Llega puntual. Saluda a cada integrante del equipo de GENTE con una sonrisa amplia, pide permiso antes de entrar al estudio y avanza con cautela mientras sostiene el traje que usará durante su producción de fotos. La escena dice mucho de Benicio Gravier (21) incluso antes de que empiece la entrevista.
Es que con su metro ochenta y cinco, el menor de los varones de Valeria Mazza y Alejandro Gravier impone una presencia inevitable: heredó el porte de modelo de su madre —ese que lo llevó a desfilar para Giorgio Armani— y una elegancia natural que se percibe tanto al caminar como frente a cámara. Pero, lejos de cualquier pose, se muestra sencillo, amable y de perfil bajo.

De hecho, él mismo lo resume durante la charla: nunca imaginó que terminaría siendo actor. Sin embargo, ese carisma que reconoce haber heredado de su padre también terminó abriéndole una puerta inesperada: llamó la atención de Cris Morena y, sin buscarlo, consiguió el casting que le cambió la vida.
Sobre esa línea, aunque Benicio visita el estudio de GENTE para hablar sobre su desembarco en la segunda temporada de Margarita, por momentos quien parece ocupar el centro de la escena es Torino Ferrari, el galán de impronta rebelde al que da vida en la ficción, que entre disparo y disparo, el personaje aparece en una mirada sostenida, una media sonrisa o un gesto desafiante frente al lente.

Sin embargo, se nota que el modelaje es lo suyo y, cuando llegan las primeras imágenes al monitor, aflora su costado más profesional. Las observa con atención, pide permiso para ausentarse apenas un minuto y vuelve al estudio con el cabello húmedo, apostando por un efecto wet hair que, según sabe por experiencia, funciona mejor frente a cámara. "Ahora sí", dice entre risas, conforme con el cambio, antes de retomar la sesión.
El detalle resume el momento que atraviesa: el modelo sigue intacto, pero hoy convive naturalmente con el actor. Dos facetas que, lejos de competir, se potencian y que Benicio aborda en esta entrevista con GENTE, donde revela cómo descubrió una vocación inesperada y los cambios rotundos a los que tuvo que adaptarse en este nuevo presente.
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—Benicio, sorprendió mucho tu incorporación en Margarita 2. Te teníamos identificado como modelo y, de repente, diste este volantazo hacia la actuación. ¿Cómo fue que llegaste a la serie?
—La verdad es que sorprendió a todos, a mí incluido. Hace ya más de un año fui a un evento en Otro Mundo, la escuela de arte de Cris Morena, y ahí una persona del equipo de Cris me sacó una foto, se la mostraron a ella y preguntó quién era. Le dijeron: "Es Benicio, el hijo de Valeria Mazza", y respondió: "Llamémoslo para un casting".

—¿Cuál fue tu reacción al recibir el llamado?
—Cuando me llegó el mensaje me sorprendió muchísimo porque no era algo que estuviera buscando ni algo con lo que me imaginara. Sí te digo que me preparé para el casting, trabajé mucho actuación y canto. Fue un desafío enorme.
—En ese momento vos estabas estudiando en la universidad.
—Sí. Estudio Negocios Digitales en la Universidad de San Andrés y sigo estudiando. El segundo cuatrimestre del año pasado tuve que poner la carrera en pausa porque estuve grabando en Uruguay, pero ahora ya retomé. Estoy en mi cuarto año.
—¿Seguís con el modelaje o lo frenaste mientras incursionas en esta nueva faceta artística?
—También sigo con el modelaje y hoy trato de balancear ambas cosas.
—Comentabas que el mundo de la actuación no era algo que se te cruzaba por la mente, ¿Cómo viviste el casting o el proceso de selección?
—Mirá, en el casting me fue bien y después entré a lo que Cris llama "el taller", que es el taller de trabajo para Margarita. Ahí conocí a todos los artistas del elenco, que es un grupo increíble, hubo mucho compañerismo. Me acompañaron muchísimo durante todo el proceso y, después de un mes y medio de trabajo en todos los aspectos, terminé quedando para hacer de Torino.

—¿Después de ese taller recién les confirman si quedaban en seleccionados o no?
—Sí. El taller coincidía con los ensayos de la segunda temporada y, al mismo tiempo, era el casting para los personajes nuevos. Todo sucedía de manera simultánea. Dejame decirte que lo que más me sorprendió fue que no había un clima de competencia. Eso me pareció muy bueno, porque yo que llegaba para interpretar uno de los personajes nuevos y que veía a otros chicos que estaban haciendo casting para los mismos papeles, uno piensa que puede haber rivalidad, pero fue todo lo contrario: muchísimo compañerismo, trabajo en equipo y siempre poniendo el proyecto por delante.
—Me imagino que termina el taller y si quedabas arrancabas con las grabaciones o tuviste un tiempo más de preparación por tu cuenta.
—No, fue todo rapidísimo. Cuando Cris me dijo que había quedado, esa misma semana ya estaba grabando en Uruguay.
—Decías que no era algo que estuvieras buscando. Pero, ¿alguna vez te imaginaste trabajando como actor o dentro del mundo del espectáculo?
—Yo creo que siempre estuvo un poco ahí. La verdad es que me llegó de una manera inesperada, pero hoy no veo mi vida sin esto. Como que después de un año de estar muy metido en este mundo, siento que lo único que quiero hacer es esto.
—Nació un actor en la familia (risas).
—Claro. Nació un actor en la familia, además de la pequeña de Taína, que ella también arrancó este camino mucho antes.

