Sebastián Almada transita un presente de alta intensidad laboral entre Argentina y Uruguay. Mientras se prepara para despedir la temporada de invierno de Charlie y la fábrica de chocolate, el actor y humorista uruguayo ya tiene por delante varios proyectos entre el teatro y la pantalla chica.
En diálogo con GENTE, además de su agenda laboral, habló de su vida familiar, de cómo sus hijos descubren su pasado en VideoMatch y de los cambios que hizo después de atravesar duros episodios de salud.

Con 53 años, Sebastián mantiene un ritmo de vida intenso en Buenos Aires, atravesando las últimas funciones de Charlie y la fábrica de chocolate, el musical que protagoniza Agustín “Rada” Aristarán como Willy Wonka y que tuvo una fuerte convocatoria durante las vacaciones de invierno.
Para Almada, la experiencia fue tan exigente como gratificante. “Falta una semanita, nada más. Pero con muchas funciones porque a pesar de faltar una semana tenemos 17 funciones por delante todavía. Así que cansado, pero muy contentos. Muy felices de lo que estamos viviendo”, contó en diálogo con GENTE.
La obra, que se presenta en el Teatro Gran Rex, marcó para él un desafío particular: entrar en el universo de la comedia musical, con una puesta grande, elenco numeroso y una historia popular que atraviesa generaciones. Allí interpreta al abuelo Joe, uno de los personajes entrañables de la historia creada por Roald Dahl, y acompaña desde escena el despliegue de un espectáculo que, según describe, tiene una respuesta inmediata del público.
“Es increíble. Lo que sucede en la sala cuando aparece Rada de Willy Wonka, solamente con que aparezca, es un estadio. Se viene abajo el teatro”, aseguró y remarcó: “Después lo que sucede es 1 hora 45 minutos de una obra muy poderosa. El texto, la música, la escenografía, el vestuario, las actuaciones. Está todo dado para que sea un espectáculo tremendo”.

Pero este final de temporada con el musical no implica una pausa. Todo lo contrario. Almada ya tiene organizada una agenda que explica por qué habla de cansancio, pero también de gratitud. “Ahora termino el 2 de agosto con Charlie. Y el 7 reestreno con José María Listorti y Pachu Peña un espectáculo que se llama Tertawa”, adelantó.
La obra, que ya realizó funciones en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Estados Unidos, volverá al Paseo La Plaza durante agosto y septiembre. Luego, el trío partirá rumbo a España para una gira que se extenderá del 27 de septiembre al 15 de octubre.
El reencuentro con Listorti y Pachu Peña tiene, además, una carga afectiva para la memoria televisiva argentina. Los tres formaron parte de una generación de humoristas que quedó asociada al fenómeno de VideoMatch, el ciclo de Marcelo Tinelli que marcó una época en la pantalla chica.
La relación de Sebastián Almada con sus hijos y cómo reaccionan a su pasado en Videomatch
Durante 10 años, de 1996 a 2006, Sebastián Almada fue parte de uno de los programas de mayor audiencia en la televisión argentina: Videomatch, conducido por Marcelo Tinelli. Entre shows, sketches y otros formatos humorísticos, uno de los apodos que más presente quedó en la cultura popular es el del “Maestruli”, con su recordada canción “Gracias, gracias Marcelo”.

Ese pasado aparece frecuentemente en su vida cotidiana, pero de una manera inesperada: a través de sus hijos. Almada es papá de Lola, de 21 años, y Joaquín, de 12. Ellos no vivieron en tiempo real el auge del programa, pero lo descubren de otro modo: por videos que circulan en redes sociales y YouTube. “Es muy divertido cuando aparecen con algún video, un clip, y me dicen: ‘Mirá, papá, yo no sabía que habías hecho esto’”, relató el actor.
La escena se repite especialmente con Joaquín, que a veces vuelve del colegio con alguna referencia inesperada. “A veces viene el más chico y me dice: ‘Me dijo un compañero en el colegio que vos hacías esto. ¿Eras vos éste?’. Y se sorprenden cuando le digo que sí y le cuento cómo era todo en ese momento”, detalló sobre ese archivo digital que da lugar a largas y entretenidas charlas de familia sobre una época sin redes sociales, con la televisión como principal foco de entretenimiento de la sociedad.
La crianza, dice, siempre se fue acomodando al ritmo de una vida entre dos países. Almada nació en Montevideo, es hijo del recordado humorista Enrique “Quique” Almada y desde hace décadas mantiene un vínculo profesional y afectivo muy fuerte con Argentina. En su carrera pasó por VideoMatch, ShowMatch, ficciones como Los Roldán, Mis amigos de siempre, Educando a Nina y El host, además de proyectos teatrales y televisivos en Uruguay.

