A 12 años de Ayotzinapa: la lucha incansable de las familias que buscan a los 43 normalistas desaparecidos – Revista GENTE
 

A 12 años de Ayotzinapa: la lucha incansable de las familias que buscan a los 43 normalistas desaparecidos

Ocho madres y padres han fallecido sin respuestas, mientras miles marchan en Ciudad de México para exigir justicia y mantener viva la memoria de los estudiantes.
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El 26 de septiembre, la Ciudad de México volvió a ser testigo de una de las marchas más emblemáticas y dolorosas de la historia reciente del país. A doce años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, miles de personas recorrieron las principales avenidas de la capital, desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, para exigir justicia y verdad. Pero este año, la conmemoración estuvo marcada por una ausencia imposible de ignorar: ocho madres y padres de los jóvenes desaparecidos han fallecido sin haber encontrado a sus hijos ni haber recibido respuestas claras de las autoridades.

En la plancha del Zócalo, el pase de lista de los normalistas resonó entre cánticos y consignas, recordando a cada uno de los jóvenes cuyo paradero sigue siendo un misterio. Las familias, acompañadas por organizaciones sociales, colectivos estudiantiles y ciudadanos solidarios, reiteraron su compromiso de mantener viva la memoria de sus hijos y de continuar la lucha hasta alcanzar la verdad. “Nuestros hijos los tenemos presentes y por el amor que le tenemos a cada uno de ellos es que estamos de pie”, expresó Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista, durante el mitin conmemorativo.

El peso de los años y la ausencia de respuestas

El desgaste físico y emocional es evidente entre los familiares de los desaparecidos. Mario González, padre de César Manuel González Hernández, compartió que las enfermedades crónicas se han vuelto compañeras constantes en estos años de búsqueda. “Ya tenemos enfermedades crónicas todos los padres. Y que la vida se nos está acabando en la búsqueda de nuestros hijos. ¿Y por qué los buscamos? Porque los amamos, porque somos padres, porque cualquier padre del mundo lo haría. No somos extraordinarios”, afirmó, dejando claro que el motor de su lucha es el amor y la dignidad.

La indignación también estuvo presente en los discursos. Las familias reprocharon la falta de avances y la protección que, aseguran, el gobierno federal ha dado al Ejército en torno al caso. Exigieron la entrega de los 853 folios de documentos de inteligencia militar generados en 2014 por el Centro Regional de Fusión de Inteligencia en Iguala, Guerrero, señalando que esos archivos podrían contener información clave sobre lo ocurrido la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014.

La exigencia de verdad y el llamado a la sociedad

Durante la jornada, los padres y madres insistieron en la necesidad de que regresen los expertos internacionales que investigaron el caso y que se abran los archivos militares pendientes. Magdalena, otra de las madres presentes, pidió a las autoridades dar seguimiento a las líneas de investigación trazadas por los especialistas y agradeció el acompañamiento de las organizaciones y medios de comunicación. “Aquí estaremos hasta que Dios nos preste vida”, aseguró, reflejando la determinación que los sostiene pese al paso del tiempo y las adversidades.

El mitin fue también un espacio para convocar a la sociedad a no abandonar la causa. Los familiares solicitaron el apoyo de colectivos, académicos, intelectuales y ciudadanos para exigir la apertura de los documentos militares y la reanudación de las investigaciones independientes. “Que nos ayuden a exigir el regreso de los expertos y que abran esos 800 folios. Porque sin ustedes no podemos hacer nada. No hay justicia aquí en México”, expresó Mario González, subrayando la importancia de la solidaridad social para mantener viva la esperanza de justicia.

Una marcha que trasciende el dolor

Desde temprano, contingentes de diferentes partes del país se sumaron a la movilización, generando afectaciones viales en el recorrido, pero sobre todo, haciendo visible una herida que sigue abierta en la sociedad mexicana. La manifestación se desarrolló en un ambiente mayoritariamente pacífico, aunque no faltaron las pintas y consignas como forma de protesta y exigencia.

Doce años después, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa sigue siendo un símbolo de la lucha contra la impunidad y la desaparición forzada en México. La ausencia de ocho madres y padres que murieron sin respuestas añade una dimensión aún más dolorosa a la exigencia de verdad. Pero, como repiten las familias, “la lucha no termina hoy ni mañana”. Mientras la memoria de los estudiantes siga viva en la voz de sus seres queridos y en la solidaridad de la sociedad, la esperanza de justicia permanece encendida.


 
 

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