Hay figuras que trascienden el espectáculo y terminan convirtiéndose en símbolos de una época, de una lucha y de una manera de entender la vida. Moria Casán es una de ellas. Su vínculo con la comunidad LGBTQ+ no nació de una estrategia ni de una declaración de ocasión: se construyó a lo largo de una vida en la que desafió mandatos, rompió moldes y defendió, muchas veces desde la provocación, el derecho a ser uno mismo. En una sociedad que durante décadas señaló, excluyó y condenó a quienes se apartaban de lo establecido, ella hizo de su propia libertad una bandera.
“Cuando me dicen que soy un ícono gay, siento que me lo merezco porque me construí de la libertad de ser yo. Yo me transgredí a mí misma porque yo estaba segura que quería hacer lo que yo quería hacer. Y eso es una lucha, no porque tuviera un mal hogar o padres que no fueran buenos, sino porque la lucha era contra la manada, contra lo impuesto. Fue una lucha hermosa. Eso es lo que más me gustó: ser libre. Y eso te crea una vida hermosa con una edad hermosa y una salud hermosa”, le confiesa a GENTE en el marco de una tapa en la que la acompañan los hombres de su vida.

Su historia representa algo que para muchas personas de la comunidad fue —y sigue siendo— una conquista: la posibilidad de vivir sin pedir permiso, de no esconderse y de no negociar la propia identidad para encajar en las expectativas ajenas. Su autenticidad, su irreverencia y su manera de plantarse frente a la mirada de los demás la convirtieron en una referencia para distintas generaciones.
Este domingo, un día después de una nueva Marcha del Orgullo, GENTE la presenta en una producción especial realizada durante la fiesta +GENTE, el encuentro que organiza la revista para celebrar a la comunidad y sus distintas expresiones. De esta forma, Moria está acompañada por tres hombres fundamentales en su presente: su nieto Dante Della Paolera; Galo Sotto, su histórico colaborador de confianza desde hace dos décadas, y Javier van de Couter, el director de la serie sobre su vida que llegó a Netflix en agosto de este año.
La celebración coincidió con una semana especialmente difícil para la comunidad: el ataque a mujeres trans en los bosques de Palermo generó conmoción y volvió a poner sobre la mesa la violencia que todavía padecen quienes desafían las normas impuestas por una sociedad que muchas veces dice haber avanzado, pero que continúa reproduciendo prejuicios. Moria no esquiva el tema. Desde su lugar, vuelve a reivindicar la libertad, la aceptación y la empatía como valores fundamentales.

“Inclusión es libertad, aceptación, respeto y aceptarte a vos mismo para incluirte dentro de la diversidad”, define. Y cuando se le preguntan por su lugar como referente de la comunidad, responde con una convicción que atraviesa toda su historia: “Lo que pasó es muy doloroso. Es La naranja mecánica, la película de Stanley Kubrick".
"Que pase aldo así en esta época me pareció muy lamentable y inesperadísimo, porque no se podía creer que fueran a pegar de esa manera gozándolo. Unos enfermitos en una sociedad enferma. Esto es esto es el resultado de la catalización de algo. No puede ser que vayan a semejarse con semejante violencia a casar. Me pareció un horror y muy triste. Hay que seguir para adelante, no hay que dejarse vencer. Hay que resistir. Un acto de resistencia es ser hoy en día ser ni queer, ni homosexual ni transexual, ni pansexual, ni bisexual. Extraño no es ser manada y tener la cabeza abierta es un acto de resistencia y es un acto revolucionario”.
Su reflexión no se limita a lo sucedido en los bosques de Palermo. También encuentra en el presente una contradicción que la interpela: mientras las identidades y las formas de vivir se hacen cada vez más visibles, persisten discursos y comportamientos que parecen querer devolver a la sociedad a un pasado de intolerancia. Y, como paradoja de la vida, en su espectáculo Cuestión de género, esa preocupación también está presente.

