Así es la espera interminable por los elevadores del Jardín Flotante de Tlalpan – Revista GENTE
 

Así es la espera interminable por los elevadores del Jardín Flotante de Tlalpan

Meses después de su inauguración, cinco de los ocho ascensores permanecen cerrados, complicando el acceso y generando frustración entre adultos mayores y vecinos que esperaban un parque verdaderamente incluyente.
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Rocío Vera camina cada mañana por el Jardín Flotante de Tlalpan, pero el trayecto que debería ser un paseo placentero se convierte en un desafío. Con problemas en las rodillas, subir y bajar las escaleras del parque le provoca dolor y cansancio. Como muchos otros vecinos, esperaba que los elevadores prometidos estuvieran funcionando a estas alturas. Sin embargo, a más de tres meses de la inauguración, cinco de los ocho ascensores siguen cerrados, cubiertos con tablones de madera y cinta preventiva que impide el paso.

La escena se repite en distintos accesos: estructuras modernas y relucientes por fuera, pero inservibles en la práctica. Los elevadores ubicados en Pino Suárez, Antonio León y Gama, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Manuel José Othón y Gutiérrez Nájera permanecen clausurados, obligando a los usuarios a buscar rutas alternativas o enfrentarse a largas escaleras. Para adultos mayores y personas con movilidad reducida, la promesa de accesibilidad se ha convertido en una fuente de frustración diaria.

Promesas incumplidas y accesibilidad pendiente

Desde el día de la inauguración, el 7 de junio, las autoridades informaron que los elevadores estarían operativos "próximamente". Pero ese "próximamente" se ha extendido por meses. Martha Serrano, otra vecina, recuerda que "desde el principio nos prometieron que ya iban a quedar, pero no hemos visto que sirvan". La falta de avances visibles y la presencia ocasional de trabajadores no han traído soluciones concretas.

El Jardín Flotante, que recorre la Calzada de Tlalpan desde la plaza de Pino Suárez hasta el Metro Chabacano, fue presentado como una obra emblemática, parte de los preparativos para el Mundial de Futbol. Su construcción tuvo un costo de más de mil 900 millones de pesos, una inversión que, para muchos vecinos, debería traducirse en instalaciones funcionales y accesibles para todos.

Un parque moderno, pero no para todos

La falta de funcionamiento de los elevadores no es un simple detalle técnico: afecta directamente la vida cotidiana de quienes más necesitan accesibilidad. "Nos dijeron que ya pronto iban a funcionar, pero seguimos igual y a nosotros sí nos hacen mucha falta", lamenta Rocío Vera. Para ella y para muchos otros adultos mayores, la ilusión de un parque incluyente se ha transformado en una rutina de obstáculos.

El problema no se limita a los elevadores. Según reportes recientes, tres de las nueve fuentes instaladas en el parque también permanecen fuera de servicio, sumando más promesas incumplidas al proyecto. Mientras tanto, la Secretaría de Obras de la Ciudad de México no ha ofrecido respuestas claras sobre cuándo estarán listos los elevadores ni sobre el avance real de las obras pendientes.

La voz de los vecinos: cansancio y esperanza

El Jardín Flotante fue concebido como un símbolo de modernidad y convivencia, un espacio verde elevado sobre la ciudad. Sin embargo, para quienes lo recorren a diario, la experiencia está marcada por la espera y la decepción. Los vecinos, especialmente los adultos mayores, sienten que la ciudad les ha fallado en un aspecto fundamental: la accesibilidad.

Mientras los elevadores sigan cerrados y el "próximamente" no se concrete, el Jardín Flotante será, para muchos, un recordatorio de que la inclusión no puede quedarse en el discurso. La esperanza persiste entre quienes desean ver el parque funcionando plenamente, pero la paciencia comienza a agotarse. La verdadera transformación del espacio llegará cuando todos puedan disfrutarlo sin barreras.


 
 

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