—No te ves haciendo otra cosa, pero vas a seguir con tus otras actividades...
—Sí. Hoy sigo con el modelaje y con la carrera universitaria, pero tengo muy claro que quiero trabajar de esto y seguir creciendo como actor.
—¿Cómo se lo contaste a tu familia? ¿Quién se enteró primero y cómo reaccionaron?
—Cuando me enteré, lo primero que hice fue contárselo a mis papás. Se volvieron locos. Mi mamá no lo podía creer. Y después lo contamos durante una comida familiar a todos. Mis hermanos me cargaban un poco porque yo no tenía experiencia y me decían: "Mirá si Cris te va a elegir a vos". Y, en parte, un poco de razón tenían, porque es verdad que si vos elegís a alguien sin experiencia previa es un riesgo. Por eso sentía que tenía que entrenar muchísimo en actuación, canto y baile para demostrarle a Cris que podía estar a la altura y que eligió bien.
—Porque antes prácticamente no tenías experiencia artística.
—No. Mi experiencia previa consistía en algunos musicales del colegio, el famoso cantar en la ducha y no mucho más. Te lo cuento con total apertura porque en este año crecí muchísimo, y hoy estoy haciendo algo que realmente me encanta. Siento que Cris despertó algo en mí que no sabía que tenía.
—Dejás a la vista a la importancia de prepararse, y es algo con lo que Taína también profesa. Nos comentaba sobre sus horarios llenos de tallares o clases además del colegio. ¿Cómo es en tu caso?, ¿Cuánto cambió tu rutina?
—Bueno, de lunes a viernes tengo los horarios de la facultad, que van variando. Después entreno todos los días: gimnasio y todo, porque sigo apuntando para el modelaje y también porque me hace sentir bien. Y ahora lo que te podría decir que sumé son las clases de canto, actuación y baile.

—Para trabajar con Cris hay que ser un artista integral.
—Sí, con Cris es 360, hay que hacer de todo.
—Debutas como actor en nada más y nada menos que con Margarita 2, el nuevo fenómeno juvenil. ¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa y la exposición?
—Yo creo que con el tema de la exposición supongo que irá creciendo de a poco. Pero en lo personal siento que lo estoy disfrutando mucho. Lo vivo también desde el lugar del espectador, con ganas de que salga todo bien y disfrutando el proceso, porque nunca sabés cuánto puede durar una oportunidad así. Además, estoy muy contento de formar parte de un proyecto que es un éxito. Porque la primera temporada la rompieron toda, no solo por Cris, sino todo el elenco. Son artistas increíbles y uno quiere estar a esa altura.
—Tu incorporación a la serie fue realmente toda una sorpresa, nunca se filtró nada, o al menos nada que haya trascendido. ¿Hubo algún tipo de pedido al respecto?
—Sí, todo fue un secreto. Con los chicos que nos sumábamos a la nueva temporada teníamos una complicidad muy especial porque estábamos en Uruguay grabando y pero al mismo tiempo no podíamos decir absolutamente nada. Porque a la mínima historia toda la gente que ve Margarita empezaba a sospechar o sacar sus conclusiones de los personajes nuevos. Por ese lado, nos cuidamos mucho. Además, estar grabando en Uruguay hacía que uno estuviera completamente enfocado en el trabajo. Fueron cuatro meses con la cabeza puesta en las grabaciones y en lo actoral.
—¿Pero con tu familia si tenías contacto y les ibas contando cómo estabas llevándolo?
—Mi familia y mis amigos sí lo sabían porque, en algún momento, tenía que explicarles que me iba cuatro meses a Uruguay. Y después, sí vivieron todo el proceso conmigo: los días buenos, los malos...