-¿Cómo equilibrás entre familia y laburo, más considerando que la mayoría de tu trabajo es en Argentina y ellos viven en Uruguay?
-Nos movemos constantemente. Somos bilaterales -dice entre risas-. Estamos en los dos países siempre. Ahora esta temporada de invierno estoy mucho acá por Charlie, pero voy y vengo todo el tiempo. Mis hijos ya están acostumbrados a que pase esto, que 'papá tiene mucho trabajo en Buenos Aires'. Ellos van y vienen conmigo, siempre que se pueda porque estudian. Y después tratamos de hacer vacaciones juntos. Se va dando el año así. Ahora por ejemplo voy a grabar una serie en Montevideo y estaremos todos juntos dos meses seguidos.
Lola, su hija mayor, está lejos de los escenarios: “Lola está en cuarto año de Facultad de Medicina. Va a pasar a quinto. Es una alumna muy aplicada. Está a full con medicina. Así que futura doctora”, dijo con orgullo.
Joaquín, en cambio, parece inclinarse por un mundo creativo, aunque no necesariamente por la actuación o el humor. “A Joaquín le gusta mucho el diseño. Yo creo que va a encarar para ese lado. Le gusta mucho diseñar indumentaria, por ejemplo, y es chico, pero dibuja muy bien. Él incluso estudió dibujo. Fue a clases de dibujo porque le gustaba. Le gusta el diseño gráfico”, detalló.
Al imaginar el futuro de sus hijos e impulsarlos en los caminos que eligieron, Almada enseguida bromea con el posible rol de Joaquín dentro de su mundo artístico: “Yo le digo: ‘Dale, así me hacés las marquesinas del teatro cuando seas un poquito más grande’”; así como a Lola, en el mundo de la Medicina, le asigna una función familiar: “A Lola le digo: ‘Dale, así me hacés las recetas cuando te recibas’”.
El cambio en la vida de Sebastián Almada tras episodios graves de salud
-No te viene mal tener una médica en la familia. Tenes un historial tremendo en varios hospitales de Buenos Aires.
-Sí, totalmente (risas)... Pero gracias a Dios hace muchos años que ya estoy excelente, que no me pasó nada más. Es gracioso porque voy a ver a algún amigo que está internado y le digo, 'pero mira qué lindo, vengo a ver a alguien, che, y no estoy yo'. Toco madera, dejame lejos de los hospitales.
Es que Almada atravesó episodios de salud que lo obligaron a frenar y a revisar hábitos. En 2013 sufrió un problema cardíaco por el que debieron colocarle cuatro stents. Años más tarde, en 2018, estuvo internado en terapia intensiva en el Hospital Alemán por una bacteria que le ingresó al organismo, pasó a la sangre y se alojó en los pulmones.

Con el tiempo, el propio Almada contó detalles de ese episodio: todo había comenzado por un grano en la cara que se infectó y derivó en una bacteria que viajó hacia la sangre y luego a los pulmones.
Hoy, al hablar con GENTE, puede ponerle humor a ese historial, pero sin minimizar lo que vivió. Aquella experiencia le dejó aprendizajes concretos. Algunos son pequeños, cotidianos, casi domésticos. “Uno va aprendiendo con los tropiezos. Yo, por ejemplo, ya no me aprieto granos en la cara”, remarcó entre risas.
Otros tienen que ver con el cuerpo y la necesidad de moverse, aunque su agenda no siempre se lo permita. “Trato de por lo menos caminar un poco, cuando estoy muy a full y no tengo tiempo para jugar al fútbol o al pádel, que me gusta. Trato de por lo menos salir a caminar. Cuando baja un poco el laburo me dedico un poco más al físico”, explicó.
Pero el cambio más profundo parece estar en otra zona: la relación con el trabajo. Almada sigue siendo un actor de agenda cargada, con giras, funciones, rodajes y escritura teatral. Sin embargo, ya no acepta todo de manera automática. “Con los años aprendí a decir que no a algunos laburos. Incluso laburos importantes. Por ejemplo, para irme de vacaciones o para pasar Navidad en otro lado”, confiesa. En los últimos años, cuenta, eligió pasar Navidad en Estados Unidos con amigos y priorizar momentos de descanso: “Es necesario también bajar un poco el ritmo laboral y disfrutar un poco más”.
Los próximos proyectos de Sebastián Almada
Antes de esa posible pausa, todavía le queda un calendario intenso. Después de Charlie y Tertawa, viajará a Uruguay para grabar la segunda temporada de Menem, la serie dirigida por Ariel Winograd, donde interpretará a Eduardo Duhalde. “Nos vamos a grabar la serie a Montevideo. Son 8 semanas en Montevideo, una en La Rioja y una en Buenos Aires. Ya me mandaron los guiones, así que estoy entusiasmado”, adelantó.
Además de actuar, también escribe. Ya hizo Corto circuito en 2025, la comedia de Pedro Alfonso, y ahora está escribiendo una nueva obra: “Estoy con un laburo tremendo y ya estoy escribiendo la nueva comedia que va a protagonizar Pedro Alfonso en Carlos Paz. Así que gracias a Dios con muchísimo trabajo. No paro, termino una cosa y arranco la otra al toque”.
En ese equilibrio entre ‘no parar’ y ‘aprender a detenerse’, Sebastián Almada parece haber encontrado una nueva manera de habitar su carrera. Sigue viajando, actuando, escribiendo y girando, pero con otra conciencia del tiempo. Sus hijos lo descubren en videos viejos, el público lo sigue asociando a una época dorada del humor televisivo y él, mientras tanto, construye un presente que no se queda en la nostalgia sino que se reinventa desde el humor.
Fotos: Gentileza Martín Ponczyk.


