En estos días de frío donde el cuerpo pide platos de olla y sabores reconfortantes, pocas cosas resultan tan placenteras como llevar a la mesa un pan caliente y recién hecho que sorprenda a todos. Si a esa premisa le sumamos una costra dorada y muchísimo queso fundido, el éxito está asegurado.
Esta irresistible creación es uno de los grandes atractivos de Asadero, un atractivo restaurante ubicado en el corazón de Chacarita que propone una mirada contemporánea sobre la cocina de fuegos.

El espacio funciona en una hermosa casona restaurada de principios del siglo XX, donde la arquitectura y el paisajismo invitan al disfrute absoluto. La experiencia visual es tan rica como la gastronómica: cuenta con un imponente jardín exterior, una cocina abierta en el centro del salón principal y un patio revestido con pisos de ladrillos que fueron traídos especialmente desde Mendoza por su textura y su color particular.

Y el artífice de los fuegos en este entorno de película es Juan Pedro Rastellino. Se trata de un chef que cuenta con más de veinte años de trayectoria y que supo forjarse en la altísima cocina europea, pasando por restaurantes franceses galardonados con tres estrellas Michelin. Sin embargo, para este proyecto, su búsqueda es mucho más terrenal. "Antes del fuego está el producto y es la mismísima naturaleza la que nos guía", resume el cocinero, quien para garantizar la frescura de sus platos se nutre directamente de una huerta agroecológica propia ubicada en Saavedra.

Fiel a ese respeto por la tierra y la identidad de nuestros sabores, a la hora de diseñar este pan chato -que sale de la cocina coronado con granada, un huevo pastoril y hojas frescas cultivadas en su propia huerta-, el chef miró directamente hacia nuestras raíces regionales.
Según le detalló a GENTE, la inspiración nace del mbeyú, una preparación típica del nordeste argentino y de la cocina guaraní que tradicionalmente se hace con queso fresco. Buscando su propia impronta, Rastellino decidió reversionarlo utilizando una provoleta de Tandil y subiendo considerablemente la cantidad de queso respecto a la receta original. Además, aclaró que "si bien es un pan chato, no lo comemos como un pan sino como una entrada, y lo hacemos cocinándolo directamente a la chapa para que quede bien crocante".
Sentarse en la casona a disfrutar de este plato rodeado de ese entorno de diseño es un planazo, pero la buena noticia es que el chef decidió compartir su gran secreto con GENTE para que puedas replicar esta misma magia y sorprender a todos en tu propia casa.
Receta exclusiva: Pan chato a la chapa de provoleta y mandioca
Animate a encender los fuegos en casa y replicar esta delicia. Las cantidades a continuación rinden para 10 unidades.
Ingredientes para la masa:
- Fécula de mandioca: 1000 gr
- Provoleta: 600 gr
- Manteca: 250 gr
- Leche: 440 gr
- Sal, pimienta y nuez moscada: A gusto
Para el armado y acompañamiento:
- Huevos: 10 unidades
- Hojas verdes: 400 gr
- Granada: 1 unidad
- Aceite de girasol y aceite de oliva
- Vinagreta (limón, miel y mostaza)

El paso a paso de la preparación
- La base: Rallar la provoleta utilizando un rallador grueso. En un bowl amplio, colocar el queso rallado junto con la fécula de mandioca, los condimentos secos (sal, pimienta, nuez moscada), la manteca previamente derretida y la leche.
- El secreto de la textura: Unir todos los ingredientes pero sin amasar; la preparación debe quedar con una textura arenosa.
- A la chapa: Calentar una plancha o chapa con un poco de aceite de girasol. Colocar la masa, dorar y dar vuelta para cocinar de ambos lados hasta obtener 10 panes chatos y crujientes. Reservar.
- Los complementos: Abrir la granada y desgranarla con cuidado. En paralelo, cocinar los huevos a la plancha utilizando aceite de oliva.
- El emplatado perfecto: Servir el pan chato bien caliente como base. Coronar con un huevo a la plancha, una ensalada fresca de hojas verdes y hierbas, y esparcir los granos de granada por encima.
- El toque final: Condimentar la ensalada con una vinagreta rápida de limón, miel y mostaza.
Tip de experto: Para elevar aún más el plato, es ideal acompañar este pan de mandioca con alguna mermelada o chutney... ¡le da un contraste agridulce inigualable!
Agradecemos a Anabella Mutto Vázquez de LENEK


