Javier Aguirre cruzó el Atlántico con una misión clara: devolverle al Valencia la competitividad y el espíritu que alguna vez convirtieron a Mestalla en un fortín temido. Apenas unas horas después de aterrizar en España, el entrenador mexicano se puso al frente de su primer entrenamiento, marcando el inicio de una etapa cargada de expectativas y desafíos para uno de los clubes más tradicionales de LaLiga.
El 'Vasco', como lo apodan, no perdió tiempo. Tras una breve presentación ante los medios, se dirigió directamente a la Ciudad Deportiva de Paterna, donde lo aguardaban sus colaboradores y un grupo de jugadores ansiosos por conocer al hombre encargado de cambiar el rumbo de una temporada que, hasta ahora, ha sido cuesta arriba. El Valencia ocupa la penúltima posición de la tabla, con apenas cuatro puntos en siete jornadas, y la amenaza del descenso se cierne sobre el club.
Un vestuario en crisis y una afición exigente
La llegada de Aguirre se produce en medio de un clima tenso. La reciente goleada sufrida ante el Barcelona y las protestas de miles de aficionados en las inmediaciones de Mestalla reflejan el descontento con la gestión del propietario Peter Lim y la frustración por años de inestabilidad institucional. El club, que no termina entre los primeros puestos desde hace varias temporadas, busca en el técnico mexicano la experiencia y el temple necesarios para reconstruir su proyecto deportivo y recuperar la confianza de la hinchada.
La directiva, tras despedir a Carlos Corberán y realizar cambios en la estructura deportiva, apostó por Aguirre por su capacidad para afrontar situaciones límite. No es casualidad: a lo largo de su carrera, ha dirigido equipos en crisis y ha logrado devolverles estabilidad, como sucedió en Osasuna, donde consolidó al equipo en Primera División y lo llevó a una final de Copa del Rey.
El debut y el reto de Mestalla
El primer gran desafío de Aguirre será el 11 de octubre, cuando el Valencia visite al Racing de Santander tras la Fecha FIFA. Hasta entonces, el entrenador aprovechará el parón internacional para conocer a fondo a sus futbolistas y empezar a imprimir su sello en el equipo. De hecho, una de sus primeras decisiones fue modificar el plan de trabajo: el plantel, que iba a tener el fin de semana libre, entrenará también viernes y sábado, reservando solo el domingo para el descanso. "Queda mucha liga, pero queda mucho que hacer. La plantilla tiene calidad para no estar sufriendo", señaló Aguirre en su primer contacto con la prensa, mostrando confianza en el potencial del grupo.
El técnico, que acumula siete equipos dirigidos en España, llega con un contrato por una temporada y la opción de continuar un año más. Su objetivo inmediato es claro: sumar puntos, ordenar al equipo y devolverle la intensidad táctica que lo caracterizó en sus mejores épocas. "He venido aquí por la historia del Valencia. Para mí era ‘buah, el Valencia’. Es un fortín. Su historia, su afición... Todo menos la prensa", bromeó el mexicano, dejando entrever el respeto que le inspira el club.
¿Talento mexicano en el horizonte?
La llegada de Aguirre también ha despertado rumores sobre la posible incorporación de futbolistas mexicanos al Valencia. Aunque por ahora no hay nombres confirmados, en medios deportivos se mencionan jugadores como Erik Lira, Edson Álvarez, Santiago Giménez y Julián Quiñones, todos ellos conocidos por el técnico durante su reciente etapa al frente de la selección mexicana. La posibilidad de sumar talento nacional podría aportar frescura y nuevas alternativas a una plantilla que necesita respuestas urgentes.
Para Aguirre, este nuevo ciclo representa mucho más que un regreso a LaLiga: es, quizá, uno de los últimos grandes retos de una carrera marcada por la resiliencia y la pasión por el fútbol. "No sé si será mi último baile... lo que diga Silvia", respondió con humor cuando le preguntaron por su futuro. Lo cierto es que, a sus casi 68 años, el 'Vasco' mantiene intacta la energía y las ganas de dejar huella en un club que, hoy más que nunca, necesita recuperar su identidad y su orgullo.
El Valencia inicia así una etapa de reconstrucción bajo la mirada atenta de su afición y de un entrenador que sabe lo que significa pelear hasta el final. Cada entrenamiento, cada decisión y cada partido serán determinantes para definir si el equipo logra escapar del descenso y volver a soñar con tiempos mejores.




















































