La torta matera de manzana es uno de esos clásicos que siempre vale la pena tener a mano. Se prepara con ingredientes simples, no requiere técnicas complicadas y tiene ese aroma a manzana y canela que transforma cualquier merienda.
El secreto está en combinar una masa húmeda y esponjosa con manzanas cortadas bien finitas. Durante la cocción, la fruta libera sus jugos y aporta humedad, mientras que el azúcar de la superficie forma una capa ligeramente crocante y caramelizada.
Además, es una receta muy práctica porque no necesita relleno ni decoración. Sale del horno lista para servir y funciona tanto tibia como fría. Con mate, café o té, es una alternativa casera y rendidora para resolver algo dulce sin pasar horas en la cocina.
Ingredientes
- 2 manzanas grandes
- 2 huevos
- 150 g de azúcar
- 100 ml de aceite neutro
- 120 ml de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 220 g de harina leudante
- 1 cucharadita de canela
- 2 cucharadas de azúcar extra
- 1 cucharada de manteca
- Azúcar impalpable, opcional
Paso a paso
- Precalentar el horno a 180 °C y enmantecar y enharinar un molde de aproximadamente 22 cm.
- Pelar las manzanas, retirar el centro y cortarlas en láminas finas. Reservar.
- En un bowl, batir los huevos con el azúcar durante unos minutos, hasta obtener una preparación más clara y aireada.
- Incorporar el aceite, la leche y la esencia de vainilla. Mezclar hasta integrar.
- Agregar la harina leudante de a poco y mezclar suavemente, sin batir de más, hasta conseguir una masa homogénea.
- Volcar la preparación en el molde y distribuir las láminas de manzana sobre toda la superficie, superponiéndolas ligeramente.
- Mezclar las dos cucharadas de azúcar con la canela y espolvorear sobre las manzanas. Distribuir pequeños trocitos de manteca por encima.
- Llevar al horno durante 35 a 45 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio.
- Dejar entibiar antes de desmoldar. Si se desea, terminar con un poco de azúcar impalpable.
Tips para que quede perfecta
No cortar las manzanas demasiado gruesas: las láminas finas se cocinan al mismo tiempo que la masa y quedan mucho más tiernas.
Para conseguir una superficie más caramelizada, se puede reemplazar el azúcar común de la cobertura por azúcar rubia.
Si se busca una torta todavía más húmeda, se puede incorporar media manzana cortada en cubitos pequeños dentro de la masa y reservar el resto para decorar la superficie.
También se pueden sumar nueces picadas, almendras o pasas de uva. Y para servirla como postre, queda muy bien tibia acompañada por una bocha de helado de crema.
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