La noche en que elementos de la Marina irrumpieron en el fraccionamiento Villa Verona, en Zapopan, marcó el fin de una larga persecución: Miguel Ángel Solano Ruiz, conocido como el “Capitán Sol”, fue detenido tras meses de investigaciones. Su arresto no solo representa un golpe a la red criminal “Los Primos”, dedicada al huachicol fiscal, sino que también expone la compleja trama de corrupción y poder que tejió durante años en las entrañas de las aduanas marítimas mexicanas.
Solano Ruiz, capitán de corbeta retirado y egresado de la Heroica Escuela Naval Militar, es acusado de operar junto a los hermanos Roberto y Fernando Farías Laguna una de las organizaciones más sofisticadas para el ingreso ilegal de combustible en el país. Su captura, ejecutada con apoyo de la Fiscalía General de la República (FGR), abre una nueva etapa en la lucha contra el huachicol: ahora, las autoridades deberán probar el alcance real de la red y desentrañar los vínculos que tejió el exmarino en los más altos niveles de la administración pública.
Un perfil bajo, una vida de lujos
El “Capitán Sol” fue localizado en una zona residencial de alto nivel, donde el valor de los condominios asciende a varios millones de pesos. Su estilo de vida contrastaba con los ingresos reportados durante su carrera naval, y las autoridades detectaron transferencias bancarias millonarias y adquisiciones de bienes que no correspondían a su historial salarial. Desde 2012, Solano Ruiz se negó a hacer públicas sus declaraciones patrimoniales, alegando no estar de acuerdo en revelar posibles conflictos de interés.
Su trayectoria en la Marina comenzó en 2001, desempeñándose en buques y patrullas de artillería y abastecimiento. Sin embargo, fue en los últimos años cuando su nombre empezó a aparecer en investigaciones ministeriales como presunto enlace para coordinar embarcaciones, permisos y documentación aduanera, facilitando el ingreso ilegal de hidrocarburos bajo la fachada de aditivos o aceites lubricantes.
El caso que cimbró a la Marina
La red de “Los Primos” salió a la luz en septiembre de 2025, tras el aseguramiento del buquetanque Challenge Procyon con 10 millones de litros de combustible ilegal en el puerto de Altamira. Este operativo desencadenó la detención de 14 marinos, empresarios y empleados aduaneros, incluidos los hermanos Farías Laguna y altos mandos navales, desmantelando una estructura que operaba desde las aduanas marítimas y que, según las investigaciones, habría evadido controles y pagos fiscales durante años.
En el expediente de la FGR, Solano Ruiz figura como el “cerebro” de la organización. Un testigo clave relató que, durante una operación portuaria en marzo de 2025, el “Capitán Sol” habría intentado tranquilizar a sus colaboradores mencionando supuestos apoyos de altos funcionarios, aunque la fiscalía no ha encontrado pruebas de respaldo real por parte de exfuncionarios de primer nivel.
Transferencias millonarias y sospechas
La Unidad de Inteligencia Financiera detectó que, entre junio de 2020 y diciembre de 2024, Solano Ruiz realizó 543 movimientos bancarios: 79 ingresos por cerca de 5.2 millones de pesos y 464 egresos por aproximadamente 4.8 millones. Estos montos, junto a la reserva de sus declaraciones patrimoniales, alimentaron las sospechas sobre enriquecimiento ilícito, operaciones con recursos de procedencia ilícita y tráfico de influencias.
A pesar de que algunos expedientes lo vinculan incluso con el tráfico de drogas sintéticas, la orden de aprehensión ejecutada en su contra corresponde específicamente a delincuencia organizada en materia de hidrocarburos. El resto de los señalamientos permanece bajo investigación.
Un golpe a la impunidad, pero no el final
La detención del “Capitán Sol” coincide con el encarcelamiento de los principales cabecillas de “Los Primos” y otros altos mandos navales, en lo que las autoridades han calificado como un “golpe de timón” en la lucha contra la corrupción y la impunidad en las aduanas marítimas. Sin embargo, para la FGR, este arresto no cierra el caso: ahora comienza la etapa más compleja, en la que deberán sostener sus acusaciones con pruebas sólidas y esclarecer hasta dónde llegaba la red de complicidades.
Mientras tanto, la figura de Miguel Ángel Solano Ruiz, el “Capitán Sol”, se convierte en símbolo de una lucha que aún tiene capítulos por escribir en la historia reciente de México.




















