—¿Qué se siente ver tu trabajo en pantalla?
—Ahora me siento mucho más libre porque durante mucho tiempo no podía contar nada. Y hoy, además de poder hablarlo, ver que ya están los capítulos disponibles en HBO Max, es como que todavía me cuesta creerlo.
—Después de terminar las grabaciones volviste enseguida al modelaje. Tuviste los desfiles de Armani. ¿Cómo fue ese regreso?
—Sí. Después de terminar de grabar tuve los dos desfiles. Finalicé las grabaciones en septiembre y enseguida participé del desfile de Giorgio Armani. Después, a principios de este año, estuve en el de Emporio Armani.
—Contame sobre esa faceta como modelo. ¿Va a seguir ocupando un lugar importante en tu carrera?
—Sí, va a seguir. Quiero seguir haciéndolo. Con mi agencia estamos armando el calendario de las próximas temporadas y viendo las posibles fechas para compatibilizarlo con el calendario de Cris. Al final se trata de encontrar un equilibrio. Y ojalá pueda volver a Europa para seguir haciendo castings y seguir trabajando allá. Porque en el modelaje siempre hay que pasar por castings para cada desfile. Lo ideal es hacer muchísimos porque siempre hay más "no" que "sí". Pero bueno, es como medio un proyecto de acá a cinco años de seguir estando. Hoy tuve la posibilidad de estar en dos desfiles de Armani y, el día de mañana, me encantaría desfilar para Gucci o Prada e ir a la Semana de la Moda de París. Ese también es otro sueño que tengo.
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—En entrevistas previas, tus hermanos Tiziano y Taína coincidieron en la fuerte unión familiar que tienen. ¿Cómo describirías vos ese vínculo?
—Somos muy cercanos. Apreciamos muchísimo los momentos en los que estamos los seis juntos porque hoy mi hermano mayor vive en Madrid, mis papás que viajan mucho por trabajo y Tiziano que también está constantemente viajando por el esquí. Entonces, cuando logramos reunirnos los seis, son momentos únicos. No pasa muchas veces durante el año, así que tratamos de disfrutarlos al máximo. Creo que eso es lo que nos mantiene tan unidos.
—¿Qué sentís que heredaste de tu papá?
—(Se ríe pícaramente, y piensa) De mi papá, creo que heredé un poco esto de la personalidad. Tiene una facilidad enorme para relacionarse con la gente. Llega a un lugar, saluda a diez personas, conversa con todas y, si aparece alguien que no conoce, termina hablando igual. Creo que eso nos lo transmitió mucho a los varones. Tenemos bastante labia.
—En una entrevista Tiziano nos afirmó que sacó la labia de tu papá.
—Sí (se ríe), Tizi hasta más que yo te diría. Él es muy parecido a mi papá. Yo también tengo esa parte, pero soy un poco menos.

—¿Y de tu mamá?
—Y de mi mamá comparto mucho el modelaje. Hoy es un tema del que hablamos mucho. Nunca imaginé que iba a tener conversaciones con ella sobre qué nos pareció el último desfile de Prada o sobre tendencias. Es algo nuevo y me divierte mucho. Después también compartimos una cuestión del orden, pero no del orden de la ropa tirada, sino de la puntualidad. En realidad somos todos bastante impuntuales, pero con mamá somos los que más nos estresamos por ser impuntuales. Por ahí a veces tenemos que salir todos a un lugar a las ocho, y son las ocho y media y ni salimos de casa y estamos los dos como locos agarrando a todos de sus cuartos, diciendo: "¡Vamos, que llegamos tarde!".
—¿Y cómo te acompaña Valeria en este camino dentro del modelaje?
—Me apoya mucho. En realidad, muchas veces soy yo el que la llama para pedirle consejos. Ella siempre nos deja hacer nuestro propio camino, pero está cuando la necesitamos. Hay algo que me repite todo el tiempo: que lo más importante es llegar a un lugar con confianza. Si tenés que caminar diez pasos, caminá esos diez pasos como si fueras a romper el piso. Siempre me habla de la importancia de la autoestima, de confiar en uno mismo, de llegar e imponer presencia. Creo que ese es el mayor aporte que me hace.
—Con Taína también empezaron a compartir este mundo artístico. ¿Cómo cambió el vínculo entre ustedes?
—Hoy compartimos muchísimo más. Nosotros somos los dos más chicos de la familia y, cuando éramos chicos, ya hacíamos muchas cosas juntos. Pero ahora el arte nos unió todavía más, nos dio más de qué hablar. De hecho, ella me ayudó muchísimo desde el primer momento. Cuando me llegó el casting, empecé a trabajar con profesores de actuación y de canto de ella, que me recomendó. Después también me contaba la historia de Margarita. Porque yo la había visto pero no completa, así que le pedía que me contara la historia y me ayudara a entender mejor el universo de la serie. Después, cuando entré al taller, empecé a ver todos los capítulos y terminé de conocer bien la historia.
—Hoy comparten esa pasión.
—Totalmente, hoy compartimos mucho ese amor por el teatro y la comedia. Y me encantaría verla arriba de un escenario cumpliendo todos los objetivos que tiene.
Fotos y filmmaker: Martina Cretella

