Quién es Filippo Sorcinelli, el diseñador que viste al Papa León XIV: del niño que acompañaba a su madre a limpiar una parroquia, a los tatuajes del "modista de lo sagrado" que asustaron al Vaticano – Revista GENTE
 

Quién es Filippo Sorcinelli, el diseñador que viste al Papa León XIV: del niño que acompañaba a su madre a limpiar una parroquia, a los tatuajes del "modista de lo sagrado" que asustaron al Vaticano

Filippo Sorcinelli, el diseñador que viste al papa León XIV
Organista y creador de fragancias, a los 51 años dirige un atelier de unas 40 personas que confecciona las casullas y mitras del Santo Padre. Mientras Argentina se prepara para recibir al sumo pontífice nacido en Chicago este domingo, su historia reúne fe, orgullo y una crisis existencial que, según contó, la elección de Robert Prevost ayudó a cerrar.
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El 22 de agosto pasado, León XIV celebró misa en el puerto de Rímini con una casulla de seda verde y blanca, con incrustaciones de oro y plata y piedras de ágata verde. Fue diseñada en un taller de Santarcangelo di Romagna junto a un equipo de once costureras, bajo la dirección de un hombre vestido de negro de pies a cabeza a quien Vogue bautizó “modisto de lo sagrado”.

Se llama Filippo Sorcinelli, tiene 51 años y desde hace veinticinco dirige el atelier que confecciona las vestiduras de los últimos tres pontífices. Más allá de la extraordinaria tarea del modisto italiano, su excentricidad y su historia continúan acaparando la atención adentro y afuera del Vaticano. Tanto es así que, además de provocar con tatuajes y con producciones polémicas, llegó directamente a usar las redes para pedir: "Respeten mi locura".

Filippo Sorcinelli en una de sus fotos en Instagram. Es el responsable de crear vestimentas eclesiásticas, ornamentos y accesorios de alta costura sacra.

El niño que acompañaba a su madre a limpiar la parroquia de Mondolfo

La historia arranca en la iglesia de Mondolfo, un pueblo de la región italiana de Las Marcas, donde Filippo –nacido en 1975– iba con su madre mientras ella limpiaba. Entre cuadros, armarios con vestiduras antiguas cubiertas de polvo, el órgano y el olor del incienso, el chico fue armando un lenguaje que hoy se lee en cada casulla. “La fe precede al dogma”, dijo recientemente al recordar esa infancia.

Estudió órgano en Pesaro y en Roma, y completó su formación en el Pontificio Instituto de Música Sacra. Hasta el día de hoy sigue ligado al instrumento: fue organista principal de la catedral de Rímini y de otros templos cercanos. A ese recorrido sumó estudios de arte sacro y tejido histórico en el Museo del Tessuto de Prato, la institución italiana dedicada a la historia del textil.

“La liturgia es un conjunto de reglas. Y esas reglas deben ser estudiadas, porque los ornamentos y las vestiduras sagradas deben respetarlas. No vale cualquier cosa”, cuenta el diseñador.

Una casulla para un amigo seminarista y la llamada que le cambió la vida

El giro llegó en 2001. Un amigo iba a ordenarse sacerdote y le pidió que diseñara su primera vestidura. Aquella casulla llamó la atención de distintas autoridades eclesiásticas y dio origen a LAVS, el atelier de vestiduras sagradas que hoy emplea a unas 40 personas, con sedes en Santarcangelo di Romagna, Roma y Asís.

Sorcinelli en acción en el atelier. En 2021, recibió el premio Arte y Liturgia del Pontificio Instituto Litúrgico por su innovación en el campo de las vestiduras sagradas.

Poco después, hacia 2008, llegó el encargo que lo ubicó en el radar del Vaticano: diseñar para Benedicto XVI. Después vino Francisco –se le atribuyen más de veinte piezas, entre ellas las de su misa de inicio de pontificado, en 2013– y, ya en este pontificado, León XIV.

"Cada prenda sagrada, como toda fragancia, nace de una escucha silenciosa, de la voluntad de convertirse en un canal", asegura Sorcinelli.

Cómo se viste a un Papa sin conocerlo: la oficina que aprueba cada puntada

Sorcinelli no se reúne con el pontífice antes de ponerse a trabajar. Presenta bocetos y muestras de tela a la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, que revisa cada propuesta y vela por que respete la tradición. El calendario de la Iglesia manda: el color, la tela y los símbolos dependen del tiempo litúrgico, y por eso el Vaticano suele aprobar sus diseños sin mayores cambios. Una casulla y una mitra pueden demandarle desde unas pocas semanas hasta tres o cuatro meses de trabajo.

En el atelier donde se confeccionan las casullas de León XIV trabajan unas 40 personas.

“Vestir a un papa es, ante todo, como vestir a un sacerdote”, explicó a la AFP. Con León XIV, contó a RPP, cada elección contempla tres dimensiones: la historia que resuena en cada tejido, la presencia contemporánea y la síntesis de una misión. Sobre el estilo del actual pontífice habla de sobriedad, de medida y de una autoridad serena, sin nada orientado al espectáculo. La lista de Vogue de las personas mejor vestidas de 2025 incluyó a León XIV, marcó distancia con los gustos humildes de su antecesor y puso la lupa sobre quien le diseña.

