Michelle Masson atraviesa uno de los momentos más felices de su vida. Mientras disfruta del crecimiento de su carrera artística y la satisfacción que le ha dado su participación en la segunda temporada de Margarita, también vive una etapa de plenitud en el plano sentimental.
En una charla íntima con GENTE, la actriz se sinceró sobre su presente amoroso y sorprendió al revelar la particular estrategia que utilizó para intentar dejar atrás las decepciones sentimentales y encontrar una relación sana.
Todo comenzó cuando decidió hacer un ejercicio de introspección después de varias experiencias que no habían terminado de la mejor manera.
Al ser consultada sobre si era cierto que había confeccionado una lista con características para su futura pareja, respondió sin vueltas: "Sí, porque me crucé mucho garca, mucho pelotudo, mucho psicópata. Entonces dije: '¡basta!', porque también me tengo que hacer cargo de lo que elijo. Idealizo mucho y dejo pasar cosas que para mí son esenciales en un otro", sostuvo.

La reflexión llegó después de reconocer que, durante años, tendió a romantizar algunas situaciones y a minimizar aspectos que para ella eran fundamentales en una relación.
A lo largo de la conversación, la actriz se mostró convencida de que el amor siempre ocupó un lugar central en su vida y que maginó un proyecto compartido con otra persona. Lejos de tratarse de una exigencia superficial, la decisión de crear una serie de "requisitos" surgió después de -como ella misma explicó- varias experiencias que la llevaron a revisar sus propios patrones afectivos.
La teoría del hilo rojo se cumplió en la vida de Michelle Masson
Poco tiempo después de crear su famosa "lista", apareció en su vida una persona que cumplía con muchas de esas condiciones. Y no era un desconocido.
Según contó durante la entrevista, se trató de un reencuentro inesperado con alguien que había formado parte de su pasado. Con el paso de los años, ambos volvieron a cruzarse y descubrieron que estaban en un momento diferente, preparados para construir algo juntos.
Por eso, cuando habló de esta relación, lo hizo con la emoción de quien siente que las cosas llegaron en el momento indicado.

—Confesaste que sos muy Susanita. ¿Hace mucho que no estás de novia?
—No hace tanto. Soy bastante noviera la verdad, me quiero casar ayer (risas).
—¿Es verdad que hiciste una lista con cualidades para tu nueva pareja?
—Sí, porque me crucé mucho garca, mucho pelotudo, mucho psicópata. Entonces dije “basta”, porque también me tengo que hacer cargo de lo que elijo. Idealizo mucho y dejo pasar cosas que para mí son esenciales en un otro.
—¿Qué anotaste en esa lista?
—Que sea leal, compañero, divertido, que crea en Dios, que apoye mi trabajo, que sea cariñoso, resolutivo... era larga. Y tampoco puse cosas que yo no puedo ofrecer. Era tipo: “Bueno, es cariñoso, del uno al diez, ¿cuánto?”. Y después promediaba. Si daba más que yo o igual que yo, buen candidato (risas).
—Pero eso habla de que querías enamorarte.
—Obvio. Y también no tengo ganas de seguir equivocándome. Así que ahora estoy muy bien.

—¿Hay algo para blanquear?
—Puedo decir que estoy muy bien. Estoy en un muy buen momento sentimental. Me reencontré con mi amor de Bariloche, que es un chico que conocí a los 17 años, después por muchos años fuimos amigos. Él se fue a vivir afuera y ahora hace poquito nos reencontramos y fue re loco, porque de repente lo que no me pasó durante todos esos años de amistad me volvió a pasar ahora como cuando tenía 17. Todo muy romántico, muy Floricienta.
—¿Se viene presentación oficial?
—Ya no tengo ganas de exponer mis vínculos porque la gente sigue hablando de mi relación de hace tres años y es como “bueno, basta”. Aprendí que hay cosas que tengo que guardar para mí hasta que me case. Cuando me case lo conocerán.
—¿Enamorada estás?
—Estoy muy enamorada, sí (sonríe).
Fotos: Chris Beliera