“Yo tengo en la obra un fragmento de la letra que dice ‘¿estamos en 2026 o en 1926? Los siglos pasan, el mundo cambia y las mentes cada vez más abajo’. Entonces, lo que hay que tratar es de tener compasión, empatía con los demás y aceptar. Yo siempre, sin darme cuenta, luché por la aceptación. No la mía porque yo me acepté a mí misma”, manifiesta.
“La gente que no tiene posibilidad de la aceptación a sí mismo, que está en otro cuerpo, o que siente que su voz no corresponde a lo que tendrían que ser para el sexo que son, empiezan a sufrir discriminación dentro de su propia familia. Entonces, eso una sensibilidad diferente. Yo les digo que siempre crean en ser ustedes mismos, que no hay nada más sagrado en la vida que ser lo que uno quiere ser”, agrega.

En ese sentido, cuenta una experiencia reciente que la conmovió y que, de alguna manera, le permitió dimensionar el impacto que puede tener su mensaje en la vida de otras personas. Una historia familiar, atravesada por la transición de un joven y por el acompañamiento de sus padres, que encontró en su obra un punto de encuentro.
“A la obra acaba de venir un amigo de un colaborador que transicionó de chica a chico: sus padres me vinieron a ver y el padre me esperaba la salida llorando con su hijo que estaba acompañado de su novia. Ese chico dice que su vida cambió desde que sus padres vinieron a verme en Cuestión de género. Es tremendo”, relata.

Detrás de "La One", de la mujer que convirtió la transgresión en una marca personal y que durante décadas desafió las convenciones del espectáculo argentino, hay una convicción que se mantiene intacta: la libertad individual no debería ser motivo de condena, sino un derecho. Y quizás sea precisamente esa manera de vivir y de expresarse la que explica por qué Moria ocupa un lugar tan especial para la comunidad.
"Los hombres de mi vida"
Tres hombres que representan distintos aspectos de su vida: la familia, la complicidad cotidiana y el universo artístico. Ella misma se encarga de definir el lugar que ocupa cada uno, con el humor y la espontaneidad que la caracterizan.
“Dante es el hombre hombre de nuestra vida porque somos todas mujeres... Dante Della Paolera... ¡Nuestro hombre! Después está Galo, que es mi riñón y mi extensión. Y también Javier que fue mi director de la serie. Así que me parece que tener esta foto también me representa porque yo generalmente siempre estuve rodeada de hombres que tienen otra sensibilidad y otro registre. Así me formé, así estuve con ellos siempre. Soy feliz y eso es lo que es mi vida ahora: plena y hermosa”, dice la conductora de eltrece a GENTE.

