El error de revolver el ramen: por qué arruina el plato y los secretos para comerlo como en Japón – Revista GENTE
 

El error de revolver el ramen: por qué arruina el plato y los secretos para comerlo como en Japón

Alejandro Osuna, el creador de uno de los primeros noodle bars porteños, comparte la guía definitiva para sumergirse en los fideos y el caldo sin chocar culturas.
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El ramen se convirtió en uno de los grandes caprichos de los foodies argentinos. Sin embargo, detrás del furor por salir a comer este clásico japonés, suele esconderse un choque cultural que nos llena de preguntas existenciales frente al bowl: ¿Queda mal si dejo parte del caldo? ¿Es de mala educación hacer ruido al tratar de sorber los fideos? ¿Hay que esperar a que baje un poco la temperatura o se come bien humeante apenas llega a la mesa?

Para resolver estos dilemas gastronómicos, Alejandro Osuna, el fundador de Fukuro Noodle Bar -el icónico restó palermitano que este fin de semana celebró sus 13 años-, escribió una columna para GENTE revelando los verdaderos códigos asiáticos y occidentales para disfrutar de este plato de culto sin pasar vergüenza en el intento.

Tras 13 años y más de 400.000 platos servidos, Alejandro Osuna es el gran referente de esta cultura gastronómica en Buenos Aires.

¿Existe una forma correcta de comer ramen?

El ramen es mucho más que un plato de fideos con caldo. También tiene sus propios códigos y una manera particular de disfrutarse. En Japón, comer ramen es una experiencia cotidiana, informal y directa; en Occidente, esa tradición se encuentra con otras costumbres en la mesa y da lugar a una adaptación natural.

Para nosotros, parte de acercar el ramen al público argentino también implica compartir la cultura que existe detrás del plato, para que quienes se acercan a un bowl no solo conozcan sus sabores, sino también la manera en que tradicionalmente se disfruta en su país de origen.

Primero: comerlo bien caliente

Una de las características fundamentales del ramen es que llega a la mesa muy caliente y está pensado para disfrutarse así. Por eso, en Japón no es extraño comenzar a comer apenas llega el bowl, sin esperar demasiado.

Un auténtico bowl de ramen se compone de diferentes texturas e ingredientes cuidadosamente dispuestos.

La temperatura también es clave para la textura de los fideos: cuanto más tiempo permanecen en el caldo, más continúan cocinándose y ablandándose. Por eso, el ramen invita a comerlo de manera dinámica, disfrutando la pasta mientras mantiene su punto ideal.

¿Y qué pasa con los sorbos?

Acá aparece una de las diferencias culturales más llamativas. En Japón, sorber los fideos es completamente natural y no se considera una falta de educación. El sonido incluso es parte de la experiencia: permite tomar los fideos rápidamente y, al mismo tiempo, incorporar aire junto con ellos, ayudando a percibir mejor sus aromas y sabores.

En buena parte de Occidente, en cambio, sorber ruidosamente puede estar asociado a malos modales. Por eso, aunque cada vez más personas adoptan la costumbre japonesa, no es necesario forzarla. La idea es disfrutar de una manera que resulte cómoda para cada comensal.

La costumbre asiática de sorber la pasta permite incorporar aire, potenciar los aromas del caldo y disfrutar los fideos en su temperatura justa.

Los palitos y la cuchara son parte de la experiencia

En Japón, los palitos son la herramienta habitual para tomar los fideos y los diferentes ingredientes del bowl. Una técnica sencilla consiste en levantar una porción moderada de fideos, llevarlos a la boca y comerlos mientras todavía están unidos al caldo.

Además, vale aclarar que la cuchara también tiene un papel importante, especialmente para probar el caldo y acompañar algunos ingredientes, pero no es necesario beber todo el caldo directamente del bowl: aunque hacerlo es perfectamente posible y común en Japón, cada persona puede decidir cuánto quiere tomar.

¿Hay que mezclar todo?

No necesariamente. Un buen ramen está construido en capas. El tare, el aceite, el caldo, los fideos y los toppings están pensados para encontrarse en cada bocado, pero no hace falta revolver el bowl como si fuera una sopa. De hecho, una buena manera de comenzar es probar primero un poco del caldo y luego combinar progresivamente los fideos y los toppings, descubriendo cómo van cambiando los sabores.

Un solo bowl de ramen puede ofrecer sabores tan deliciosos como los de un caldo a base de mariscos y pescado, acompañado por calamares, mejillones, hinojo, pickles y hojuelas de boniato.

El ramen también se come con todos los sentidos

La experiencia no es solamente gustativa. El aroma del caldo y del aceite saborizado, la temperatura, la textura de los fideos y el contraste entre los diferentes toppings forman parte del plato.

Por eso, comer ramen requiere cierta interacción: levantar los fideos, combinarlos con un poco de caldo, probar un topping y volver a los fideos. No existe necesariamente una secuencia única o “correcta”.

Japón y Occidente: dos maneras de disfrutarlo

En Japón, el ramen está profundamente asociado a una comida cotidiana, rápida e informal. Es habitual encontrar restaurantes especializados donde los comensales llegan, comen y continúan con su día. Mientras que en Occidente el ramen se incorporó a una cultura gastronómica diferente. Muchas veces se disfruta con más tiempo, en un contexto social y acompañado de una experiencia de restaurante más prolongada. La adaptación no significa perder la tradición. Al contrario: conocer la manera japonesa de comer ramen permite entender mejor el plato, mientras que cada cultura puede incorporarlo a sus propios hábitos.

Entonces, ¿cuál es la forma correcta?

La primera regla es no tener miedo de comerlo.

Así se ve uno de los humeantes platos de ramen de Fukuro Noodle Bar.

Usar palitos, tomar los fideos junto con el caldo, probar los diferentes ingredientes y, si resulta natural, sorberlos son parte de la experiencia japonesa. Pero tampoco hay que convertir esas costumbres en reglas rígidas.

Desde Fukuro Noodle Bar, la invitación es justamente a conocer estos códigos y animarse a vivir el plato de una manera más cercana a su origen. Porque, al final, un buen ramen no debería hacer sentir al comensal que está rindiendo un examen de etiqueta. Debería invitarlo a acercarse al bowl, tomar los fideos y disfrutar.

Agradecemos a Consuelo Bianchi de Majo Loss PR


 
 

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