En el corazón de La Isla, el sector más aristocrático de Recoleta, las murallas del Palacio Madero - Unzué resguardan mucho más que la residencia diplomática británica. Tras sus imponentes puertas y sus jardines de diseño francés, se oculta un refugio de camaradería y misterio al que solo unos pocos privilegiados tienen acceso. Se trata de "The Hand of God" (THOG), un pub que no figura en ninguna guía turística de Buenos Aires, ya que su exclusividad es absoluta: es un espacio de encuentro reservado únicamente para los empleados de la embajada y sus allegados más cercanos.
Para llegar a este rincón londinense en plena Ciudad de Buenos Aires, es necesario atravesar el edificio principal, salir a un frondoso jardín y ascender por una discreta escalera metálica. La entrada está señalizada de una manera que resulta, para muchos, una declaración de principios y humor diplomático: un cartel con la leyenda "La mano de Dios" (traducida al español), decorado con el clásico fileteado porteño, cuelga frente a la puerta.


Este pub no es un negocio abierto al público, sino lo que ellos definen como un "club de empleados" ambientado para recrear la calidez de los tradicionales locales británicos. Aunque fue fundado por un grupo de diplomáticos en 1991, fue recién en 2006 —veinte años después del icónico gol de Diego Maradona a Inglaterra en el Mundial de México— que recibió su provocativo y conciliador nombre.
La mística del encuentro y la jerarquía olvidada

La exclusividad de THOG no radica solo en la imposibilidad de reservar una mesa desde el exterior, sino en el ambiente que se respira una vez que se cruza el umbral. Existe un código de honor que todos los asistentes respetan a rajatabla: las jerarquías profesionales se quedan en la puerta. En este espacio, es común ver a los embajadores y sus familias compartiendo una charla con el personal de mantenimiento o administrativos, todos tratados con el mismo cariño y respeto.

La decoración es un tributo a la historia compartida y a la cultura popular. En una de las paredes, el nombre del pub aparece pintado sobre una clásica señal de subte londinense, esa que en Instagram es tan viral. La temática maradoniana domina el ambiente con tapas de diarios de 1986 y una pieza documental única: la fotografía de Alejandro Ojeda Carbajal, la única imagen que logró capturar el momento exacto en que Maradona toca el balón con su puño.

También hay espacio para la historia reciente, con una tapa de The Sun que celebra la consagración de Lionel Messi en Qatar 2022 y una ilustración de Augusto Costhanzo titulada "Gol a los ingleses".
El pub cobra vida propia los jueves, cuando dos veces al mes se organiza un after office que sirve de escenario para que los empleados desplieguen sus talentos ocultos. Desde sesiones de DJ hasta noches de stand-up, el espacio se transforma en un centro cultural privado.


Además, el lugar es sede de trivias, almuerzos compartidos y el visionado de partidos de fútbol, todo bajo la atenta mirada de una de sus piezas más valiosas: una camiseta de la selección argentina autografiada por Messi, donada por la ex embajadora Kirsty Hayes.
El Palacio Madero - Unzué, un tesoro eduardiano en la historia argentina

La majestuosidad de este pub secreto es indisociable de la historia del edificio que lo alberga. El Palacio Madero - Unzué, ubicado en el cruce de las calles Newton y General Gelly y Obes, es considerado por muchos como la embajada-residencia más lujosa que el Reino Unido posee en todo el mundo.
Su construcción, de un marcado estilo eduardiano y con fachadas revestidas originalmente en símil piedra, se llevó a cabo entre 1914 y 1917. La obra fue encargada a los arquitectos ingleses Walter Bassett-Smith y Bertie Collcutt por Carlos María Madero Ramos Mejía y su esposa, Sara Unzué, quienes habitaron la residencia junto a sus hijos hasta mediados de la década del 40. La historia familiar de los Madero tiene raíces profundas en la cultura anglosajona, ya que Carlos María era nieto de Francisco Ramos Mejía Ross, descendiente directo del primer inmigrante escocés en Buenos Aires, William Ross.

En 1945, el Gobierno del Reino Unido adquirió la propiedad para que funcionara como su sede diplomática, anexando además la antigua Quinta de Hale Pearson. Este anexo permitió al palacio contar con un parque excepcional, poblado de especies centenarias como tipas y palos borrachos, que hoy sirven de marco natural para el acceso al pub. Hay que decir que es una de las sedes diplomáticas más imponentes de Argentina.


El interior del palacio es un verdadero museo. Alberga piezas seleccionadas de museos londinenses, incluyendo elementos del prestigioso Victoria and Albert Museum. Entre sus tesoros se destaca también un arcón de viaje que perteneció a Woodbine Parish, el primer representante británico ante las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Hoy, mientras el Palacio Madero - Unzué sigue siendo un símbolo de la arquitectura Beaux Arts en Buenos Aires y un punto clave de la diplomacia internacional, su pub oculto permanece como ese rincón íntimo donde argentinos y británicos, lejos de los protocolos oficiales, brindan por la historia que los une.
Video: @whiskyclublp