El primero en tomar la palabra es Dante Della Paolera, su nieto, que disfruta del mundo del espectáculo y de la exposición pública mucho más que su propia madre. Con una personalidad descontracturada y una mirada generacional sobre la diversidad, no duda en expresar su postura frente a la libertad de cada persona para vivir como quiera.
"Es todo tan gay. Me encanta. A mí me parece que cualquier persona debería hacer lo que quiera. Ya sea si nació en un cuerpo que siente que es incorrecto, si le gusta una mujer o si le gusta un hombre. Que todo el mundo se sienta como quiera y se vea como quiera”, afirma al plantar postura.
Dante también se toma con humor su pertenencia a una familia vinculada históricamente al medio artístico. Lejos de renegar de ese universo, reconoce que le resulta atractivo y que tiene sus propios planes para construir una carrera: “A mí me re gusta todo esto. A mi mamá no, pero a mí sí".
“Yo soy cuarta generación de nepo baby... ¡qué independencia, ¿no?! A mí me divierte todo lo que tiene que ver con el medio, me parece entretenido, y mi mamá lo detesta". Si me lo preguntás a mí, Dante Della Paolera Castiglione, me gusta”, dice entre risas mientras Galo lo mira con complicidad.
Su primera meta es convertirse en modelo, aunque sorprnede al contar que ya tiene pensado qué hará más adelante para mantenerse cerca de las cámaras. Todo un plan maestro: “Quiero aprender a modelar y ser modelo. Mi idea es hacer eso y cuando llegue a los 40 años o por ahí, que ya uno entra en la decadencia, voy a demostrar que no voy a decaer jamás y me voy a conseguir un programa de televisión. Voy a ser periodista, pero algo voy a hacer para mantenerme el medio”.
Cuando habla de su abuela, la admiración aparece de manera natural. Encuentra en ella características que reconoce también como propias y destaca, sobre todo, su autenticidad. “De ella admiro un montón de cosas. Admiro que que es auténtica, real, dice lo que piensa y es parecida a mí. ¿O yo soy parecido a ella? Sí, yo soy muy parecido a ella. Y de mi mamá también admiro muchas cosas. La quiero una banda, me parece que actúa re bien, la requiero y es hermosa. No por nada tiene tantos premios”, valora.
“A ella no le gusta esto. No le gusta la fama, ni ser mediática. A mí hermana tampoco. Ahí se equilibra todo. Yo me voy todos los fines de semana a la casa de mi abuela porque la paso bomba. El plan es ir a comer. Aparte cuando con ella como rico porque hace cange en todos lados. Entonces tenemos tenemos gratis, tenemos carne, sushi, de todo”.
Si Dante representa el vínculo familiar y la complicidad entre generaciones, Galo Sotto es quien conoce a Moria desde la convivencia diaria. Hace veinte años que está a su lado y su relación trascendió hace tiempo cualquier definición laboral. Él mismo reconoce que, antes de conocerla de cerca, también sentía el magnetismo que provoca la diva en quienes la observan desde afuera.
“Estar cerca de Moria, siendo un ícono, es impresionante. Al principio como que la fui descubriendo desde ese lugar. Yo empecé muy de muy chico a estar con ella. No estaba en metido en el palo y entonces cuando la empecé a conocer fue impresionante. Cuando era más chico me generaba algo como le pasa a todos de verla y sentir su magnetismo... es hipnótica”, es lo primero que le sale decir apra definirla.
“Cuando me propusieron, luego de tantos años con ella, que sea parte de la serie fue una alegría y un orgullo. Yo convivo con ella hace 20 años y todo el mundo conoce que hay un Galo en su vida. A mi no me gustan las cámaras... tampoco es que no me expongo porque no me gusta. Lo viví como un reconocimiento. Fue muy especial. Cuando vi la serie ahí recién caí: me dio mucha ternura verme de niño cuando recién empezaba y después, el final, también me impactó mucho”, comenta emocionado.
“Yo viví 19 años con mi familia y después 20 años con Moria. Así que nada, es parte de mí, yo soy parte de ella y ya somos eh familia”, sentencia.
Galo también tiene su propia mirada sobre la diversidad y sobre las situaciones de discriminación que siguen afectando a la comunidad. Aunque cuenta que personalmente no sufrió episodios de ese tipo, sí fue testigo de lo que les ocurrió a otras personas y expresa su indignación por el ataque a las mujeres trans en Palermo.
“Particularmente a mí no me pasó de sufrir ningún hecho de discriminación porque tengo mucha personalidad y no dejo que pasen esa línea, pero sí vi lo que a otros le pasó y la verdad que es un horror. Es muy injusto lo que pasó ahora con las chicas trans en los Bosques de Palermo. Los que quedaron mal y las bestias son ellos”.

En la previa de una nueva Marcha del Orgullo, también deja una reflexión sobre la continuidad de esa lucha y la importancia de sostener los espacios de celebración y reivindicación: “Esta marcha por los derechos y el orgullo nunca se va a acabar, siempre va a ser más y más grande”.
El tercer hombre que acompaña a Moria en esta producción es Javier van de Couter, director de la serie que llevó su historia a Netflix. Su mirada es diferente a la de Dante y Galo: es la de quien se acercó a ella desde el trabajo artístico y comprendió la dimensión que tiene su figura para la comunidad LGBTQ+.
“Para nosotros el mundo gay significó mucho dentro de la serie. Moria siempre nos lo nombró. Algo de su reconocimiento y de su identidad queer que marcó a una figura que dio generosidad y apoyo cuando nadie miraba a la comunidad. En En una figura pública fue como super importante, más allá de de que ella como como imagenes la primera queer. La serie tiene esa mirada poque es nuestro ícono gay por excelencia de todos los tiempos”.
“Espero que no tengamos que decir más ‘salgamos a luchar’. Vivamos este pride con fuerza y alegría”, dice en el medio del pride argentino.
Fotos tapa: Christian Beliera
Aftermovie: Rocío Bustos
Fotos generales fiesta: Martina Cretella y Candela Petech
Fotos back de prensa: Diego García
Video entrevistas: Candela Casares



















































