La llegada del papa León XIV a la Argentina tiene un significado especial que va mucho más allá de su primera visita al país como Sumo Pontífice. Aunque para muchos argentinos Robert Prevost es una figura relativamente nueva, lo cierto es que su historia con estas tierras comenzó hace más de dos décadas.
Y existe una fotografía que permite reconstruir uno de los momentos más llamativos de ese pasado: un encuentro con Jorge Bergoglio, el hombre que años después se convertiría en el papa Francisco y de quien terminaría siendo sucesor.
La imagen corresponde a agosto de 2004, cuando ninguno de los dos imaginaba públicamente el lugar que ocuparía en la historia de la Iglesia.
La historia detrás de la foto que une a León XIV y Francisco
En agosto de 2004, Robert Prevost visitó la Argentina como superior general de la Orden de San Agustín, una responsabilidad que lo llevó a recorrer distintas comunidades religiosas del país.
Durante aquel viaje pasó por Mendoza, Rosario, Cafayate, Tucumán, Catamarca, Salta y Buenos Aires, donde participó de actividades académicas y religiosas.
Uno de los acontecimientos más importantes de su estadía fue un congreso dedicado al pensamiento de San Agustín, desarrollado en el Auditorio San Agustín de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), donde Prevost participó como expositor con una presentación titulada “Los agustinos y el estudio de la patrología”.

Sin embargo, el momento que hoy adquiere un valor histórico especial ocurrió al finalizar aquel encuentro.
En la parroquia San Agustín, ubicada en el barrio porteño de Recoleta, se celebró una misa presidida por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. Y, entre quienes concelebraron la ceremonia estaba Robert Prevost.
De aquella celebración se conservan fotografías que reúnen al futuro papa Francisco con quien, 21 años después, se convertiría en León XIV.
El encuentro que León XIV recordó después de la muerte de Francisco
La relación entre ambos no quedó limitada a aquella visita. En una entrevista concedida a Vatican News en 2025, poco después del fallecimiento de Francisco, Prevost recordó que había tenido distintas oportunidades de conversar con Bergoglio durante sus viajes a la Argentina.
“Tuve la oportunidad de conocerle y hablar con él, de manera informal y sobre cuestiones más institucionales”, expresó.
También relató un episodio ocurrido el 17 de marzo de 2013, apenas unos días después de que Bergoglio fuera elegido Papa.

Francisco visitó la parroquia Santa Ana del Vaticano, atendida por los agustinos, y Prevost se preguntó si todavía lo recordaría. “Me pregunté si se habría acordado de mí y cuando llegó y entró en la sacristía, al verme, me reconoció inmediatamente y empezamos a hablar”, contó.
Aquel gesto confirmó que el vínculo iniciado años antes seguía presente.
De aquel encuentro en Buenos Aires a convertirse en su sucesor
Con el paso del tiempo, Francisco comenzó a confiarle responsabilidades cada vez más importantes dentro de la Iglesia. En 2014 lo designó administrador apostólico de Chiclayo, en Perú, y al año siguiente lo nombró obispo de esa jurisdicción.
Posteriormente, en 2019, lo incorporó a la Congregación para el Clero y, en 2023, lo eligió como prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Ese mismo año, el 30 de septiembre, lo creó cardenal.

Durante sus últimos años de trabajo en el Vaticano, ambos mantuvieron una relación institucional cercana. Como prefecto, Prevost tenía una audiencia semanal con Francisco, los sábados por la mañana, para abordar asuntos vinculados con la Iglesia.
De aquellas conversaciones, el actual Pontífice conserva un consejo muy particular que Bergoglio solía darle al despedirse: “No pierdas el sentido del humor, tienes que sonreír”.
Ahora, más de veinte años después de aquella misa compartida en Recoleta, León XIV se prepara para regresar a la Argentina convertido en el sucesor de Francisco. Y esa fotografía de 2004 adquiere un significado especial: es el testimonio de un encuentro entre dos religiosos que, con el paso del tiempo, terminarían unidos por una de las responsabilidades más trascendentes de la Iglesia católica.






















