El papa León XIV en su visita en Mónaco, en marzo pasado, con una de las casullas diseñadas por Sorcinelli.

Tatuajes, fe y orgullo

La imagen de Sorcinelli desentona con la que muchos tienen del taller del Papa. Lleva tatuajes geométricos en los brazos y el cuerpo, usa pendientes y llegó a confesar entre risas que, la primera vez que lo vieron así en el Vaticano, los responsables se mostraron un poco preocupados.

“Cuando me vieron por primera vez afuera con tatuajes, con pendientes, estaban un poco aterrados, tenían miedo de que me presentara allí así. Pero yo me los quito sin problema, porque, ante todo, profeso un profundo respeto hacia ellos”, aseguró.

A los 51 años, el diseñador define al arte como una fuente inagotable de expresión y sostiene que "detenerse equivaldría a haber completado la propia existencia", un punto al que dice no haber llegado.

Los dibujos que lleva en la piel tienen un sentido. En una entrevista con el Corriere della Sera, relató que representan un espejo roto: los momentos difíciles, los conflictos y las heridas personales que atravesó. Con el tiempo, explicó, ese espejo volvió a armarse como imagen de crecimiento y superación. Detrás de esa estética de artista contemporáneo convive un respeto profundo por la liturgia: para él, vestir a un Papa es un servicio.

Sorcinelli es católico practicante y parte de la comunidad LGBTQI+. Hace unos quince años, según su relato, un competidor reveló públicamente su homosexualidad con el objetivo de perjudicarlo en los ambientes eclesiásticos, y él decidió hablar sin rodeos de su orientación. Dijo haber encontrado comprensión en muchas personas dentro de la Iglesia y que su fe nunca dejó de ser el motor de su trabajo. En otra entrevista sostuvo que nadie le cerró jamás la puerta de un templo y que entiende fe y sexualidad como una tensión creativa que alimenta lo que hace.

A la izquierda, una de las vestiduras del papa Francisco.

La crisis de 2025 y el Papa que lo hizo volver

En 2025, tras más de una década de trabajo con Francisco, Sorcinelli dudaba. Se preguntaba si debía seguir con los ornamentos o dedicarse de lleno a sus otras pasiones: la música de órgano y los perfumes. Cuando fue elegido Robert Prevost, algo cambió. “Su elección me ayudó a salir de una profunda crisis”, afirmó, y precisó que su duda era existencial: la fe seguía intacta.

El vínculo con el hoy Papa tiene antecedentes. Sorcinelli contó a la AFP que lo conoció cuando él era joven y Prevost un sacerdote agustino. Ya como cardenal, Prevost recibió de sus hermanos agustinos de Viena una mitra confeccionada por el diseñador, que volvió a usar tras su elección.

Sorcinelli bocetando sus diseños papales.

Las inspiraciones del diseñador del papa

Cada diseño que Sorcinelli le hace a León nace del lugar donde se usará. Cuando el modisto había terminado los ornamentos para las celebraciones del 6 y el 22 de agosto pasado en Asís y Rímini, contó cuáles eran las referencias en las que se basaban los diseños. Mientras uno se inspiraba en la pintura medieval de la Porciúncula; el otro incorporaba líneas que evocan los ojos de buey de los barcos, un guiño al puerto y al mar como fuente de vida.

El célebre verde de Rímini, explicó, remite al tiempo litúrgico dedicado a la esperanza y al cuidado de la creación. El diseñador sostiene además que la moda lleva décadas inspirándose en el universo religioso, y recuerda como ejemplo la exposición Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination, de 2018, en el MET Museum.

Sorcinelli ajustando sobre un maniquí la vestidura verde para el papa León que hizo hablar al mundo.

La otra pasión de Sorcinelli es la perfumería. Hacia 2014 nació UNUM, su línea de fragancias, a partir de LAVS, un perfume de incienso que había creado para aromatizar las vestiduras antes de enviarlas a los Papas y que se inspira en los santos óleos de la misa crismal. Hoy su casa de fragancias lleva su nombre y tiene frascos bautizados Sacristie des Arbres, Basilica di Assisi o Santa Casa, además de uno que lleva por título la fecha del incendio de Notre Dame, el 15 de abril de 2019. A los perfumes sumó productos corporales para el gran público.

El hilo con América Latina: del Perú a la Argentina

León XIV vivió más de veinte años en los Andes como misionero agustino y llegó a ser obispo de Chiclayo. Sorcinelli lo sabe, y por eso le dijo que le gustaría sumar artesanos peruanos a futuras vestiduras: tejedores andinos, oros de los valles de Cajamarca y pigmentos de tierra para bordados que, imagina, cuenten una Iglesia que nace desde abajo.

Ahora el pontífice cruza el Río de la Plata. Llegará a Aeroparque el domingo 8 de noviembre a las 16.30, procedente de Uruguay, y permanecerá hasta el miércoles 11 en Buenos Aires, Córdoba y Luján, antes de seguir viaje a Perú. Será la primera visita de un Papa al país en 39 años, desde Juan Pablo II en 1987.



 
 

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