medio nos aclimatamos mucho a España, adoptamos muchos gatos, entonces las cosas cambiaron y ya no podíamos decir: “Me voy medio año”. No, porque tengo cinco gatos en casa, ¿qué hago? Y un perro en ese momento. Entonces ahí fue cuando dijimos: “Bueno, mirá, nuestra base se queda en España, pero yo quiero ir y quiero estar en Buenos Aires lo máximo posible porque allá sigue estando mi gente".

Lyna junto a su esposo, Daniel Morro, con quien comparte tanto su vida personal como distintos proyectos profesionales.

— La familia siempre tiene peso.

— Tengo amigos en España, pero acá está toda mi familia, salvo mi hermana que también está en España. Pero acá están todos los demás, están todos mis amigos, están todas mis raíces. Entonces, siempre que podemos venimos. Ahora, por ejemplo, venimos por tres semanas, pero después venimos por tres meses y así. Vamos buscando los momentitos para poder volver acá también.

— Cuando estás afuera, ¿qué es lo que más extrañás de acá o qué es lo primero que hacés cuando llegás a Argentina?

— Lo primero que hago cuando llego a Argentina es comer un alfajor (risas). Siempre, siempre. Es como ir al kiosco del aeropuerto. Ni siquiera espero a salir para comer un alfajor. En España hay, pero acá es distinto. Pero realmente lo que más extraño es a mi gente, digamos, a todos mis amigos, a toda mi familia. Eso es lo que más siento en falta cuando no estoy acá.

El regreso a casa y los nuevos proyectos

Su carrera no quedó limitada a Internet: en 2018 publicó Una familia anormal, una saga infantil que ya superó las 500.000 copias vendidas en Argentina, Chile, Uruguay, Perú, México y España. También creó libros de actividades, Crazy Book y otros proyectos editoriales, algunos junto a su esposo, Daniel Morro.

Fue justamente con él que llevó sus personajes a los escenarios con el Show Lyniel, que reunió a más de 30.000 espectadores en Latinoamérica, y este 2026 presenta nuevamente Boda Lyniel. Detrás de ese presente de éxito hay una historia personal marcada por el esfuerzo y por una infancia en la que las burlas por sus anteojos, sus buenas notas y su aspecto físico dejaron una huella que con los años decidió transformar en un mensaje para acompañar a otros chicos.

— ¿Qué sentís al volver a casa, pero además con tus proyectos?

— Bueno, primero lo que siento es que vuelvo a casa. Esa es la sensación que siento. España es mi casa, es un hogar que me acogió muy bien y estoy muy agradecida por todos los que están en mi vida allá porque hicieron que se sienta un hogar. Se siente un hogar y siento que mi casa es España, pero esta también es mi casa. Entonces, se siente como volver a casa y venir acá y estar llena de proyectos y poder estar con la gente y poder vivir esto de otra manera que no lo vivo en España.

La influencer vive actualmente en España, aunque mantiene un fuerte vínculo con la Argentina, donde están su familia, sus amigos y sus raíces.

— ¿Cómo es tu dinámica en España?

— En España estamos más en casa produciendo videos, no hay tanto contacto con la gente, porque nuestra producción teatral está acá. Entonces ellos son los que comandan desde acá dónde se va, cuándo se va, todo. En España ahora vamos también con el show, pero no es lo mismo lo que hacemos allá que la cantidad de cosas que hacemos acá. Entonces se siente muy lindo poder hacer todos estos proyectos y además que los hago con Dani. Se siente muy lindo poder hacerlo posible con él, así que estoy muy feliz.

— ¿Cómo es trabajar en pareja y no mezclarlo con el vínculo personal?

— Nos llevamos muy bien trabajando juntos. Somos un muy buen grupo de trabajo. En casa tenemos dos estudios separados, entonces cada uno hace su trabajo separado y nos juntamos a grabar cuando hay que grabar. Tenemos como nuestras oficinitas. Además, también vivimos con dos amigos que nos ayudan con las tareas de producción de ideas, edición y cámara. Ellos se encargan de esas tres cosas, digamos. Entonces tenemos como nuestro pequeño grupito de trabajo, que a la vez es como una casa de amigos. Y bueno, con Dani estamos ahí como comandando todo y la verdad es que la pasamos muy bien. Si hay algo que nos encanta hacer es trabajar y trabajar juntos es algo que se nos da muy bien. Llevamos años haciéndolo.

— ¿Con qué se va a encontrar la gente en estos shows de octubre y noviembre?

— Es un show que ya hicimos el año pasado. El año pasado fue el estreno, digamos, y es un show para toda la familia en el que con Dani nos queremos casar, pero hay alguien que no quiere que nos casemos. Entonces, con nuestros amigos Limón y Mandarina tenemos que intentar que la boda se dé, a pesar de que la villana Lyna Exe quiere impedirla.

Además de su éxito en las redes, Lyna llevó su universo al mundo editorial con la saga Una familia anormal, que superó las 500.000 copias y shows que agotaron muchas funciones.

— Si ves tu recorrido, ¿qué le dirías a esa chica que se animó a grabar ese video y que hoy ve que muchos chicos enloquecen por encontrarte en la calle, por ver tus videos y demás?

— Le diría que estoy muy orgullosa del camino recorrido (se emociona).

Fotos: Diego García
Video: Cande Casares



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig